Reforma educativa y voto universal- ALANDIA

Como se forman los revolucionarios


Cuando se levantan reclamos por una formación de la militancia revolucionaria, estos siempre conllevan una posible tensión entre significados diametralmente opuestos; si por un lado para (particularmente) la juventud reivindicar formación política es una expresión sana de una voluntad de mayor y efectiva participación además de la posibilidad de reconocerse en la autoridad moral de sus dirigentes, para estos últimos la formación política se convierte fácilmente en un cómodo expediente para blindarse de toda crítica defendiendo su “infalibilidad”. Entonces vale la pregunta; ¿cómo se forman los revolucionarios?

Formación y selección

En un inspirador discurso pronunciado en octubre de 1920 en el III Congreso de Juventudes Comunistas de Rusia, Lenin, contra las criticas iconoclastas a la “vieja escuela” capitalista, explicaba que hay que saber separar de esta lo malo de lo útil, porque “la cultura proletaria tiene que ser desarrollo lógico del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas”. El discurso de Lenin incentivando a la formación a su platea de jóvenes comunistas es un ejemplo claro de lo que significa revolución en términos marxistas y como prepararse a ella: no una improvisación de algo nuevo, sino la utilización de lo existente invirtiendo sus lógicas hasta ponerlas de cabeza.

En el capitalismo la educación es profundamente selectiva. Lo que se promueve en los ciclos inferiores de la educación no es más que el conformismo, la disciplina, las estrechas visiones, “valores” reforzados en nuestro país con actividades inútiles desde el punto de vista formativo, como aprender un paso marcial disfrazados de militares de viejos ejércitos europeos, elecciones de reinas, competencias exasperada entre colegios etc. Así que los que lleguen a la educación superior sean apacentados aprendices, futuros funcionarios serviles o creativos cuanto basta para ser incapaces de indignación o criticas radicales al sistema en que vivimos.

Sin embargo por cuanto sea pesado este engranaje social, su mismo carácter excluyente, reflejo del carácter excluyente del capitalismo, genera inevitablemente no solo emulación, sino también repudio, particularmente entre la juventud todavía no corrompida y capaz de ver al “rey desnudo”. Si el capitalismo selecciona en base al conformismo y el servilismo hacia las clases dominantes, igualmente los revolucionarios antes de ser formados son seleccionados entre aquellos cuya conciencia social se haya despertado moviéndose en el rechinar de las cadenas que nos atan, que sean tan ambiciosos como para querer cambiar al mundo y no a su mundo, que por lo tanto se han pasado al bando revolucionario de explotados y oprimidos contra las clases dominantes y están dispuesto al sacrificio y la disciplina en nombre de esta lucha.

Política y formación

¿Funciona así la selección y formación de la militancia del proceso de cambio? En realidad no, el caso extremo de la incorporación de sectores de la UJC de Santa Cruz es una regla de conducta general. En nombre de la misma colaboración de clases que permite a exponentes de derecha e intereses oligárquicos de verse representados en el que nació para ser el espacio de poder de movimientos sindicales y populares, también entre las juventudes hay por doquier ejemplos de imposiciones desde arriba, reclutamiento de arribistas y oportunistas “con arrastre”, alianzas con elementos de derecha en las universidades incluso en contra de luchas estudiantiles etc. Para acabar premiando el conformismo y el servilismo, generando rechazo entre los sectores combativos de la juventud que se ven relegados, así que normas como el nuevo Código de la Niñez pasan sin debate alguno.

La formación política consiste de cursos y talleres de socialización de leyes aprobadas o de  adoctrinamiento sobre el “socialismo comunitario” donde los problemas materiales de las comunidades, tanto campesino-indígenas como urbano-obreras, son ahogados en un mar de idealizaciones que no incentivan, ni pretenden hacerlo, el espíritu crítico. No hay tampoco espacios “públicos” de selección y construcción de la militancia revolucionaria, como podría ser un periódico nacional de la juventud en que esta cimente sus luchas y conocimientos. Una reedición farseada de la estética estalinista, que sustituyó a la ética revolucionaria de la unión forjada en la más democrática discusión con las grandes paradas y la impersonalidad de una “unidad monolítica del partido” encarnada en la infalibilidad a priori de sus dirigentes. No sorprende que con estas bases la URSS no haya producido no decimos otro Lenin sino un militante capaz de calentar el corazón de las masas en el mundo como los de la “generación de Octubre 1917”. Ni sorprende que, de la misma manera, se lamente la general ausencia de recambio en el liderazgo del proceso.

Sin una política correcta no hay la menor posibilidad de formación de revolucionarios. Más bien como la formación de revolucionarios nunca es posible de manera libresca sino como actividad en que la comprensión teórica y la lucha se alimentan mutuamente, ante una política incorrecta la formación de revolucionarios es posible solo como ejercicio crítico y lucha concreta  para corregir esta política.

¡Impulsemos círculos de discusión marxista!

La teoríaescribía Trotskyes realidad generalizada. En una actitud honesta hacia la teoría revolucionaria está expresado el impulso apasionado de reconstruir la realidad social”. El marxismo, como teoría revolucionaria no inventa nada de todo lo que, en las actuales condiciones, permite seleccionar y formar a la militancia revolucionaria, solo da a esta la forma y las bases científicas, es decir las posibilidades reales que solo nosotros podemos concretar, contra toda manifestación de la impotencia social pequeño-burguesa.

Como marxistas  no nos conformamos con el análisis de la situación, tratamos a partir de nuestras fuerzas de intervenir en ella. En el próximo periodo promoveremos la publicación autónoma de clásicos del marxismo y de documentos originales útiles a la comprensión de la realidad nacional aunque hayan tenido poca o escasa difusión en nuestro país. Lo haremos para impulsar la formación de círculos juveniles de discusión marxista, libres de cualquier “constricción de aparato” que sirvan a dar una primera expresión al “impulso apasionado de reconstruir la realidad social”. Te pedimos colaboración y participación a este esfuerzo de selección y formación revolucionaria.