Aguas del Silala: la hipocresía nacionalista a desnudo. ¡Por el internacionalismo proletario!


El preacuerdo entre las cancillerías boliviana y chilena por el uso de las aguas del Silala sigue siendo un tema de debate y polémica política en Potosí y en todo el país. En las anteriores semanas dirigentes cívicos y del Comando Departamental del MNR han acusado el gobierno de traición a la Patria por haber aceptado en el preacuerdo que, hasta que nuevos estudios establezcan el contrario, el agua del Silala pertenezca en partes iguales a Bolivia y Chile. Con su consueta hipocresía la burguesía alimenta sentimientos nacionalistas en defensa de sus propios intereses particulares.

En 1908 las Aguas del Silala fueron otorgadas en concesión por la Prefectura de Potosí a la empresa británica Ferrocarril Antofagasta – Bolivia, que las utilizaba para las maquinas a vapor y el transporte de mineral. El Silala es un manantial canalizado artificialmente por los mismos británicos quienes construyeron un canal hormigón de 46 km para llevar sus aguas al deserto de Atacama en territorio chileno. Cuando acabó la era del vapor las aguas del Silala se utilizaban en territorio chileno por la actividad minera. El gobierno de Chile comenzó defendiendo la posición que Silala sea un rio internacional fronterizo por lo cual su uso es compartido. De hecho la concesión de 1908 ha quedado en papeles y Bolivia reivindica también el pago de la deuda histórica que desciende de aquella concesión, un monto calculado en aproximadamente 250 millones de dólares que Chile nunca canceló.

En 1996 el gobierno boliviano anuló unilateralmente la concesión, que se había fenecido. El entonces Presidente Banzer licitó una nueva concesión para la captación y el uso de las aguas del Silala, la misma que fue adjudicada por la empresa boliviana DUCTEC. Su fundador, don Hugo de la Rocha es uno de los personajes más influyentes de la burguesía nacional con relaciones políticas con partidos de derecha del área nacionalista. Es empresario de industrias plásticas, docente de universidades privadas, fue viceministro de planificación en 1984, miembro del consejo directivo del Banco Central y de la Comisión de Seguridad Nacional. Además de ser fundador, socio principal y Presidente de la DELAROCHA ASOCIADOS SRL una empresa de representación consultoría de negocios e inversiones, con oficina central en La Paz y representaciones en EEUU, Gran Bretaña, España y también Chile.  

Tras la concesión a DUCTEC la diatriba con Chile sobre las Aguas del Silala cobra nueva fuerza. Algunos de los parlamentarios que hoy acusan al gobierno de traición a la Patria figuran como firmantes de un Decreto del 1999 en el cual se aprestaban a adjudicar el uso del Silala a precios que equivale a un 4% de lo que se maneja actualmente. Pero el tema de fondo ocultado con sabiduría en toda la cuestión del Silala es ¿Quién se aprovecha en realidad del uso de estas aguas?

Por el lado chileno las aguas del Silala son utilizadas por el principal suministrador de cobre del mundo la Corporación Del Cobre de Chile (CODELCO), empresa al 100% estatal nacida de la nacionalización del cobre decretada el 11 de julio del 1971 por el gobierno Allende. Por el lado boliviano la DUCTEC con una concesión de 40 años se prepara a recibir los frutos del preacuerdo. Mientras se instruyen los trabajadores y el pueblo potosino a reivindicar “la propiedad plena del Silala”, a luchar porque “las aguas del Silala son nuestras”, el empresario dueño de la DUCTEC declara que ni bien Chile empiece a cancelar el uso de las aguas se ampliarán los canales para pasar de la exportación actual de 300 litros por segundo a 1500 litros por segundo, optimizando sus ganancias.

Desde la Corriente Marxista Internacional pensamos que las Aguas del Silala deban ser realmente del pueblo y a servicio de su desarrollo. Por esto reivindicamos en primer lugar la nacionalización de DUCTEC como condición previa a cualquier negociación sobre el uso de las Aguas del Silala. Estas negociaciones deben de ser públicas para que el pueblo tenga la primera y la última palabra sobre el asunto.

CODELCO es una empresa nacional, pero su conformación, establecida en plena dictadura por un Decreto Ley de Pinochet del 1976, ha tergiversado los objetivos de la nacionalización. Como se lee en su página web la política de CODELCO ha estado orientada a darle prioridad a las ventas de cobre refinado a fabricantes o productores de semielaborados, es decir que el cobre no es industrializado en Chile. Mientras el gobierno chileno pelea por el uso de las Aguas del Silala las multinacionales en su propio territorio siguen dueñas de los yacimientos cupríferos que – según la Constitución – le pertenecen al pueblo chileno, sacando ganancias que en 2006 han representado el 70% del presupuesto nacional de Chile. Por otro lado el hecho de exportar el cobre a fabricantes o productores de semielaborados perpetúa la lógica imperialista denunciada por Allende cuando decía que los países industrializados compran cobre chileno barato – sobre todo ahora con la caída del precio de este mineral – para revender a Chile manufacturas hecha con cobre a precio infinitamente mayor. A pesar de tener un representante de los trabajadores en su directorio CODELCO sigue respondiendo a lógicas de manejo empresarial – como demuestra su actitud frente a los reclamos bolivianos – que traicionan las mismas causas de los trabajadores chilenos. Solo el internacionalismo y la unidad entre los trabajadores chilenos y los bolivianos podrán permitirnos superar con beneficio mutuo problemas como los del Agua del Silala y todos los demás temas de conflicto, como el acceso al mar, que siguen manteniéndose entre los dos países.

En estos días los camaradas de la CMI – El Militante en Potosí estamos repartiendo una declaración pública en forma de volante (que se puede descargar aquí ) en varios lugares de trabajo y en la ciudad defendiendo estas posiciones y denunciando la hipocresía de la burguesía nacional y de la derecha sobre el asunto del Silala. Romper con el nacionalismo que se esgrime para alimentar la colaboración de clases  opuestas y obligar al proletariado a renunciar a sus objetivos propios (como afirmaban las Tesis Socialistas de la COB) sigue siendo la tarea del momento.