Cabildos y la debacle de la izquierda


Los cabildos del jueves y la evolución de la crisis despejan y aclaran el panorama a todos los que quieran ver. Es necesario sacar conclusiones. 

El movimiento cívico ha radicalizado su posición, rechazando la auditoría de la OEA y exigiendo nuevas elecciones sin Evo ni Álvaro. En las resoluciones de los cabildos del jueves, los cívicos se declaran “ni con Evo ni con Mesa” y expresan su repudio a la persecución de dirigentes sindicales y de organizaciones sociales. En Potosí, donde la COD se acaba de sumar a la lucha del Comité Cívico Potosinista (COMCIPO) del cual estuvo alejada durante unos años, una de las resoluciones del cabildo “ratifica la independencia de las organizaciones cívicas, obreras y populares”, frente al gobierno y a la “vieja derecha”. 

La naturaleza de los cabildos

Como dijimos, particularmente en ciertas zonas del país, este movimiento pesca a manos llenas en sectores obreros, populares e incluso campesino-indígenas, y, con la excepción de los departamentos del Oriente, hay todo un personal político con extracción sindical o de corrientes de izquierda estructurando los paros. Ya hemos demostrado a través del desarrollo del llamado Bloque Cívico del Sur y su radicalismo, que esta es la consecuencia previsible de la nefasta política de colaboración de clases del gobierno. Hay que repetirlo todas las veces que sea necesario porque dejar que el gobierno siga recurriendo a teorías conspirativas para mantener esta misma política de colaboración de clases es lo que está privando a la clase trabajadora de las armas para combatir la conspiración, es decir la política y la organización. 

Sin embargo, como advertimos desde los primeros días de esta crisis, es inevitable que la falta de perspectivas y de una clara demarcación de clase de este movimiento está haciendo emerger la mezcla de pulsiones golpistas, antichavismo, anticomunismo y fanatismo religioso de la clase media de Santa Cruz como de la Zona Sur de La Paz. En Cochabamba, por ejemplo, el sentimiento antipolítico del Comité Cívico Popular y su equidistancia de Evo y Mesa, ha sido aprovechado por los jóvenes en pasamontaña de Resistencia Juvenil K’ochala, organización paralela de la Unión Juvenil Cruceñista con la cual comparte el mismo discurso nacionalista burgués de unidad entre los bolivianos bajo el orden social existente, y los mismos métodos paramilitares. 

La ingenuidad de compañeros con trayectoria en la izquierda o los sindicatos frente a todo esto es francamente decepcionante. Y el papel de organizaciones históricas de la izquierda revolucionaria boliviana, como el POR, que participa y refuerza este movimiento con las federaciones del magisterio urbano que dirige, es imperdonable. Aunque, en verdad, esta coyuntura decisiva está provocando una verdadera debacle de toda la izquierda boliviana. 

Una crisis duradera

Es necesario reafirmar la caracterización sencilla y fáctica que hemos dado a esta crisis. La polarización resultada de las urnas el 20 de octubre, es tan profunda que el país es actualmente ingobernable. La desaceleración económica dificulta cualquier intento de restaurar la política de colaboración de clases con alguna concesión importante a las masas que permita al gobierno seguir asegurando la inversión y el lucro de empresarios privados y multinacionales. Es una crisis duradera y, como afirmamos y ratificamos, en adelante el país podrá ser gobernado solo o con métodos revolucionarios o con una combinación de métodos autoritarios y acuerdos entre el gobierno, la oposición y el imperialismo. 

La fracción mayoritaria de la burguesía claramente se inclina por esta segunda opción y en particular por un acuerdo nacional que le permita desarrollar sus negocios. Lo demuestra el hecho que Mesa, que representa orgánicamente el proyecto burgués de reducir el poder del MAS conservando su control sobre la lucha de obreros y campesinos, había acordado los términos de la auditoría con la OEA. Pero, la intransigencia de los cívicos ha cortado, por ahora, esta salida, dando posibilidad a Camacho de aprovechar esta impasse.

¿Es posible un golpe?

Probablemente el líder cívico de Santa Cruz cultive ambiciones políticas, pero es evidente su vinculación con la fracción más radical de la burguesía oriental. Al convocar al último cabildo, Camacho ha pedido, con nombre y apellidos, la presencia de todos los gremios empresariales cruceños, CAO, CAINCO y FEGASACRUZ, con el claro objetivo de usar la presión popular para romper los lazos de estas asociaciones con el gobierno que en todas estas semanas las ha amparado y apartado de cualquier denuncia, a diferencia de lo que ocurrió durante la lucha al movimiento separatista de 2008. Y en el propio cabildo ha hecho los mismos llamados a las FFAA a “sumarse al pueblo” que escuchamos pronunciar a sus aliados de la derecha golpista de Venezuela. 

