Añez tienta a la COB y la ALP debate leyes antiobreras: ¡nada que festejar!


No hay mejor manera de festejar este Primero de Mayo en cuarentena que estudiando el discurso de Añez y las leyes que se debaten en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Se reflejan las estrategias de la burguesía y lo que nos espera en esta crisis. 

Añez ha anunciado un plan de generación de empleo en obras públicas de refacción y construcción de postas sanitarias, centros de salud, hospitales y en infraestructuras viales urbanas. Este plan recalca de la manera más fiel las tesis de los keynesianos, es decir los seguidores del economista inglés Keynes, según el cual el Estado debe invertir incluso en hacer cavar zanjas y luego llenarlas de nuevo porque esto pone gente a trabajar y consumir. Este es el nuevo horizonte de la burguesía mundial ante los efectos desestabilizadores de la profunda crisis que ha deflagrado: que el Estado intervenga en la economía para reactivarla. 

¿Qué hay que no va con este plan? Por sí misma, la intervención del Estado en la economía no pudo evitar la desaceleración económica que experimentamos desde 2015, ni evitar que, incluso con una economía en crecimiento, el desempleo también creciera, según las estadísticas oficiales, del 4 al 6 por ciento, con pérdidas de empleos en la construcción, el trabajo asalariado agrícola y otros. Esto ocurre porque lo único que fomenta las inversiones generadoras de empleos es la posibilidad de lucrar, extraer riqueza de nuestro trabajo. El dilema sin solución del capitalismo es que esto mismo es la causa de sus crisis. 

En su discurso Añez no hizo ninguna mención a la cuestión de las elecciones. Esto, por un lado, porque la maquinaria represiva estatal ya se puso en marcha contra las protestas y los dirigentes del MAS involucrados. Por el otro, para transmitir una sensación de confianza, el sentimiento que sirve a que los actores económicos decidan gastar dinero. Pero ninguna artimaña de mercadotecnia política puede resolver la crisis de confianza que la profunda y estructural crisis del capitalismo provoca.

En realidad Añez y sus asesores saben que ningún plan de generación de empleo, es decir de garantías de lucro para los capitalistas, puede ser promovido sin la aceptación de la clase trabajadora organizada. Sus aperturas a la COB tienen esta motivación: cooptar la burocracia sindical para ponerla al servicio del rescate del sistema capitalista. Añez ha propuesto a la COB de debatir su pliego petitorio y de tomar “parte activa del proyecto para reactivar la economía después de la crisis del coronavirus”. Ha también recordado el papel del movimiento obrero en las movilizaciones contra Evo y en el proceso de pacificación, algo que debe haber puesto incómodo a Huarachi. 

Se podría decir, y seguramente habrá quien lo dirá, que Añez no hace nada más de lo que hacía Evo: cooptar a la burocracia sindical y elevarse a mediadora para esta frente a la patronal mientras defiende el sistema. No cabe duda también, que Añez, al hacer esta propuesta, busca apoyo de sindicatos y burócratas amarillos para desarticular la ofensiva del MAS en sus comienzos. Pero hay diferencias que no deben ser pasadas por alto por la clase trabajadora: las diferencias, de hecho, son lo que hacen comprender. Con el favor de la economía, Evo hizo concesiones a la COB manteniendo el régimen capitalista de explotación, mientras sus operadores se encargaban de atacar y acallar los reclamos más avanzados del movimiento sindical. Ni Añez, ni Arce vivirán una situación así. Llevar la COB a las esferas de gobierno tiene un solo fin: desarmar a la clase trabajadora frente a la crisis que avanza.

En una cosa pero la iniciativa de Añez se parece a lo que ha llevado a la COB a su profunda crisis. Nuestro ente matriz está completamente estatizado. Huarachi sigue ahí no porque lo decidimos las bases, sino porque el Ministerio de Trabajo prorrogó su mandato, ratificando la resolución con la cual Huarachi y el CEN se prorrogaban. Esto demuestra que no puede haber democracia sindical sin independencia de los sindicatos hacia el Estado, ni viceversa. La lucha es por una y otra a la vez. ¿Qué cosa podría sacar Huarachi en beneficio de la clase trabajadora colaborando con el gobierno? Más desprestigio, esto no más.

