cierreEcobol

El gobierno “aliado de la COB” se deshace de los trabajadores de ECOBOL


La mañana de este jueves los trabajadores de ECOBOL han encontrado contingentes de policía y un aviso que le anunciaba el cierre de la empresa y su despido a las puertas de todas las filiales del país. De la carta de preaviso pasamos al despido por aviso. Esto es como según el ministro Claros se habría consensuado con los trabajadores el cierre de otra empresa estatal.

Hace una década se enviaba al ejército a sentar soberanía en las instalaciones de las empresas recién nacionalizadas. Hoy se envía a los antimotines de la policía para resguardar el cierre de una empresa estatal contra sus trabajadores. El cambio de escenario se vuelve también simbólico y visual.

ECOBOL adeudaba meses de sueldos y 67 millones de bolivianos en aportes para la jubilación de sus 493 trabajadores. Pero no es por esto que la empresa cierra. Todas las deudas de ECOBOL deberán igualmente ser devengadas en el proceso de liquidación y en el mismo decreto que cierra la empresa se crea la Agencia de Correos de Bolivia para reemplazarla.

Esto demuestra que necesitamos una empresa de correo, como en todo el mundo. Las inversiones que el gobierno no quiso realizar en ECOBOL para adecuarla a las nuevas necesidades, reforzando los sectores que más generaban ingresos como los giros, las compras por internet y el despacho de encomiendas, deberá hacerlas dos veces para subsanar las deudas de ECOBOL y dotar de un patrimonio a la nueva Agencia. Un auténtico despilfarro.

Con el sorpresivo cierre de ECOBOL el gobierno ha cerrado también a la negociación sindical para, por ejemplo, un plan para jubilación anticipada para los que están próximos a madurar este derecho o para definir de manera transparente y consensuada cuantos trabajadores y a que condición podrían eventualmente ser recontratados en la nueva empresa.

En fin: el cierre de ECOBOL es para deshacerse de trabajadores, sobre todo mujeres, que son expulsados del mercado laboral junto a los beneficios sociales que la ley le reconocía por los años de servicio, para ser reemplazados con otros más jóvenes, más “económicos” y sin sindicato. Este es el ejemplo que se plantea al sector privado y el mensaje que se envía a todos los trabajadores del país.

Los nuevos dirigentes de la COB tuvieron el descaro de afirmar que por “extremismo” no se pudo evitar el cierre de ENATEX. Hoy Huarachi aseguró que tratará la cuestión de ECOBOL en una reunión con Evo la próxima semana. Pero a nadie que tenga uso de razón se le ocurre esperar que Huarachi impida así el cierre de ECOBOL o logre abrir la negociación sindical en los términos que decíamos y que el gobierno ha descartado, o que evite de cualquier manera que se siente este otro antecedente nefasto para la clase obrera. Esto podría ocurrir solo con una autentica lucha a la cual la COB, esta burocracia de la COB, claramente no está dispuesta.

En los pocos días que lleva la gestión de Huarachi tenemos ya el cierre de ECOBOL, la huelga de mineros de la mina Caracoles contra la reducción de salarios y de los trabajadores de la PIL Andina de El Alto preocupados por el futuro de esta planta industrial. La recuperación de la COB se va imponiendo como cuestión de vida o muerte para la clase obrera.