quintanamateo

Con la propuesta de la CSUTCB contra especulaciones y propaganda sobre nuestra salud


Debemos reconocer al Ministro Quintana una dosis de valor, tal vez con una pizca de arrogante ingenuidad, por atacar a un misionero católico mientras padre mateomedio mundo, en una actitud muy poco “descolonizada”, trata de jalar al Papa por la manta a un mes de su llegada a La Paz invitado por el propio gobierno. Si el Ministro hubiese también por lo menos problematizado la cuestión, no nos hubiera dejado con el sabor a poco de una propaganda tan alejada de nuestro cotidiano vivir.

Posibilidades de hacerlo Quintana las tenía. El movimiento campesino organizado en la CSUTCB viene hace años pidiendo que se debata un proyecto de Ley por un Sistema Único de Salud presentado en 2010 que, entre otras cosas, dispone la cobertura universal gratuita de salud, elevar el gasto en salud por persona no asegurada creando específicos impuestos, priorizar el derecho al acceso a los medicamentos sobre la propiedad intelectual (un golpe a las multinacionales del fármaco) etc. Quintana podía sumarse a estas reivindicaciones, pero su intención no era de defender el proceso, sino el prestigio del gobierno, lo cual no es lo mismo.

Si la CSUTCB, como ha anunciado, lanzará una petición popular para sostener este proyecto, nosotros nos empeñaremos a apoyarla aun criticando algunos aspectos de su propuesta de ley. Porque para nosotros como para la CSUTCB el gasto y el sistema actual de salud son insuficientes. Para Quintana en cambio quien reclama salud tiene “algún interés premeditado, oscuro”.

El Ministro dice que “se asignaron 14.974 millones de bolivianos a la partida de recursos para salud, que representa un 11,5 por ciento [del Presupuesto General del Estado (PGE)]”. De ser así el gasto en salud por habitante sería de aproximadamente 213 dólares por año. Según datos del Banco Mundial el promedio del gasto en salud por habitante en América Latina y el Caribe es de 764 dólares y en Sudamérica varía de los 354 dólares del Perú a los 1.400 de Uruguay.

Todos los organismos internacionales reconocen a Bolivia significativas mejoras, sin embargo seguimos con los peores indicadores de salud de toda Sudamérica y entre los peores al mundo. Para citar algunos: 31 de cada mil nacidos mueren antes de llegar a un año de edad, 200 de cada cien mil mujeres mueren de parto, solo un 46% de la población tiene acceso a servicios en salud y la esperanza de vida al nacer está a los niveles del África Subsahariana. Lo peor: si se desagregan estos datos se ve como la realidad de los hogares más pobres es mucho más dramática, señal que ni la enfermedad es igual para todos en nuestro país.

El padre Mateo sostiene que la inversión en salud sería la mitad de lo defendido por el gobierno. Algunas dudas al respecto las tenemos: consultando el PGE en la página gubernamental del SIGMA resulta que el presupuesto agregado de 2015 es de 300 mil millones de bolivianos y el consolidado de 221 mil millones. El ministro Arce ha confirmado estas cifras, por lo cual el monto destinado a salud según Quintana es no más del 6,7% del PGE: no es opinión, es matemática. Y sin embargo incluso redoblando el gasto público en salud estaríamos todavía lejos de los estándares internacionales, ni aseguraríamos la solución de problemas (que ya analizamos en otras ocasiones) de precariedad, asignación eficiente de recursos, clientelismo y corrupción en la ejecución de obras y grandes desigualdades de clase en el acceso a la salud.

A consecuencia de la polémica entre el padre Mateo y el Ministro Quintana, en las redes sociales empezaron a aparecer caricaturas en que se pide a la Iglesia de tributar para aumentar el gasto en salud. No solo la Iglesia: por la salud deben pagar impuestos el Estado, los diferentes sectores exentados de la tributación por conveniencia política y debe acabarse con la trasferencia de fondos públicos a los bolsillos privados, bajo la forma de subvenciones, inversiones y pactos productivos. En unas palabras debe acabarse tanto con un sistema agonizante que desde el FONDIOC a la Alcaldía de El Alto ha consolidado corrupción, como con la apropiación privada de la riqueza nacional. Esto solo será posible con la nacionalización y la administración democrática de las principales palancas de la economía (bancos, latifundios, recursos naturales y grandes fábricas).

El proyecto de Ley propuesto por la CSUTCB, en la versión de 2010 a la cual tuvimos acceso, contiene objetivos todavía conservadores, por debajo de las necesidades. Sin embargo en un contexto como el actual sirve a romper con la polarización entre las medias verdades del gobierno y los intentos de los medios de utilizar a un misionero que hasta ayer ningunearon para sustentar el afán de la derecha de apropiarse hipócritamente de banderas populares sin afrontar temas estructurales. Por esto es importante e invitamos a la CSUTCB a concretar su propósito de recolectar firmas por el proyecto de Ley por un Sistema Único de Salud. Contra la especulación de la derecha y la propaganda dudosa del gobierno, lo apoyaremos activamente nosotros y las mayorías que reclaman salud gratuita y de calidad.