Hay rumores, no desmentidos, de malestares y cartas  cursada por casi 3000 oficiales de los tres estamentos castrenses contra la reelección de Evo, cuya fuente pero es un periódico opositor sensacionalista. En Bolivia una fractura en las FFAA es, teóricamente, mucho más posible que en Venezuela o Nicaragua. El propio gobierno del MAS se ha encargado de defender la jerarquía del Colegio Militar de la base popular de las FFAA y todo los intentos de involucrar a los mandos militares en la economía y la administración pública han fracasado miserablemente. Ya en Sucre y en Potosí la Policía se ha rehusado a reprimir las movilizaciones, pero un golpe militar sería posible sólo cuando el movimiento cívico y el MAS se hayan consumido en una lucha sin posibilidad de solución. Mientras tanto, todas estas maniobras sirven a presionar la auditoría electoral de la OEA.

El papel de la OEA

Evo ha deseado que la auditoría sea técnica y no política, y lo ha dicho justamente porque sabe que la OEA intervendrá políticamente. En 2013 hicieron lo mismo en Venezuela, pidiendo auditar la elección de Maduro cuando en el informe preliminar ya habían ventilado la hipótesis de fraude. Desde entonces Venezuela rompió con la OEA. El 27 de octubre, una semana después de las elecciones boliviana, la OEA participó a los comicios subnacionales de Colombia. En su informe la misión habla de 7 candidatos asesinados, 16 atentados, bombas a las sedes del Partido Comunista, del partido de las FARC y de Unidad Patriótica, pero y a pesar de este condicionamiento paramilitar de la burguesía y la derecha colombiana, define el proceso “exitoso”, para apuntalar el gobierno de Duque como piden en Washington y Brasilia. 

El jefe de la misión de auditores de la OEA, el mexicano Arturo Espinosa, ha tenido que renunciar cuando uno de los principales periódico de Bolivia, El Deber, ha hecho públicas las notas de opinión en que se expresaba contra la reelección de Evo. La revelación de El Deber, órgano de una urgida burguesía cruceña, buscaba probablemente sembrar confianza en esta misión y que sus resultados no puedan ser impugnados por el MAS. Este incidente, sin embargo, demuestra que la OEA no es ni podrá ser imparcial. 

Cuanto más el gobierno acredita y siembra confianza en esta misión, más la alienta a buscar la pacificación con concesiones a sus adversarios. Sin embargo incluso si la misión ratifica el triunfo de Evo, habrá cumplido con los objetivos secundarios del imperialismo: legitimarse en Bolivia, legitimar lo que la OEA hace con Venezuela y no hace en Chile, impedir mayores convulsiones en un país cuya crisis repercutiría en la inestabilidad que atraviesan sus vecinos y dejar un arma apuntada a la cabeza de Evo que pueda utilizar en cualquier momento y que le sirva para seguir erosionando su base popular. ¿Qué tienen que ganar de esto obreros, campesinos, cívicos del sur y todos los socialistas y anticapitalistas? 

¿Vietnam o Venezuela?

En su última polémica entrevista a la agencia de prensa estatal rusa Sputnik News, el ministro Quintana ha expresado la línea oficial del gobierno: denunciar el “golpe financiado por los Estados Unidos (EEUU), […] vehiculizado por la Organización de Estados Americanos (OEA)” al cual oponer “la iniciativa en la calle«, así como «el desafío a transparentar el sistema de cómputo que eso le otorgaría legitimidad al Gobierno”… con la OEA. Quién no esté acostumbrado a las sutilezas maquiavélicas de la política boliviana en general y de la burocracia del MAS en particular podría quedar extrañado. El hecho es que el gobierno cree realmente poder obligar al imperialismo a negociar bajo la amenaza de convertir Bolivia en un “moderno Vietnam”, como dicho por Quintana.

La comparación de Bolivia a Vietnam, que no trajo mucha suerte a los que la utilizaron a fines de los años ‘60 del siglo pasado, es bastante inapropiada actualmente. Más que una guerra de independencia que usa reformas sociales, como la agraria, para movilizar a las masas contra el opresor, la estrategia fijada en Bolivia es la misma que está prolongando la crisis venezolana y hundiendo sus conquistas: movilización de calle para obligar imperialismo y sus títeres a negociar. Hay pero una serie de problemas: las masas tienen a la vista la experiencia venezolana y los sujetos de la movilización, campesino-indígenas y clase trabajadora, se siguen dividiendo y en todo caso es evidente que no se los puede movilizar sobre la base de la gestión burocrática de la COB y de acuerdos con la OEA .

