¡Es el cambio en la correlación de fuerzas lo que acabará con los acosos laborales!

La COD de Santa Cruz, la más fiel aliada del MAS en el panorama sindical nacional, ha presentado un proyecto para incluir el delito de “acoso laboral” en el nuevo código penal en debate en el legislativo motivando pero su propuesta con argumentos que repercutirán negativamente sobre el real alcance de esta potencial conquista legal de los trabajadores.

cod sczEl empresariado nacional y sus “intelectuales” han reaccionado contrariados frente a una iniciativa que, en palabras del asesor jurídico de la gobernación cruceña, armaría de recursos legales a los malos trabajadores del público y el privado sancionados por conductas laborales inapropiadas. Palabras indignantes de gente que vive “patas arriba” en un país irreal.

En la Bolivia donde nos levantamos cada mañana, la gran mayoría de nosotros va a trabajar contratada a plazo fijo, como eventual o a destajo; dirigentes sindicales son despedidos o demandados penalmente por ejercer su función; la violación de los derechos laborales y sociales es una constante; los sindicatos son sistemáticamente intervenido, por la patronal o el poder político de turno; el acoso a las mujeres es una realidad todavía subestimada y la justicia nunca llega o lo hace cuando ya no sirve.

Probablemente historias de abusos y luchas como las de Empacar, Cerámicas Santa Cruz, Synergy, la UAGRM o entre los petroleros, para citar las más recientes y referidas al sólo territorio cruceño, sean desconocidas a los funcionarios de la gobernación y a los empresarios. Sin embargo estas son mucho más reales y representativas de la realidad laboral que la postal de buenos trabajadores y buenos empresarios colaborando por el bien del país bajo la imparcial protección del Estado.

Para Rolando Borda, ejecutivo de la COD cruceña, la propuesta servirá a “reequilibrar las relaciones obrero patronales”. Nos parece que Borda, tal vez el único ex candidato del MAS, en su caso a gobernador de Santa Cruz, a no haber sido premiado todavía con un cargo oficial de funcionario público, hable aquí más como político en campaña que como sindicalista.

El acoso laboral está sancionado en la legislación internacional y en una mayoría de los países industrializados. En América Latina hay normas contra este abuso en Argentina, Brasil y Colombia. En este último caso la ley contra el acoso laboral es de 2010 (Ley 1010). Sin embargo todavía en 2016 hubo 28 asesinatos de compañeros dirigentes sindicales, muertos por hacer sindicato, y otros 8 en la primera mitad de 2017.

Esta referencia extrema nos hace entender que el cambio en la correlación de fuerzas de la lucha de clases, lo que Borda suaviza como “reequilibrio de las relaciones obrero patronales”, no se produce ni se facilita necesariamente en las aulas de los tribunales, sino en la sociedad, los lugares de trabajo y las ciudades. Una legalidad más próxima a la justicia social resultará de la lucha de clases y solo a esta condición tendrá un efecto multiplicador del activismo obrero.

El cambio en la correlación de fuerzas de la lucha de clases en Bolivia se dará cuando las luchas de los sindicatos tradicionalmente más fuertes en defensa de conquistas sociales encontrarán en el terreno organizativo, programático y de la movilización las luchas por el empleo digno, contra la precariedad, la tercerización, la competencia entre trabajadores etc. Y este reencuentro tendrá repercusiones potencialmente revolucionarias cuando cristalizará en forma de partido la acción independiente de la clase obrera convirtiéndola en alternativa política viable para las demás clases y nacionalidades explotadas y oprimidas de nuestro país.  

Borda expone la propuesta de la COD cruceña como la demostración de la eficacia de la “alianza estratégica” con el MAS.  Que esta significa limitar drásticamente la iniciativa obrera ya no es polémica abstracta: lo demuestra la renuncia al proyecto de ley y al mandato constitucional que lo sostenía para la conversión en empresas administradas por los trabajadores de aquellas en quiebra o que violen los derechos laborales; o el hecho que justo mientras surgía la propuesta contra el acoso laboral, empezaba en la UAGRM una lucha de trabajadores precarios, como la mayoría en el sector público, desatendida por los sindicatos.

La promulgación del nuevo código penal con las sanciones al acoso laboral propuestas por la COD cruceña sería rápidamente desvirtuada en la jurisprudencia si la dirección sindical mayoritaria defiende que las reivindicaciones sociales más radicales y avanzadas son un problema que debe ser contenido y no la fuerza misma del llamado proceso de cambio. Por esto apoyar esta eventual reforma es para los marxista inescindible de la batalla organizada para vencer, política y sindicalmente, a la línea que representan Rolando Borda y el grupo dirigente de la COD cruceña.