COB a congreso

COB: un tenso ampliado inaugura congresos decisivos


El día 6 de diciembre se ha celebrado en Potosí un reñido ampliado de la Central Obrera Boliviana que duró desde la tarde hasta las 2 de la madrugada del día siguiente. A continuación el informe de nuestros camaradas potosinos sobre el ambiente, el debate y las resoluciones.

Previo al ampliado, la COB había emitido un comunicado muy duro contra el fallo del TCP que abre a la reelección indefinida, concluyendo: “por tanto la Central Obrera Boliviana, ante este atentado político non vemos obligados a activar la alternativa política…”. Esta alternativa política, entendemos un instrumento político de la clase obrera, no ha sido definida en el debate, pero la relación de la COB con gobierno y MAS ha animado todas las intervenciones.

El ampliado se anunciaba muy disputado, como demostraron los problemas de acreditación de los delegados. Mitma quiso llegar a este debate decisivo fijándolo en un ambiente alejado de la presión de operadores del MAS, recuperando además la participación de sectores críticos que no hacían vida sindical orgánica.

A las puertas de la Central Obrera Departamental llegaron varios potosinos de a pié abucheando a los “masistas” y expresando el recuerdo todavía vivo en el pueblo pobre y trabajador de los dos largos paros cívicos en la Villa Imperial. La policía sindical fue encargada a los compañeros mineros de Porco, que cuestionan el gobierno por la ley de Empresas Públicas por la cual perderían los reparos de la ley general del trabajo.

El sector afín al MAS quería discutir solo de Congreso e impedir el debate sobre la coyuntura nacional, claramente temiendo que este pudiera desembocar en alguna resolución contraria al gobierno. Incluso intentaron, y lograron por un rato, cortar la transmisión radiofónica del debate. ¡Dicen que la clase obrera dirige el proceso y luego no quieren dejarla debatir y temen que los trabajadores puedan dar la línea a la población! Estos son los métodos de esta burocracia que la han apartado de la voluntad popular.

Sin embargo no lograron conseguir su objetivo, por la resistencia de la mayoría de los delegados. Los dirigentes de petroleros, constructores y fabriles defendieron la alianza con el gobierno. Incluso propusieron tener más vida orgánica en el MAS y pelear para más diputados y ministros que puedan dar satisfacción a las demandas obreras. Es claramente una posición legítima, pero no por esto deja de ser oportunista y equivocada.

El ejecutivo nacional de los fabriles por ejemplo afirmó que un supuesto extremismo de la COB habría impedido consensuar una solución para los trabajadores de ENATEX. De estar presente ahí un extrabajador de la que fue la más grande empresa textil del país, nacionalizada, habría seguramente reaccionado disgustado ante la hipocresía de quienes abandonaron a su destino a más de novecientos obreros y a los que siguieron en el textil privado.

El gobierno cerró el dialogo como cerró la empresa, declaró ilegal la huelga y se rehusó a negociar la recontratación de los trabajadores, dando un plazo para que puedan cobrar su indemnización, sin que hubiera ni de la COB ni de la confederación de fabriles una respuesta adecuada al ataque. ¿Cuál sería el extremismo? Sin quererlo este dirigente, como los que hicieron la lista de las concesiones gubernamentales a su sector, explicó el verdadero contenido de la “alianza estratégica” con el MAS: apuntalar la colaboración de clases sacrificando no solo cualquier acción independiente y reivindicación de los trabajadores, sino la propia democracia sindical. De hecho la mayoría de los dirigentes afines al MAS son prorrogados, no convocan a asambleas y ampliados o hacen paralelismo.

Como era de esperarse, entre los trabajadores del empleo público, salud, educación, correos e inclusive producción como el citado caso de los mineros de Porco, se han levantado las críticas más duras hacia el gobierno. La caída del precio de las materias primas y el deterioro de la balanza comercial han de hecho provocado una serie de ataques a los asalariados del Estado, afectados por recortes presupuestarios, pérdida de beneficios sociales consolidados etc.