La estrategia internacional

Las incoherencias del MAS, que recién propone una auditoría paralela porque entiende que la OEA no es confiable, es expresión de la estrecha visión del nacionalismo pequeño burgués. El gobierno se ha pasado los últimos años buscando apoyo en regímenes reaccionarios y guerreros como el ruso, el turco o el hindú, porque la aspiración del nacionalismo pequeñoburgués es la independencia del imperialismo pero dentro del mismo marco de la democracia burguesa y su base material capitalista. En consecuencia de esto queda hoy expuesto frente al imperialismo que renunció a trastocar desde sus fundamentos. 

El ejemplo más llamativo de esto fue la demanda marítima. El MAS recurrió a La Haya, tribunal al servicio del orden mundial, mientras defendía el negocio de la burguesía boliviana que comercia con el exterior contra las huelgas de los portuarios chilenos. Pero de estas huelgas ha surgido un movimiento con características insurreccionales, simultáneo a las movilizaciones similares que se están dando en un país tras otros y en todos los continentes y siembran el pánico en la clase dominante mundial. La revolución asoma en el mundo entero en puertas de una nueva crisis económica global del capitalismo cuya llegada parece ya inevitable. 

Ya no es tiempo de las finas y estériles tácticas de preservación del nacionalismo pequeñoburgués. Solo rompiendo con el imperialismo, la OEA, las multinacionales y el sistema capitalista se podrá afrontar los peligros de golpe y la ofensiva de la derecha, haciendo un llamado revolucionario a la clase obrera y la juventud revolucionaria del mundo en efervescencia. Este debería ser el horizonte de cualquier organización obrera y socialista consecuente en nuestro país. 

Capitulación de la “izquierda del MAS”

Sin embargo, el panorama de la izquierda es, como dijimos, desolador. En el MAS las corrientes estalinistas, maoístas y guevaristas, casi completamente absorbidas en las esferas del poder estatal e inactivas en la sociedad, han completamente abandonado cualquier perspectiva de clase y capitulado por completo a las presiones pequeñoburguesas. Columna Sur, organización que se define marxista-leninista a la cual pertenece la presidenta del Senado Adriana Salvatierra, ha emitido un comunicado en que, en resumen, piden a la población de confiar en la auditoría internacional. 

Ni una sola línea, no solo desde el punto de vista de los intereses de la clase trabajadora y el movimiento campesino-indígena, sino dirigida a trabajadores y campesinos para darle herramientas para combatir el golpe y profundizar el proceso. Todo un discurso orientado a la pequeña burguesía a que sea “razonable”, se adhiera a una auditoría de la cual, como hemos demostrado, el pueblo pobre y trabajador no tiene nada que ganar. Nosotros no somos guevaristas, como se reivindica Columna Sur, pero podemos asegurar que si este es el guevarismo, pues ni el propio Che era guevarista. 

Ni que decir de la burocracia del MAS, Huarachi, Gutiérrez o Borda. Mientras el país se divide y la COB se divide, a estos dirigentes que definimos lo peor de toda la historia del sindicalismo boliviano, no se le ocurre otra cosa que hacer aprobar una resolución por el “silencio sindical”, es decir para eternizarse en sus cargos prohibiendo congresos. Contra esta gente la polémica política es completamente injustificada porque sus actos denotan sólo servilismo y corrupción. Nuestra batalla por una posición independiente de la clase trabajadora contra los peligros de golpe y restauración acariciados por Camacho o Mesa, pasa necesariamente también por la batalla contra esta burocracia y el silencio sindical, que impiden la movilización obrera y están trágicamente destruyendo la unidad del movimiento sindical boliviano, nuestra más estable conquista desde el 1952.  

Cuál independencia de clase

Fuera del MAS, organizaciones revolucionarias dan a esta cuestión de la independencia de clase un significado de neutralidad, que no existe. Toda la propaganda del POR por ejemplo es para “aplastar a Evo en las calles”, y este partido ha orientado todas sus fuerzas hacia el movimiento cívico, de manera que su “ni Evo ni Mesa” es una coartada sin valor alguno que, como hemos visto, abre a la ultraderecha de Camacho. Preguntamos al POR: ¿qué viene después de la caída de Evo? ¿La revolución social la haremos bajo la consigna “Potosí Federal”? ¿Nuestra clase es la Resistencia Juvenil Kochala o el sindicato minero de Huanuni? ¿Por qué un sindicato con posiciones críticas y opositoras al MAS, como el de Huanuni, que ha renunciado a tener candidatos en el MAS, se moviliza defendiendo a Evo? 

 Relativamente más digna, pero no más coherente o útil, es la posición de la LORCI, que pertenece a la misma agrupación del PTS argentino. A través de la Izquierda Diario y con el mismo tono desmoralizado utilizado en el análisis del voto argentino, la LORCI se ha referido a la polarización entre derecha y Evo como obstáculo al crecimiento de fuerzas revolucionarias, cuando debería ser el opuesto a menos que no pensamos que el terreno más fértil de la revolución es la paz social. 

