Argentina: Tras la estatización parcial de YPF: Avances y contradicciones del modelo kirchnerista


La nacionalización parcial de YPF

El anuncio de nacionalización del 51% de YPF concitó el entusiasmo y la adhesión de amplios sectores de los trabajadores y de la población. Mientras que el malestar manifiesto de la UIA y de sectores de la burguesía imposibilitó durante días que sacaran un comunicado conjunto apoyándola, y sólo lo hicieron presionados por el fortísimo apoyo popular a la medida tomada por el gobierno.

Los gritos histéricos de la burguesía manifiestan un malestar y temor crecientes, predican a través de los medios de comunicación escrita, radial y televisiva la “injusticia” de un Estado que (supuestamente) violenta los derechos de propiedad de los inversionistas privados.

Lo que antecedió a las privatizaciones fue la queja de parte de esta banda de bandidos de estar frente a un Estado que se mostraba ineficiente, que “endeudaba” a la Nación, palabras cargadas de hipocresía nunca vista y que, por estas razones, se hacían de las empresas públicas en los ’90, a precio vil.

Hoy, los mismos sectores burgueses, y sus voceros políticos, son los que nuevamente se quejan con un nerviosismo perturbado por la intromisión del Estado que “violenta sus derechos” y que “desbaratan una serie de reglas que el mismo Estado otorgó”, constriñendo la democracia a la libertad de mercado, ¡¡”perjudicando a las familias argentinas”!! .

Resulta de un cinismo sin escrúpulos ya que se habla de una propiedad que le pertenece al pueblo argentino, a sus trabajadores, quienes somos los que generamos las riquezas del país.

Son variadas las voces de apoyo y de repudio en el plano nacional, en el continente, como también en Europa.

Contradicciones del gobierno

Este acto de gobierno, de recuperación parcial de una de las empresas más emblemáticas del país, y de mayor producción y comercialización, se inscribe en una serie de medidas contradictorias por parte del gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

Por un lado, los pasos adelante más sobresalientes dados por el kirchnerismo (estatización de las AFJP y Aerolíneas Argentinas, ahora parcialmente YPF y posiblemente los ferrocarriles, limitaciones a las importaciones, retenciones a las exportaciones agrícolas, asignación universal por hijo, Ley de Medios Audiovisuales, matrimonio igualitario, juicio a los represores) fueron, casi todas, medidas que han sido dadas chocando contra la propiedad privada de los grandes medios de producción y los negocios financieros.

Contradictorias por cierto, ya que no deja de ser cierto también la vigencia de una ley – Antiterrorista- con un carácter antipopular con el fundamento de no quedar afuera del llamado G-20, como también la intención de instalar una Base Militar “humanitaria” por parte de los EEUU en el Chaco, resultan una flagrante cesión al imperialismo norteamericano, que contradice los sentimientos de los trabajadores y de la juventud que brindan una amplia base social al gobierno de Cristina Fernández y que generan un malestar creciente. También el veto a la ley que otorgaba el 82% móvil a los jubilados, aunque se ha ampliado el número de beneficiarios y se han otorgado incrementos de manera importante.

La instalación del debate a partir de la nacionalización parcial de YPF vuelve a insuflar mayor apoyo de los trabajadores y sectores populares, y no debe ser desaprovechado por nadie que quiera un verdadero bienestar para las mayorías del país. Así como las negociaciones paritarias, a las que el gobierno intenta poner un techo, debe permitir este nuevo flujo de los de abajo, consolidar la defensa del salario y mejores condiciones de trabajo y de vida.

La CGT

Resulta evidente que a partir de quedar afuera de las listas en las últimas elecciones de un número importante de dirigentes sindicales afines al kirchnerismo, sumado al retraso en el envío de fondos de las obras sociales, Moyano y sus seguidores enfatizaron las demandas hacia el gobierno, buscando diferenciarse.

El gobierno busca un nuevo interlocutor y apunta sin dudas a Caló de la UOM, que se realineó tanto con los gordos como también con los “independientes” y la Celeste y Blanca de Barrionuevo, buscando un frente en común para desplazar de la conducción cegetista a Moyano, molesto el gobierno ante las demandas que levanta de amplios sectores de los trabajadores y la juventud.

moyanoEs indudable que el moyanismo, con sus planteos, no expresa solamente en sí mismo sus intereses, sino además a los obreros y trabajadores del país, que sienten en el día a día la inestabilidad del salario.

Por esto se trata de pasar de las palabras a la acción, exigiendo mejores condiciones de trabajo y salario, mejores condiciones de vida, de educación y salud.

Y también de que la base y los cuadros medios de la CGT desarrollen una verdadera democracia entre los trabajadores. Única garantía de defender nuestras banderas, en sintonía con los planteos que muchas veces hemos escuchado de la presidenta Cristina.

¡¡Qué pasos tenemos por delante!!

Mientras las Bolsas de Europa se conmocionan ante las elecciones en Francia con el triunfo de Hollande, y caen en un 4%, con una España que entra nuevamente en recesión, el desarrollo político de Argentina se encuentra en clave de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc.

Se trata de construir la Unidad para que desde los sindicatos, movimientos sociales, organizaciones políticas, construyamos un frente único, levantemos las banderas de los trabajadores y de la juventud. Banderas para exigir al gobierno de la presidenta Cristina Fernández que profundice y avance hacia una nacionalización al 100%, sin compensación alguna, las empresas fundamentales (bancos, hidrocarburos, ferrocarriles, fábricas, etc.) pilares de la economía del país, para que estén en manos de sus verdaderos dueños: los trabajadores y la juventud, además de dar marcha atrás a la Ley Antiterrorista y a la instalación de la base militar “humanitaria” en el Chaco. Manos a la obra.