Prólogo a "La revolución boliviana: 1952-1971"

El presente folleto recopila artículos sobre la Revolución de 1952, la Asamblea Popular y el Golpe de Estado en 1971 y una investigación que realizamos sobre documentos desclasificados de EEUU que demuestran que Banzer actuó en contubernio con la potencia imperialista norteamericana. Es material que fue originariamente publicado en las publicaciones periódicas de la Corriente Marxista Internacional en todo el continente americano y en Bolivia.

No se trata obviamente de material con carácter exhaustivo. En estos textos las y los jóvenes, trabajadores, campesinos etc.,  encontrarán las pautas y el balance esencial para extraer las lecciones más importantes para el hoy de las luchas sociales del siglo pasado.

El ciclo revolucionario iniciado con la Revolución de 1952 se concluyó realmente solo a mediado de los años ‘80, cuando, tras la recuperación de la democracia, la clase obrera y el movimiento popular experimentaron primeramente la imposibilidad de resolver los acuciantes problemas económicos y sociales del país por medio de un gobierno democrático popular (la UDP) en el marco del capitalismo y luego sucumbieron ante la dictadura del capital instalada con la aprobación del 21060.

Fue la demostración evidente que la lucha por la emancipación y la justicia social para Bolivia no pasa ni es facilitada por procesos democráticos - burgueses, que incluso siendo “populares” acaban en intentos frustrados de reformar al capitalismo. Para decirlo con Mariátegui “el destino colonial del país reanuda su proceso”: la lucha por el socialismo y la ruptura con el capitalismo representan la única vía para defender realmente conquistas sociales y mantener el pueblo movilizado contra la injerencia imperialista. A esta página final dedicamos en apéndice dos artículos, publicados siempre en El Militante, en que se evidencian las razones del fracaso de la UDP y de la nacional COMIBOL, que fue el pretexto de la superinflación y la justificación “objetiva” al 21060.

El ánimo de esta publicación, así como de toda la colección a la que pertenece, es de desmentir lo que una vez escribió Gramsci que “la ilusión es la maleza más tenaces de la conciencia colectiva, la historia enseña, pero no tiene alumnos”. Solo formándose al estudio minucioso de la revolución boliviana y mundial las nuevas generaciones de militantes y activistas podrán evitar de cometer los mismos errores del pasado.