Deficiencias educación infraestructura

Educación y condición del maestro: tareas pendientes


Sin duda alguna la educación boliviana atraviesa aun una serie de dificultades y problemáticas tan inmediatas como evidentes la propia implementación de la ley 070 se ha convertido en un problema más que el maestro debe resolver, pues continúan las improvisaciones y remaches para su ejecución, tal como lo demuestran las órdenes y contraordenes en su aplicación.

Aún más grave es observar como las condiciones generales de la educación no han mejorado sustancialmente, aún tenemos aulas de 38, 45 estudiantes, tenemos colegios sin bibliotecas ni mobiliario necesario y acorde al desarrollo de la tecnología actual, y materiales de investigación inaccesibles a una gran parte de los estudiantes, un estudio publicado en mayo de 2017 y publicado en “El diario” expresa que tan solo el 1,5% de los Quipus a nivel nacional se hallan en funcionamiento.

Ciertamente la calidad educativa no ha dado los avances esperados. Si bien es cierto que en 2005 se invertía solo el 4.2% del PIB en educación y en 2017 la inversión en educación llego al 7.6% del PIB que se traduce en 20.842 millones, de este presupuesto en 2015 una investigación realizada por “campaña por el derecho a la educación” declaró que el 90 % de ese presupuesto se destina a los salarios de los maestros, “solo el 10% se destina a la ‘inversión’, lo que significa desarrollo de la calidad educativa, infraestructura escolar, etc”. Lo cual revela que a pesar del salto cuantitativo que realizó el gobierno desde 2005 hasta la fecha, los recursos que dispone la educación son siempre miserables y desde luego insuficientes para poder pensar en una verdadera “educación de calidad”.

Y si bien el porcentaje de reprobados ha disminuido en 2008 era del 10,84% de estudiantes que reprobaban el año de escolaridad, en 2010 7,76%, y en 2016 4,44%, paradójicamente estudios demuestran que la calidad educativa haya descendido según la Universidad católica Boliviana menciona que “la mayoría de los estudiantes ingresa con una capacidad básica para leer textos cortos y sencillos y posee dificultad para expresar opiniones escritas, ‘tienen problemas en interpretación, el nivel es bajo, se puede decir que el origen es del colegio

Peor aún es la realidad al concluir el bachillerato, en 2016 el gobierno otorgó 158 mil títulos de bachiller, ¿Cuántos lograron acceder a una formación superior? Tan solo un año antes el director de educación secundaria Ramiro Cuentas informó que “solo el 25 % de los estudiantes bachilleres ingresan a la universidad pública y de este solo el 5 % concluye satisfactoriamente su carrera profesional” Indudablemente la inmisericorde realidad es que de cada 10 estudiantes que salen bachilleres aproximadamente 3 logran acceder a una educación superior. Asimismo el ejecutivo de la CEUB Gustavo Rojas manifestó que de cada 8000 estudiantes tan solo 3000 logran ingresar a las universidades, “No es posible debido a las limitaciones que se tiene en infraestructura” entonces debemos preguntarnos ¿A dónde van los 7 estudiantes que no consiguieron el acceso a una formación superior?

Indudablemente las demandas de los maestros en Bolivia por ítems, carga horaria, salarios, etc., son desde todo punto de vista una exclamación de las deficiencias del sistema educativo, los hechos arriba detallados lo demuestran, pero el problema es justamente este, las exigencias de los maestros cruceños como son la dotación de ítems, reconocimiento de los títulos de PROFOCOM, nivelación de horas y consolidación del bachillerato técnico humanístico, son demandas que tocan las fibras más sensibles del maestro, pues para comenzar no hace falta mencionar las dificultades que tiene que atravesar el maestro para conseguir un ítem e iniciar su carrera laboral, y el panorama empeora ahora que los ítems llegan fraccionados, por 8 horas, 24 horas, etc., el maestro que aspira a trabajar en la ciudad debería ganar al menos tres o cuatro compulsas para poder tener horas suficientes que le permitan siquiera el sustento, y si no lo consigue tendrá que sobrevivir con 60 horas, lo cual es ridículo. Sumemos a esto el hecho que esas horas son en muchos casos en diferentes establecimientos, ¿cuánto deberá invertir de su salario en maestro para desplazarse de un punto de trabajo al otro? Vemos entonces que la solicitud de ítems sobre todo para ser divididos en horas, no es un pliego en si suficiente.

Por otro lado el reconocimiento a los títulos del PROFOCOM otorgados por el Ministerio de Educación responde a un pedido que es subyacente, incremento salarial. Pues si bien es cierto que estos títulos representan puntaje para cualquier compulsa, el objetivo final es monetario y el pedido de los maestros de Santa Cruz, como el de todo el magisterio nacional va en ese sentido, sin embargo solicitar el reconocimiento de los títulos del PROFOCOM conlleva a tener a los posterior toda una serie de malinterpretaciones puesto que los títulos otorgados por esta institución atentan contra nuestro escalafón nacional, reconociendo incluso a docentes universitarios y otros. Lo cual puede en el futuro llevarnos a nuevas luchas intestinas con otros profesionales. En todo caso tendría más sentido hablar claro y exigir sin ninguna vergüenza lo que nos corresponde que es un salario más digno.

El BTH (bachillerato técnico humanístico) que busca capacitar a los estudiantes en áreas técnicas (gastronomía, carpintería, electricidad, etc.) que sin embargo es evidente que esta medida es un triste paliativo a la realidad que se vive en la transición de los jóvenes del nivel secundario al superior. Donde el estado no garantiza el acceso a las casas superiores de estudio como universidades o escuelas normales. Aquellos jóvenes que no puedan acceder a una educación superior por no haber cupo, o por no haber rendido la triste y aún vigente prueba de suficiencia académica podrá ganarse la vida con su carrera de técnico medio. Esto es una contradicción en si misma que no resuelve el problema de fondo que es el hecho que las instituciones superiores no tienen la capacidad material de absorber a los bachilleres que egresan cada gestión.

Debemos identificar esas problemáticas de la educación que nos afectan todos los días, a los maestros (salarios bajos, sobrecarga de trabajo para la implementación de la ley 070, falta de acceso a la continuidad en la formación profesional, etc. y el alarmante número de estudiantes que no ingresan a la universidad que pareciera luego culpa del maestro) y a partir de estos problemas ir identificando las reivindicaciones inmediatas que debemos proponernos para mejorar las condiciones de trabajo digno del maestro y la transformación de la realidad educativa a través de las movilizaciones coherentes, dirigidas democráticamente desde las bases para no ser llevados a la derrota por los malos dirigentes.