Bolivia dividida frente al contagio. La división es de clases


Hasta este domingo 3 de mayo en Bolivia tenemos 1.594 casos confirmados de COVID-19 y 72 decesos. De estos 904 casos están en el solo departamento de Santa Cruz.

En sí la cantidad absoluta de casos no es el solo dato importante para entender causas y peligrosidad del contagio. En Bolivia tenemos hasta la fecha 13,66 casos por cada cien mil habitantes. En la región, vamos desde los 1,26 de Venezuela o los 5,55 de Paraguay, a los 107,99 de Chile, los 139,29 de Perú hasta los 180,70 de Ecuador, sin duda el país más golpeado. Sin embargo, la tasa de mortalidad del virus en Bolivia (4,77%) es casi igual a la de Ecuador (4,92%). 

Esto se interpreta así: declarando la cuarentena se pudo contener el contagio pero luego el gobierno ha fracasado en proteger a la población más vulnerable y en reforzar el sistema público de salud. Aquí queremos analizar las causas de esto viendo la evolución del contagio en algunos departamentos, empezando por el nuestro, Santa Cruz. 

Detrás de las sumas

Es necesario primeramente hacer el mismo cálculo anterior para entender si realmente Santa Cruz, más allá de los positivos acumulados, que son 20 por cada cien mil habitantes, vive una situación inmanejable. En este momento, en realidad, la situación más preocupante es en el Beni donde hay 40 casos por cada cien mil habitantes casi como Brasil, el país con más decesos en América Latina. A pesar de sumar 40 fallecimientos por coronavirus, la mortalidad de esta enfermedad en Santa Cruz (4,42%) está por debajo de la tasa de mortalidad a nivel nacional. 

Los niveles de mortalidad más elevados, dentro de un contexto de crecimiento de la pandemia, están en La Paz (6,22%), Cochabamba (7,41%) y Oruro (6,31%). Además, aunque las estadísticas públicas a nivel municipal son bastante escasas, algunos municipios con una mayor proporción entre los decesos y los positivos están en el Occidente. El Alto, por ejemplo, tiene una mortalidad casi del 9 por ciento, porcentaje que en América Latina se registran sólo en Suriname y la Guyana Francés en cuanto a países. 

Las desigualdades a la obra

El gobierno transmite selectivamente sólo las cifras acumuladas de contagios y decesos. De esto se sirve para sustentar su narrativa de una epidemia bajo control excepto por unos ciudadanos irresponsables, y así ponerse al lado de la vida, mientras, como mostraremos, defiende exclusivamente el lucro. Sin embargo la situación es mucho más compleja y expone evidentes divisiones de clases. 

La explosión improvisa del contagio en el Beni, es evidentemente producto del hecho que en este departamento no había acceso a herramientas de diagnóstico. La avioneta de la FAB procedente del Beni que se estrelló provocando la muerte de sus 6 pasajeros, llevaba muestras para el CENETROP de Santa Cruz, donde se han procesado la mayoría de las pruebas a nivel nacional. Algunas decenas de los contagiados en el Beni son trabajadores en salud y en este departamento falleció el primer galeno por coronavirus. A muchos de los primeros pacientes se le diagnosticaba dengue, que presenta síntomas similares. Esto porque, en ausencia de tests masivos a la población, se ocultaba que la enfermedad estaba llegando con comerciantes, ganaderos que entregan a los frigoríficos cruceños, etc.

Las medidas de confinamiento son necesaria para controlar el contagio, pero no lo detectan. Para ello se necesitan laboratorios y masificar los tests, como pedimos desde el primer caso confirmado. Más rápido es el diagnóstico, más posibilidades hay de recuperarse de la enfermedad. Estas posibilidades, sin embargo, dependen luego de la capacidad del sistema de salud, es decir médicos, camas hospitalarias, camas de terapia intensiva, respiradores, disponibilidad de fármacos. El desarrollo desigual de nuestro país castiga obviamente a uno de los departamentos más pobres, con una estructura social todavía gamonal, donde el poder político y el poder económico coinciden en las mismas manos latifundistas. 

Las contradicciones en Santa Cruz

La razón, en cambio, por la cual Santa Cruz tiene un porcentaje de decesos inferior a otros departamentos, aún sumando el 56% de los positivos al coronavirus en Bolivia, es porque aquí hay el principal laboratorio, la mayor cantidad de camas hospitalarias con relación a la población y la mayor cantidad de Unidades de Terapia Intensiva. Inclusive, como destacó un estudio de la Autoridad de Empresas, este es el único departamento donde todas las principales clínicas privadas cuentan con laboratorios y UTI propias. Así en Santa Cruz sucede que el primer caso recuperado de toda Bolivia sea una paciente de la Clínica Foianini, probablemente la principal institución privada de salud en nuestro país, y su situación se conoció solo cuándo fue dada de alta. Poder de quién puede pagar. 

Estos datos son a consecuencia del relativo mayor desarrollo de Santa Cruz respecto al resto del país. Un desarrollo que pero no puede ser asumido a modelo, como demuestra la misma pandemia. El capitalismo boliviano aquí se reproduce con sus mismas características coloniales, reaccionarias y dentro de las mismas relaciones patrimoniales que han marcado su lento crecimiento. A estas simplemente añade un envoltorio brillante de falso progreso.  De hecho, Santa Cruz tiene más contagios que el resto del país en su conjunto. ¿A qué se debe esto? Hay múltiples causas que nada tienen a que ver con la “indisciplina” del pueblo, como se entiende del discurso de las autoridades. Veamos algunas de las principales.

