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Brasil: Un vistazo a la crisis


Algunos datos sobre la crisis en Brasil.

El gobierno y los periodistas de los grandes medios de comunicación celebraban: la crisis ha pasado y vamos a volver a crecer. Coherentemente con esa visión el Banco Central ha decidido mantener las tasas de intereses al mismo nivel de hoy. Todos seguimos despreocupados y holgados, felices en el mejor de los mundos posibles.

La realidad de los trabajadores es bien diferente. El gobierno celebra el hecho que el desempleo siga en el mismo nivel del año pasado. Observando los datos del IBGE (Instituto Brasilero de Geografía y Estadística) comprobamos lo siguiente: el número de personas empleadas actualmente es aproximadamente igual al número de personas que estaban empleadas en septiembre del año pasado. Es decir que todos los que cumplieron 18 años y teóricamente ingresaron al mercado del trabajo o no consiguieron un empleo o, si lo lograron, fue porque otros más viejos fueron despedidos. Ha disminuido el número de empleados con un puesto de trabajo ordinario y ha caído el empleo industrial. En comparación con la situación de otros países como España o EEUU Lula puede “celebrar”. Para todas las familias de trabajadores que perdieron sus empleos y no lo recuperarán no hay motivo para festejar.

Por otro lado el hecho que actualmente han dejado de producirse despidos (todos recordamos los despidos masivos a final del año pasado y a principio de este año) ha alentado los trabajadores a ingresar a la lucha: la huelga de los metalúrgicos, de los trabajadores del correo, de las construcciones civiles, los bancarios, entre otros, todos han logrado reajustes salariales.

Un ejemplo del actual escenario es la producción de la industria automovilística, cuya asociación brinda datos precisos de la situación en este sector:


 

 

 

 

¿Qué nos dicen estos datos? En primer lugar que la producción ha caído en este año respecto al año pasado, a pesar de toda la política de incentivos del Gobierno en particular orientados en la producción para la exportación. Es decir que los efectos de la crisis mundial tuvieron sus efectos aquí en Brasil. La caída (en valores) de más de la mitad de las exportación lo demuestra gráficamente.

La concesión de licencia para vehículos (que representa la vendita de vehículos nuevos en el mercado interno) se desempeñó de la siguiente manera:

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Es decir que los incentivos en términos de crédito barato, la mayor oferta de crédito y la reducción del IPI[1] (en términos de valores algo alrededor de 4 mil millones de reales – aproximadamente 2,8 mil millones de dólares – la mitad del valor que cayó con las exportaciones) han ocasionado un pequeño aumento en la venta de automóviles pero no pudieron detener la caída en la venta de camiones y ómnibus, cuya venta está directamente relacionada con la producción.

 En términos de puestos de trabajo esta industria empleaba 117mil personas en 2007, 131mil en 2008 y ahora emplea 121mil. Es decir que se han perdido 10mil fuentes de empleos, una cifra que repercute en toda la cadena de la producción y venta de automóviles. Observamos de hecho que dicen estos datos respecto a toda la producción nacional: cayó la producción de tractores (6,4%), cayó la producción de camiones y ómnibus (casi el 20%), lo cual tiene una relación directa con la caída en el trasporte de mercancías y con la perspectiva de una igual caída en la producción agrícola. Los datos de los flujos comerciales (exportaciones e importaciones) muestran una caída del 27% en el mismo periodo del que hablamos, coherentemente con los datos sobre la venta de camiones. En cuanto a la producción agrícola tendremos que esperar los datos de la siguiente temporada en la cual veremos las repercusiones de la caída de la venta de tractores.

En otras palabras la economía es mundial y Brasil está vinculado a la producción mundial de mercancías. Cuando cae el consumo en Europa y EEUU (principales países consumidores de nuestros productos industrializados) cae consecuentemente la producción aquí lo cual tiene repercusiones en toda la cadena productiva y particularmente en el mercado del trabajo y en la generación de fuentes de empleo.

Hoy la caída del valor del dólar – un fenómeno mundial – ocasiona una mayor inestabilidad en todo el mercado mundial. Dólar más barato quiere decir menos exportaciones y más importaciones, en fin menos empleos. El mantenimiento artificial del valor del Yuan (la moneda china) provoca la disminución brutal de la calidad de la vida de los trabajadores chinos en forma general, en otras palabras su fuerza trabajo se hace más barato al igual que sus mercancías. Al mismo tiempo esto esta caída impide un aumento de las importaciones de EEUU, es decir aquel que fue el nuestro principal mercado.

 


 

 

Nuestro camarada Serge Goulart dirigente de la Ezquerda (izquierda) Marxista del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil está participando a las elecciones para la presidencia del partido con la lista ¡Girar a izquierda! ¡Reatar con el socialismo! Con el apoyo de varios sindicatos y trabajadores en todo el país. Para mayores informaciones lea esta entrevista o visite la página de la Ezquerda Marxista www.marxismo.org.br (en portugués)



[1] Impuesto al Valor Agregado