El movimiento obrero a la prueba de la reelección

El MAS mueve fichas para la habilitación de Evo a una nueva elección, de una manera que polarizará el escenario político y, por lo que más nos interesa, pondrá a prueba a las vanguardias obreras, indígenas y campesinas del país.

Evo y alcaldesEl MAS ha decidido dar curso a la opción sustentada en el artículo 256 de la Carta Magna según el cual se aplican de manera preferente los derechos establecidos en tratados internacionales que Bolivia ha ratificado si estos son más favorables al ciudadano que los reconocidos en la Constitución.

Con base en este principio demandan al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) de declarar el “derecho preferente” a la repostulación indefinida para cualquier autoridad electa del país, desde el concejal municipal hasta el Presidente, en base a algunos artículos de la Convención Americana de Derechos Humanos conocida también como Pacto de San José.

Podríamos penetrar en los aspectos jurídicos de la cuestión, por ejemplo sobre la imposibilidad reglamentaria para el TCP de volver a tratar un tema juzgado y sometido a referéndum, pero estos son los menos interesantes desde un punto de vista de clase. Suficiente decir que lo que el MAS está pidiendo al TCP es de asumir las funciones de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la interpretación del Pacto de San José.

Esto quiere decir que, cualquier cosa decida el TCP, la querella terminará en ámbito internacional y que cuando la oposición denuncia una “deriva venezolana” y “golpista” del MAS, lo hace amenazando un escenario similar al de Venezuela de sanciones internacionales apoyadas en la jurisprudencia de la CIDH y la Organización de Estados Americanos (OEA).

¿Por qué ahora? Entramos en un terreno de hipótesis. Tal vez el MAS espera así de despertar interés en las elecciones judiciales de diciembre, que podrían tener un porcentaje de votos válidos incluso inferior al de 2011. Tal vez porque se han dado cuenta que no hay el dinamismo económico que esperaban para reponer la figura de Evo y que en adelante podría ser peor. Tal vez porque están seguros de obtener su objetivo así. Seguramente porque no tienen alternativa alguna a Evo Morales y no se la van a inventar en un año.

Lo que si podemos decir desde ahora y con meridiana claridad es que para habilitar a Evo a una nueva reelección el MAS no está apelando al pueblo ni a renovar las expectativas en el proceso de cambio. Apela al aparato del Estado, al asambleísta, al concejal, al alcalde, en fin: a los Edgar Ramos oficialistas y de oposición de las decenas de Achacachi de Bolivia.

Lo que inevitablemente más disgustará a las propias base electoral obrera, campesina y juvenil del MAS es que en el país de Achacachi, de la vulneración del fuero sindical con juicios penales a obreros, de los subempleados y los desempleados que aumentan, de los centenares de miles de detenidos preventivamente y víctimas de la retardación de justicia, de las mujeres enjuiciadas por abortar, el MAS actúe para defender el “derecho humano” de los que detienen el poder a retenerlo.

Está claro que la independencia de clase y el necesario repudio, que aquí expresamos, a las amenazas de la oposición de favorecer sanciones y promover el aislamiento de Bolivia como con Venezuela, en ningún caso puede o debe pasar por embellecer esta maniobra conservadora del MAS. Permitir que sea la derecha a impugnarla sería pero entregar las armas antes del combate y dejar paso a quienes pretenden liquidar las luchas sociales que engendraron el gobierno de Evo.

Empleo digno y estable, libertades sindicales, justicia, liberación para los detenidos de Achacachi etc.: estos son los verdaderos derechos sociales y políticos que están siendo atacados, a veces con la complicidad activa del gobierno y en otras oportunidades por sus vacilaciones. De estos y no de la continuidad de Evo depende la esencia del proceso y la COB debe, en esta etapa, reafirmarlo en la movilización y declarándose en emergencia contra los preparativos injerencistas de la derecha boliviana e internacional.