El papel del agronegocio

Como es sabido la producción de alimentos y la provisión de insumos para esta, siempre estuvieron exceptuadas de la cuarentena. Esto significa que nunca dejaron de llegar y salir camiones de alimentos desde y hacia Santa, ni se dejaron de concentrar a trabajadores para labores agroindustriales. Tanto en el agro como en la industria, las relaciones laborales en estos sectores son de tipo capitalista, asalariado. Pero las condiciones de la mano de obra y su relación con los empleadores conservan todos los rasgos del peonaje, es decir pobreza, inestabilidad y un poder absoluto de la patronal. Y, obvio, sin medidas de bioseguridad. 

Los movimientos económicos por estas actividades han contribuido a llevar el virus en varios municipios. Solo Santa Cruz tiene casos confirmados en más de 20 municipios, La Paz, Cochabamba y Oruro tienen 9, 9 y 4 respectivamente, por razones similares. Sin embargo acá en Santa Cruz el agronegocio no ha parado ni un solo momento. Tanto así que, como indicamos en nuestra revista en base a datos de la gobernación, en los primeros 15 días de abril se contaron el doble de chaqueos que suele haber durante todo el mes. Montero, el principal foco de contagio en el departamento, es también el principal centro de acopio de granos y de aprovisionamiento de insumos en el norte integrado. 

La industria cruceña

Según los reportes del secretario de salud de la gobernación cruceña Óscar Urenda, todos los contagios que se han dado en Santa Cruz de la Sierra en las últimas semanas, se suscitaron “por afuera del cuarto anillo”, es decir en villas y barriadas populares. Urenda, según el libreto oficial, atribuye esto al hecho que en estas zonas las personas no están respetando la cuarentena y hacen “lo que les da las ganas”. Lo inaceptable es usar un par de casos extremos para hacerse la burla de las necesidades de los sectores más vulnerables, económica y socialmente, de la población.

El coronavirus es una plaga que pagamos la clase trabajadora. Somos nosotros que vivimos en la penuria y la explotación, los que desarrollamos las “enfermedades de base” que se vuelven letales con esta enfermedad. Pero, la propagación de la pandemia es sin duda alguna responsabilidad del sistema de capitalista de explotación, en China, EEUU, España, Italia y también en Bolivia. De las cincos zonas de la capital cruceña con la mayor concentración de contagio, por lo menos 3 son directamente vinculadas a la actividad industrial. De hecho una de estos cincos zonas es el mismo Parque Industrial.

En MABEL, de la multinacional Nestlé, así como en Sofía, o en el Ingenio Azucarero Guabirá de Montero, ha habido casos positivos al coronavirus y decesos (en MABEL). Sin embargo no se han hecho tests masivo a los trabajadores, no se los ha dotado de equipos de bioseguridad. De igual manera la alcaldía cerró por 5 días 13 supermercados de las zonas con mayor concentración de casos, pero no se impulsaron medidas de prevención para los trabajadores de estos centros. Frente a los riesgos que los trabajadores corremos a diario, no necesitamos suspicacias sobre los datos que maneja el gobierno, sino un programa que nos permita encarar a la patronal y a los dueños de nuestro departamento. 

Los especuladores 

Si bien es cierto que en Santa Cruz el sistema de salud ofrece más oportunidades que en el resto del país, esto no significa que funcione. La alcaldía acaba de promover un plan de fortalecimiento del sistema municipal de salud, a destiempo. Es llamativo que dos de los casos más trágicos se han dado al interior del Hospital Oncológico, con la muerte de una niña. Estos casos deben ser atribuídos al total abandono de los hospitales públicos, muchas veces lamentado por el personal de salud. 

El alcalde de La Guardia conjuntamente a las autoridades sanitaria de este municipio han pedido a la alcaldía cruceña de cerrar algunos mercados, principalmente el mercado mayorista Abasto. La razón es que “el 80 por ciento de los contagios de La Guardia viene de ahí”. Los nuevos mercados que según la alcaldía cruceña debían servir a ofrecer espacios de venta más seguros e higiénicos a los informales, son más de lo mismo en cuanto a hacinamiento e insalubridad. El plan de reordenamiento de los mercados en realidad tenía el único interés de expulsar en las afueras del cuarto anillo a los gremiales y reevaluar los terrenos del centro para su uso especulativo. A los constructores que hace décadas gobiernan el municipio, le interesa solo esto y si pudieron hacer las cosas a su antojo se le debe al hecho que no hay verdadera oposición política en Santa Cruz de la Sierra.

¿Qué hacer?

En realidad lo único realmente rescatable de todo esto es la gran cantidad de ollas comunes que se han organizado en Santa Cruz de la Sierra, siendo este uno de los departamento donde esta forma de solidaridad y autoorganización popular se ha difundido más. Es en experiencias como estas, en las luchas obreras contra el coronavirus y la crisis que le sigue y se anuncia devastadora que se encuentran las energías para hacer disponibles a todos los avances productivos y materiales que en Santa Cruz benefician actualmente sólo a unos cuantos. Pero para ello necesitamos organizarnos.

Esto es lo más urgente. Mientras la pandemia expone lo más inhumano del poder político y económico de Santa Cruz ninguna opción política local tiene raíces genuinas en estos sectores. La COB, sumida en crisis, corrupción y divisiones en la gestión eterna del flaco Borda, ha vuelto donde estaba antes. Tenemos las posibilidades, pero necesitamos empeño, esfuerzo y voluntad para levantar esta alternativa.