¡Bienvenidos a nuestra nueva página!


Después de cuatro años hemos renovado la presentación gráfica de nuestra página web. Esperemos facilite la navegación y aprovechamos la ocasión para un pequeño balance de nuestro trabajo.

La razón de esta renovación no es simplemente estética, aunque obviamente esperamos también que el nuevo diseño les resulte más atractivo. El hecho es que la aplastante mayoría, alrededor del 70%, de las visitas que recibimos diariamente desde Bolivia son a través de un dispositivo móvil, principalmente celulares y luego computadoras portátiles y tabletas. El nuevo diseño se adapta mejor a las pantallas pequeñas.

Además incluimos una sección de videos que nos proponemos, en el límite de nuestras posibilidades, ampliar con material audiovisual básico y formativo nuestro. Finalmente la página permite un más fácil acceso a las redes sociales para compartir nuestras publicaciones, incluso el siempre más utilizado WhatsApp, y una navegación que recupera todo nuestro archivo, ahora consultable por etiquetas, autor y categoría. Este último detalle, la reorganización del archivo, es lo que más nos ha costado en tiempo y en un trabajo técnico del que ninguno de nosotros que les entregamos este resultado es experto.

Teníamos que reeditar más de mil publicaciones subidas en nuestra página a lo largo de nueve años. En este trabajo perdimos la indicación exacta de la autoría de muchos textos, nos disculpamos por esto, y no pudimos acomodar todo al nuevo formato; pero dejamos todo consultable, porque es nuestra historia, aciertos, errores y correcciones de ruta. Es el proceso vivo de construcción de nuestra organización.

El grupo político al que esta página da el nombre (Lucha de Clases) empezó a organizarse ahí por 2008-2009 a partir de un par de camaradas de Potosí que tomaron contacto con la Corriente Marxista Internacional, en lo específico con su sección mexicana.

En los primeros años de construcción supimos recortarnos un espacio en el movimiento con campañas, foros y actividades de participación masiva, pero sobre todo con una presencia combativa en las luchas contra las bandas fascistas de la UJC en Santa Cruz, el paro cívico potosino, y otras. Logramos consolidar núcleos de nuestra organización en 4 ciudades capitales y 2 centros intermedios; teníamos una revista mensual impresa y una oficina rentada con los aportes militantes y una presencia visible en al menos dos instituciones de educación superior.

Vivíamos en aquellos años una extrema polarización social en claras líneas de clases, que se reflejaban en las nacionalizaciones y las constantes alusiones de Evo al socialismo, palabra que el primer mandatario no pronuncia ya desde 2013-2014, sustituyéndola con un más genérico “anticapitalismo”. El MAS canalizaba políticamente esta polarización: si un joven potosino, para hacer ejemplos reales, quería luchar contra la “Media Luna”, se organizaba a través del MAS. Decidimos entonces en aquel momento de orientar nuestras fuerzas al MAS.

Publicamos una declaración en nuestra revista impresa en que anunciamos que íbamos a sumarnos a la batalla contra la derecha defendiendo pero una alternativa marxista y revolucionaria a los métodos y programa del reformismo de la dirección oficial del partido que se rehusaba a resolver la tensión social desarmando económica y políticamente a la burguesía nacional golpista y al imperialismo. Nos animaba una visión dialéctica, cuyo principio básico es que la superación de las contradicciones depende de cómo estas se plantean y a partir de las herramientas disponibles.

Nuestra perspectiva era que, en un contexto de debilidad de las vanguardias revolucionarias y divisiones en la COB, fuese inevitable que la polarización reverberase en el MAS en la forma de una batalla política decisiva por el programa, en la cual además podíamos experimentar nuestros cuadros. De aquel debate interno, que fue muy animado, rescatamos hoy el método general, pero no tenemos inconveniente alguno en decir que nuestro análisis era insuficiente.

La naturaleza pequeño burguesa y de maquinaria electoral del MAS nos quedaba clara desde un principio. Igualmente teníamos muy en claro que el MAS, incluso en aquellos tiempos de consolidación de su gobierno, no era solo la herramienta utilizada por las masas por su afirmación en la escena política, sino dialécticamente también el instrumento de control de las masas para la reconstrucción de la legitimidad del Estado burgués. Pero el MAS no es ni era el escenario donde se disputaría políticamente su propio destino.

El surgimiento del MAS se justifica en última instancia por su adaptación a las peculiares condiciones de la lucha política en nuestro país. Este movimiento nace como un frente electoral entre los gremios, organizaciones sociales y sindicatos que estructuran corporativamente la sociedad boliviana por un lado y un aparato de partido largamente heredado de la izquierda tradicional por el otro. Un frente en el cual el aparato partidario renuncia a cuotas de “soberanía política” (candidaturas, redacción de leyes específicas, gestión de clientelas etc.) y los movimientos sociales y sindicales aceptan la mediación del partido.

La evolución “natural” de un frente semejante puede ser solo la estatización de sindicatos y movimientos sociales a través de las capas superiores de estos, es decir su conversión en herramienta del Estado contra la lucha de clases y en beneficio del poder central. La batalla que presagiamos podía estallar solo entre el MAS y las organizaciones sociales. Álvaro García Linera la llamó “etapa de las tensiones creativas” mientras, desde las columnas de la cesada revista de la vicepresidencia El Plurinacional, diseñaba el perfil de una militancia funcional a su papel burocrático, lanzando la línea de la cooptación clientelar de una oposición desarmada.

