Allende: ¡Mar para Bolivia!


Las polémicas entre el gobierno boliviano y el chileno sobre la revisión del Tratado de 1904 dejan una vez más en claro que la solución de la demanda marítima boliviana pasa solo o por una infausta vía militar, pregonada por diputados de la derecha boliviana como Antezana, o por completar nuestra revolución y convertir a Bolivia en un modelo a seguir para los miles de trabajadores, jóvenes, campesinos e indígenas chilenos que siguen en lucha contra la economía y el modelo de relaciones sociales implementado por Pinochet y afianzado en la “transición”.

Bolivia retornará soberana a las costas del mar Pacífico”, es tiempo de “reparar injusticias” y que “se acabe el encierro que sufre desde 1879 por culpa de la intromisión del imperialismo inglés. No se puede condenar a un pueblo a cadena perpetua”. Estas palabras son de Salvador Allende el presidente socialista chileno quien las pronunció al margen de su posesión en 1970, tres años antes de ser derrocado por un golpe de Estado impulsado por la CIA que ya había orquestado el golpe de Banzer en la Bolivia de 1971. Están publicadas en un libro del periodista e historiador boliviano Néstor Taboada Terán, que, con Marcelo Quiroga Santa Cruz y Simón Reyes, asistieron a la posesión de Allende.

Banzer y Pinochet, los dos dictadores de Bolivia y Chile, compartían la misma ideología en defensa de las clases dominantes y el mismo vinculo con el imperialismo. Pero fueron orgánicamente incapaces de solucionar el tema marítimo porque sus dictaduras se nutrían de aquella retorica nacionalista que la burguesía siempre ha utilizado para mantener en fibrilación a las clases medias y confundir al proletariado.

Las declaraciones de Allende demuestran que está en lo correcto el Presidente Morales cuando afirma de tener confianza en los trabajadores, campesinos e indígenas de Chile para la solución del tema marítimo. Algunos de los principales sindicatos chilenos ya se pronunciaron favorablemente al respeto. Pero es necesario evitar que por el otro lado de la frontera las clases dominante chilenas puedan acallar estas voces, llamando a “la defensa del suelo patrio” y con la retorica nacionalista confundir los intereses de los oprimidos con los de sus verdugos.

El juicio internacional que se quiere levantar no une a todo el pueblo, más por el contrario somete a trabajadores, campesinos y pueblo pobre a la influencia nacionalista burgués y a las reglas del “derecho” imperialista quien siendo arbitro será el único ganador certero de la contienda. La eternidad que durará este juicio será una palanca para las clase dominantes para producir un retroceso y un giro a derecha en la sociedad chilena y boliviana con la retorica nacionalista.

El único camino practico y acertado de recuperación del mar es completar la revolución en Bolivia, proclamar el socialismo, y que los oprimidos de Bolivia finalmente libres puedan convocar a sus pares chilenos a la misma lucha por el mismo horizonte de liberación. Las clases dominantes – persiguiendo intereses mezquinos y velando por sus huertos de poder – han impedido la unidad de América Latina, que hubiera representado su fuerza económica y su única posibilidad de desarrollo independiente. Hoy corresponde a trabajadores y campesinos completar la lucha por la independencia en el marco de una Federación Socialista de América Latina, que representa la única posibilidad real de reconquistar una salida al mar.