Mitma resumió así su apoyo: “mi sector minero ha planteado compañeros la toma del poder y otros sectores han planteado la alternativa política, lo cual hace ver que los trabajadores mineros y de otros sectores también somos capaces”. Lo de la toma del poder planteada por los mineros es una formula cuyo significado es que el sector decisivo en los equilibrios internos de la COB está en fermento y dividido, entre “acción directa”, alternativa política y una mayor integración en el gobierno. Será importante seguir este debate en la FSTMB.

El ampliado resolvió respaldar la lucha de salubristas, ECOBOL, municipales y resistir el proyecto de Ley de jubilación forzosa. Sin embargo este rechazo se hizo con las mismas argumentaciones antiobreras de economistas burgueses que tratamos en un artículo sobre el tema publicado en el número especial de nuestra revista difundida en el ampliado. Seguramente no es este el camino hacia la alternativa política capaz de ofrecer a todas las clases oprimidas un programa en el cual identificarse.

Mitma expresa la reacción de la burocracia de la COB a los métodos del gobierno que le pasan por encima y la envilecen buscando relacionarse directamente con los sectores afiliados, con el fin de mantener a la clase obrera en el marco de reivindicaciones parciales y apartada de las grandes cuestione políticas.

La más importante resolución del ampliado conmina a todos los dirigentes que culminaron su mandato a convocar a congresos en el plazo de 90 días, luego de los cuales, en abril, se convocará el congreso ordinario de la COB. Así Mitma espera anticipar la batalla congresual y cambiar los equilibrios internos de la COB reduciendo el peso del MAS a su interior. De hecho y considerando el fallido intento de constitución del PT en 2012, no puede descartarse que Mitma agite ahora la bandera de la alternativa política de los trabajadores con el solo fin de coagular a su alrededor el apoyo de los sectores críticos al MAS en vista del congreso.

La resolución podía y tenía que disipar estas dudas, invitando explícitamente los trabajadores a utilizar el espacio congresual para decidir entre: mayor integración en el gobierno, alternativa política o la consigna centrista y maximalista de la “toma del poder”. Definir desde ya los temas a debate en los congresos y en el de la COB permitiría una consulta auténticamente democrática de las bases y su participación activa en la discusión.

Una batalla como esta no se puede hacer con métodos burocráticos, a los cuales Mitma ha demostrado de acceder, sino garantizando una verdadera participación de las bases, que solo puede conseguirse si estas están al tanto de lo que se debate.

Esta es la más sentida exigencia de las bases como demuestra la excelente aceptación a nuestra presencia e intervención al margen del ampliado. El centenar de copias de una edición impresa especial de nuestra revista acabaron rápidamente. Muchos trabajadores nos dijeron que a través de la revista y el volante que repartimos tomaron consciencia del debate. Otros, como frecuentemente nos ocurre, nos pidieron material de formación político – sindical, con lo cual expresaron no solo el hambre de ideas, sino también la dificultad a ser tomados en cuenta en el debate entre dirigentes.

La batalla congresual se anuncia durísima. A pocas horas de concluir el ampliado el ejecutivo de la FSTMB ha lanzado fuertes acusaciones a Mitma, tildándolo de “fascista y manipulador” y reiterando la intención de revocarlo del cargo posiblemente en enero, cuando cumpla su mandato.

Gutiérrez y el CEN de la FSTMB también han concluido su mandato y fueron elegidos antes que Mitma. Quieren el Congreso de la COB pero no están dispuestos a organizarlo en su propia federación. Así anuncian que el MAS dará batalla con las peores maniobras burocráticas, las mismas con las cuales han impulsado el paralelismo en la COD paceña. Están poniendo en riesgo la integridad de nuestro patrimonio más importante: la COB. No podemos permitirlo.

Aun con todas las diferencias importantes que mantenemos, políticas y de métodos, pensamos sea necesario sostener a aquellos dirigentes que peleen la posibilidad de levantar una alternativa política, un partido de los trabajadores, en la medida en que den pasos reales en esta dirección. Es decir manteniendo alta la vigilancia contra cualquier traición de estos dirigentes y  emplazándolos en todo momento a dar la batalla de manera democrática y de cara a las bases, única garantía de victoria.