Encuentro de salud: ¡hablemos claro!

protestas medicinaDespués de más de un mes apostando inútilmente al desgaste, el paro médico vuelve, por lo menos en las intenciones, donde debía estar y le corresponde, en el marco del debate nacional sobre la situación de la salud. ¿Cómo evitar que este eventual Encuentro se convierta en otra cumbre inconcluyente o un spot electoral?

A esta pregunta podemos responder solo  puntualizando algunos aspectos:

1. ¿Cuál gobierno ha hecho más para la salud en Bolivia? Lo escuchamos y leemos por las redes sociales en todos los comentarios que revientan rabia contra los médicos. Si se parte negando precisas responsabilidades políticas del actual gobierno para con la salud, no se va a ningún lado. Los datos oficiales, del Instituto Nacional de Estadísticas, demuestran que hay un marcado retroceso en la salud a partir de 2015, que es producto de la manera con la cual el gobierno ha afrontado el entorno económico desfavorable y sus efectos sobre el déficit fiscal.

Para hablar en concreto: de 2005 a 2016 la cantidad de consultas externas para mayores de cinco años se han triplicado, pasando de 6 a 18 millones. Sin embargo la cantidad de habitantes por establecimiento de salud (básico y especializado) ha vuelto a ser la misma que en 2005, por efecto de la reducción del número de hospitales. No es necesario ir buscando datos actualizados, que el INE ya no publica, sobre la cantidad de médicos por habitantes para inferir que también el déficit del personal se ha incrementado. Las mismas estadísticas oficiales demuestran que la salud está en crisis y su congestionamiento la ha empeorado.

En el mismo periodo el gobierno, tan solo con la ley de incentivos y sin ni siquiera conseguir un aumento certificado de las reservas de gas, ha regalado a las multinacionales $us 5.400 millones, como recordado por el propio ministro Sánchez. Dinero que ha sido recortado a las Entidades Territoriales, municipios y gobernaciones, que por efecto de un sistema perverso de financiación de la salud, coparticipan del sistema. Si todo esto no está en discusión en el Encuentro de Salud, difícilmente este abordará la realidad de los problemas.

2. Es muy cómodo tratar de separar la cuestión del “satanizado” artículo 205 de este contexto. Es el Código Penal, dicen, la salud es otra cosa. Pues no es así. Mientras los indicadores de salud empeoraban, el gobierno ha primeramente tropezado con su nómina del enésimo gerente de la CNS, acusando sin descaro la administración de la principal Caja Nacional de Salud de no invertir su plata; luego ha sacado una Autoridad de Fiscalización que, sin ningún otro poder, descarga sobre los salubristas las deficiencia del sector; luego ha tratado de compensar las reducidas capacidades de gasto público en salud con los aportes laborales, de los trabajadores; para llegar al 205.

Creemos no solo que deba ser sancionada la negligencia médica, sino también que deba impedirse la acumulación de cargos: si eres médicos de un hospital público no deberías poder atender en clínica privada y tal vez ser también docente universitario. Algo harás mal. En nuestro criterio pero no debería de sancionarse solo el médico. Si hay un carnicero ocupando el lugar de un cirujano es igual de negligente también la “muñeca” que lo puso ahí. Si un buen médico no pudo salvarte porque le faltaban insumos, el 205 dice que no hay delito, cuando en cambio el delito es del sistema. Las demandas por negligencia deberían ser dirigidas conjuntamente al médico, al hospital y sus gerentes y a las autoridades responsables.

Pero en el contexto que describimos con datos objetivos la sanción penal a la negligencia médica sirve a privatizar la lucha por la salud. ¿Sufriste algún daño? Hay un culpable y no es el sistema: es el médico. Se pueden tener todas las reservas y susceptibilidades de este mundo con los médicos, pero si pasa este principio  es un retroceso para todos.

3. El mecanismo de las cumbres no funcionó hasta ahora y no funcionará con la salud. La participación popular no es un grifo que se abre y se cierra a gusto cuando se necesita legitimar cuestiones controvertidas o recibir alguna forma de respaldo. De haber habido verdadera participación de los movimientos sociales, no hubieran habido retrocesos en la salud. Si el gobierno piensa a un Encuentro por la Salud donde hacer gala de sus proyectos de inversión y utilizar a su base contra los médicos, no se dará ningún paso adelante.

El objetivo de una salud gratuita, pública y para todos es el nuestro. En ausencia de un verdadero plan de inversión en infraestructuras, ítems y dotación de equipamientos e insumos, todos los intentos del gobierno para la unificación de las cajas en un solo seguro universal de salud han chocado siempre, y seguirán haciéndolo, con la resistencia de los trabajadores contra el congestionamiento de las Cajas y el asalto a sus aportes. Un encuentro de salud debe decirle claro a la población:

- cómo y en que tiempos se colmará el déficit en infraestructura, equipamiento e ítems;

- cómo y en que tiempos se subsanarán los pasivos del Estado que es el primer deudor de la CNS, situación empeorada con las recientes resoluciones ministeriales que posponen la cancelación de las consultas externas del SUMI por ejemplo;

- cómo se organizará y en qué tiempo el Seguro Universal: ¿seguiremos pagando traslados en ambulancia, fármacos y tratamientos especiales?

- sobre todo: ¿quién y cómo va a pagar por esto? ¿Las multinacionales y el empresariado como debe ser, o la clase obrera so pretexto de la “solidaridad”?

¿Los médicos plantearán todo esto? Su lucha es por el “mínimo sindical”, el 205, como no podría ser diferente para un gremio profesional. Esto no invalida el hecho que esta misma lucha esté revelando la situación dramática de la salud y que una derrota de los médicos sería un paso atrás. Somos los trabajadores que, sacudiéndonos de encima el oportunismo de la actual dirección sindical, debemos plantear el derecho de todo el pueblo pobre y trabajador a una salud pública, plenamente gratuita y de calidad para todos.