Y de estas “tensiones creativas” hubo muchas y sigue habiendo. En algunos casos, como en ciertas movilizaciones del cooperativismo minero, en defensa de los intereses de  corporaciones vinculadas al rezago del capitalismo boliviano. En la mayoría, desde las luchas por Enatex, Colquiri, el paro cívico potosino, las marchas por el TIPNIS o del Movimiento Sin Tierra etc., expresando la búsqueda confusa y contradictoria por un programa general. Sin embargo solo las corrientes kataristas e indianistas de La Paz se escindieron del MAS sobre la base de un programa político acabado del que nacen luchas como la de Achacachi.

¿Qué debía hacer una pequeña vanguardia en un contexto tan complejo? En lo inmediato  luchar porque la independencia de las organizaciones sociales se concrete en un programa revolucionario y en métodos democráticos que estructuren la participación de las bases e impidan maniobras burocráticas como las que redujeron la construcción de un Instrumento Político de la clase obrera a moneda de canje de la dirección de la COB para llegar a una alianza estratégica sin estrategia con el MAS.

Hoy en día pero el panorama es mucho más claro. El control del MAS sobre las organizaciones sociales y los sindicatos se ha endurecido mientras la autoridad moral del reformismo ha ido resquebrajándose más allá de sus resultados electorales, además marcados por dificultades crecientes y derrotas, y su fusión con el Estado acrecentándose. Un desenlace al que han contribuido de manera determinante la subordinación impuesta a las organizaciones sociales, en primer lugar la COB, y el cambio en el escenario internacional, con la derrota del kirchnerismo o y la destitución de Dilma pero sobretodo la profunda crisis en Venezuela y las aperturas al mercado en Cuba. Procesos a los cuales, a su vez, ha dialécticamente contribuido la propia moderación del gobierno boliviano y sus éxitos en consolidar un modelo de colaboración con el imperialismo y la burguesía nacional.

En una reciente entrevista sobre el arresto de Lula en Brasil la senadora Salvatierra, exponente destacada de las corrientes de izquierda del MAS, consideraba que en América Latina se ha abierto una disputa entre la continuidad de los “procesos revolucionarios” y el retorno a un pasado “conservador y neoliberal”. Las cosas están más complejas: hoy en día los neoliberales defensores del libre mercado están en el “aliado” chino y los proteccionistas en Washington. Lula rechazó en su momento de movilizar el partido contra el ataque judiciario a otros dirigentes del PT, como le pedían nuestros camaradas de la Esquerda Marxista, y se va encarcelado por el voto de 6 magistrados de los cuales 5 fueron nombrados por el mismo ex presidente en razón de su alianza de gobierno con partidos burgueses.

La derecha en Bolivia no se presenta como un retorno al pasado, sino tratando capitalizar lucha de masas en formas nuevas como en Potosí, donde, ante la protección del gobierno a las multinacionales, ha logrado establecer ideas como el federalismo en respuesta a exigencias democráticas e intereses materiales postergados. Lo que está en disputa hoy en día en toda América es el balance de la inestabilidad y de una colaboración de clases insostenible para las masas de Bolivia, Venezuela o Brasil y aun defendida por la izquierda reformista de estos países. Seguiremos paso a paso y de manera militante todo este proceso así como siempre hicimos publicando artículos de las demás secciones americanas y mundiales de nuestra internacional. Esta atención a las cuestiones internacionales es de hecho una característica fundamental de nuestra página y del propio método marxista opuesto al nacional reformismo, de hecho más del 60% de nuestras publicaciones tratan de la lucha de clases mundial.

Separamos nuestros caminos del MAS hace bastante tiempo ya, casi cinco años, sin por esto asumir un perfil sectario, al contrario dando también nuestro apoyo a las (muy pocas) medidas de contenido progresista y sobre todo defendiendo nuestro programa revolucionario en la batalla común contra la derecha. Esta separación fue un paso necesario a señalar la necesidad de que las masas se doten de una herramienta política propia basada en su acción consciente, pero en sí es un paso insuficiente. El partido revolucionario de masas será construido a partir de vanguardias establecidas en la clase obrera, la juventud y el movimiento de emancipación nacional indígena en la lucha por la independencia y la democracia sindical y por el instrumento político de la clase obrera, haciendo tesoro de las experiencias pasadas.

Llegamos a esta nueva fase preparados. Hace un par de años realizamos nuestro último congreso sobre la base de perspectivas, que encontrarás publicadas en esta página, cuyo contenido fundamental ha sido confirmado por los acontecimientos de los últimos meses. Hemos estado participando en luchas, obreras, indígenas y juveniles, y hemos conformado grupos de debate marxista entre jóvenes y maestros principalmente.

Así la renovación de nuestra página web no es solo un hecho estético o técnico. Es el primer objetivo político que conseguimos para este año de relanzamiento. Los próximos serán aumentar la frecuencia de nuestras publicaciones y colaboraciones y, esperamos hasta fin de año, volver a una edición impresa de Lucha de Clases.

Si llegaste hasta acá, curioseando en nuestra página y en la lectura de este artículo, existen muchas probabilidades que estés buscando como entrar a la lucha política. Como ves miramos a las cosas sin dogmatismos en la aplicación del método marxista y miramos a nosotros mismos con honestidad y sentido de las proporciones. Son cosas que deberías tomar muy en cuenta porque te asignan un papel activo en hacer la plataforma en la cual formarte políticamente. Colabora con nosotros, únetenos y construyamos la Corriente Marxista Internacional en Bolivia.