Luego, con un análisis muy similar a la propaganda del MAS, han caracterizado el conjunto del movimiento cívico como de derecha, metiendo en el mismo saco COMCIPO, la COD de Potosí, Camacho y Mesa. Finalmente ante el peligro del golpe que advierten convocan desde el sindicato de los servicios aeroportuarios de El Alto (SINTRASABSA, vinculado a la LORCI) a un encuentro para fijar una posición independiente para el 9 de noviembre, si la derecha tiene la paciencia de esperar. Esta iniciativa bajo el mismo eslogan “ni Evo ni Mesa” está claramente dirigida a dar un espacio a cuantos, sobre todo en ambientes universitarios, miran a la coyuntura nacional desde una coherencia principista que los deja en un lugar incómodo, es decir a la ventana. 

Cuando militantes del MAS impidieron la llegada de Camacho al aeropuerto de El Alto trabajadores de este aeropuerto, según reportó la Red de Noticias Erbol,  se quejaron que iniciativas como estas “suben el desprestigio internacional” de esta terminal aeronáutica, como si la lucha debería mantenerse alejada de “respetables negocios capitalistas”. El SINTRASABSA, inexplicablemente no sacó ninguna posición oficial sobre este tema. La propuesta que la LORCI defiende para su encuentro del 9 es la Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Una envoltura radical, el “ni Evo ni Mesa”, y un caramelo democrático burgués, la Asamblea Constituyente, para barajar el problema que su posición sectaria e izquierdista hacia el MAS le impide dar una salida revolucionaria a la crisis actual. 

Por una política de Frente Único

Creemos que nadie pueda dudar el peligro para la clase obrera y el movimiento campesino si la crisis se resuelve en favor de la burguesía, tanto de su fracción radical representada por Camacho declaradamente abierta a la posibilidad de una dictadura militar, como de la fracción de Mesa, que busca del MAS y el gobierno las posibilidades de un acuerdo que pueda ser utilizado luego contra las luchas obreras y populares. No podemos ser neutrales frente a esto.

Nuestra organización no ha callado ninguna crítica al MAS y hemos responsabilizado no solo la política de colaboración de clases del gobierno, sino este partido mismo por el desastre electoral que festejan como triunfo. Defendemos la necesidad de: a)  expulsar la misión de la OEA, b) expropiar las multinacionales de los países que han desconocido el resultado electoral, arrogándose prerrogativas que corresponden solo al pueblo boliviano, y c) conformar asambleas populares contra el golpe y para imponer este programa a Evo. Nos hemos expresado en este mismo texto contra el silencio sindical. 

Hemos justificado todo esto explicando lo que está a la vista de todo: en las actuales condiciones no hay otra posibilidad de motivar la movilización de las masas obreras y campesinas contra las maniobras de la derecha. Esto expone las contradicciones del propio MAS ya que, antes de la invitación del gobierno a la OEA, sindicatos agrarios del Oriente y la propia COB se habían manifestado contra las injerencias de este organismo del imperio. Es decir, practicamos una política leninista de frente único con Evo contra las maniobras de la derecha. Y a pesar de ser un grupo pequeño estamos llevando entre miles dificultades esta posición a compañeros de base en Huanuni, en Potosí etc. 

Conclusiones

Al lector que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí, interesado en el análisis y la propuesta, queremos dirigir las últimas líneas de este razonamiento, las que consideramos de mayor importancia. Si te tomaste el tiempo para leer esto, es porque percibes que estamos viviendo una página que terminará en los textos y ante los tribunales de la historia. Las convulsiones que vive nuestro país, la crisis que perdurará, se desarrollan en el marco de las convulsiones en todo el mundo. Es un proceso molecular, es decir de acumulación paulatina y aceleraciones improvisas, en que se refleja la revolución mundial. 

Si eres militantes de alguna organización del campo obrero y popular, no estás de acuerdo con nuestras ideas generales, pero concuerdas con aspectos de nuestro análisis, tienes el deber de exigir y llevar el debate al interior de tu organización. Si te convence lo que estamos proponiendo ahora, entonces te sometemos esta reflexión final. Si hubiese un partido nuestro, de trabajadores y campesinos, la situación sería completamente distinta y habría la oportunidad de plantear este frente único del que te hablamos en términos concretos y no solo de agitación. Pero para llegar a esto necesitamos una corriente revolucionaria de masa que esté vinculada a la lucha del proletariado mundial. Esto es la Corriente Marxista Internacional, la organización a la que te invitamos a sumarte y hacer en tu lugar de estudio y trabajo.