Añez ha dicho que, en reconocimiento a los trabajadores, su gobierno ha prohibido los despidos. Esto es clamorosamente falso y no lo dicen solo los trabajadores despedidos en decenas de empresas, comercios, servicios. Lo dice la propia CAINCO con su presidente Hurtado que a El Deber dijo “van a haber despidos, de hecho, ya los hay…  La realidad como la conocíamos va a cambiar”. No se pueden poner de excusa a unos dirigentes amarillos para ir a ver lo que el gobierno ofrece, como podría hacer Huarachi para recuperar un espacio. El tiempo de estos dirigentes amarillos se acaba, así como el de los “empresarios buenos”. Debemos impedir que hagan más daños.

En el último periodo la COB se ha expresado sólo sobre el manejo de nuestros aportes a las AFP. Había una propuesta empresarial de poner el 10 por ciento de nuestros aportes a disposición de la reactivación económica. Además, el senador potosino Rodríguez, ex Demócratas, ha propuesto algo similar a lo que se ha promulgado en Chile y Perú, es decir que los trabajadores podamos retirar hasta el 25 por ciento de lo aportado a las AFP para hacer frente a la emergencia. Esto es tratar de instilar en la clase trabajadora la idea que de la crisis se sale con un “sálvese quien pueda”.

En una carta dirigida a Eva Copa el 23 de abril, la COB rechaza este proyecto de devolución de los aportes, declarándose, sin embargo, disponible a escuchar la propuesta y reportarla a sus bases. De igual manera la FSTMB de Gutiérrez lamenta que la propuesta no sea consensuada con la clase trabajadora. En su programa Arce propone lo siguiente “En coordinación con la Central Obrera Boliviana – COB, trabajar una propuesta que permita destinar hasta un 10% del total de aportes que administran las Administradoras de Fondos de Pensiones – AFPs, a créditos productivos que serán otorgados a tasas concesionales”. ¿Tienen que ver una cosa con la otra? Pues, es evidente que si. 

La Asamblea Legislativa Plurinacional ha aprobado una ley propuesta por el MAS para “coadyuvar a regular la emergencia por el Covid-19”, que es, en todo lo referente a materia laboral, una herramienta inútil o incluso nociva. En los cuatro numerales del artículo 7, esta ley muestra en concreto qué significa para el MAS la estabilidad laboral. El tercero establece que los trabajadores en salud sean recontratados “hasta fin de año”: o sea que a la primera trinchera de la lucha a la pandemia se propone un futuro precario. En los demás numerales se establece que no se podrá despedir  “hasta dos meses después” del fin de la pandemia, pero evidentemente luego sí; al mismo tiempo se aclara que, en caso de quiebra o de proceso disciplinario, es decir usando las mismas artimañas de siempre, ni estos dos meses de prohibición sirven. De un solo golpe esta ley perfora la Ley General del Trabajo e incluso aquel saludo a la bandera llamado Ley de Empresas Sociales.

Como han dicho los dirigentes de la COB en su pronunciamiento para este Primero de Mayo, no tenemos nada que festejar. Peor aún si la línea política que defienden, admitiendo que no la cambien nuevamente después de los ofrecimientos de Añez, es que hasta ahora todo era una maravilla de igualdad entre trabajadores y patronal. La profunda crisis que sume la COB nace de ideas equivocadas como estas, que hoy, con la crisis al frente, son tremendamente peligrosas. 

El Día Internacional de los Trabajadores no es una simple conmemoración, e incluso como simple celebración es el día que nos recuerda que no hay conquistas sin una organización que responda a los intereses de la clase trabajadora. Debemos recuperar la COB, barrer con los amarillos que solo esperaban una llamada de Añez y con los reformistas que sólo esperan poder consensuar con Arce más sofisticados ataques a la clase trabajadora. Pero esta misma lucha por recuperar la COB necesita una organización, capaz de enfrentar a la burocracia organizada. Llamamos a todos los trabajadores a unirse en el esfuerzo por una corriente sindical basada en la independencia de clase y en la lucha de clases.