El mitin del 18 de marzo en defensa de PEMEX.


El día 18 de marzo, conmemorando el 70 aniversario de la expropiación petrolera y manifestándonos contra la privatización de los energéticos, fuimos capaces de demostrar nuevamente la fuerza de los trabajadores. Miles, mucho más de los 200 mil asistentes a la marcha campesina del 31 de enero pasado, gritamos consignas contra la privatización y escuchamos atentos el plan de acción contra este nuevo ataque de la derecha que nos gobierna.

La burguesía cierra filas 

Ese mismo día se desarrollaron dos actos más para “conmemorar” la expropiación petrolera, por un lado el espurio se refugió en Paraíso, Tabasco, en una central de PEMEX, junto a él todo su estado mayor (a excepción del responsable directo de las negociaciones para la privatización y secretario de Gobernación, Juan Camilo Muriño) y el dirigente del sindicato petrolero, el charro Carlos Romero Deschamps. Estas finísimas personas hablaron de lo importante que fue la nacionalización del petróleo y del tesorito que está en el fondo del mar, esperando a que el capital privado las pueda sacar del subsuelo. Entre otras cosas también se habló de la responsabilidad indiscutible de la dirección del sindicato dado el periodo tan importante en que vivimos. Calderón afirmó que el petróleo sería de los mexicanos y que no se privatizaría, al mismo tiempo en que hacia hincapié que se necesitaba de tecnología y recursos de empresas trasnacionales. 

Al mismo tiempo Cuahutémoc Cárdenas en Michoacán hablaba de la necesidad de poder abrir terreno para la inversión extranjera, sin que esto signifique la modificación a la constitución mexicana. Junto al gobernador de ese estado planteaba la necesidad de mantener el petróleo bajo control del Estado. 

Como es ya sabido la postura de Cárdenas es de apoyo en la práctica, a las políticas privatizadoras que a planteado Calderón. En general hay una postura encontrada por parte de la derecha del PRD encabezada por Jesús Ortega junto al PRIAN para privatizar el petróleo y la electricidad. 

En la práctica estos dos actos fueron para plantear de una forma clara que la burguesía junto a sus gobernantes marioneta están dispuestos a impulsar la privatización. 

18 de marzo: un mitin de masas contra la privatización y contra el gobierno de Calderón 

La burguesía nacional e internacional impulsó el fraude electoral con fin de tener a un títere que pueda manipular y hacer de él un firme reproductor de su política anti-obrera en el gobierno. El espurio está cumpliendo los deseos de los poderosos, primero la “nueva ley del ISSSTE”, ahora los energéticos y mañana la Ley Federal del Trabajo. Y  así, paulatinamente arrasar con los derechos de los trabajadores. 

Esto lo saben perfectamente bien todos los trabajadores, es por ello que cada una de las manifestaciones que se han celebrado han sido bastante concurridas y con un ánimo increíble de lucha; se respira un ambiente de combatividad y disposición de ir hasta el final contra este gobierno de derecha. El mitin del 18 de marzo no fue la excepción, los trabajadores asistieron en masa, las calles aledañas al Centro Histórico estaban llenas. Las mantas, las pancartas, etc, también expresaron los deseos de las masas para impedir a toda costa este nuevo ataque.  Dejaban ver el ánimo de los trabajadores “estamos dispuestos a todo para impedir la privatización”. En realidad no nada más quería decir eso, lo que quiere decir esta consigna es: estamos dispuestos a ir hasta el final para echar a Calderón del gobierno. En general el ambiente que existió en la masiva concentración del pasado 18 de marzo, era muy similar al que se vivía entre las masas durante las jornadas revolucionarias del 2006 en la lucha contra el fraude electoral. 

Cerca de dos horas antes de la indicada para iniciar el mitin, miles de explotados ya llenaban la pancha del Zócalo capitalino. Leían con atención los volantes y periódicos que se repartían por parte de los compañeros de Militante y escuchaban con atención los diversos mitines espontáneos que surgían de algunos oradores y debatían fuertemente sobre la dinámica que tendría que tener este movimiento. 

Muchos de los trabajadores ahí presentes fueron los que dieron la lucha contra el fraude electoral en 2006, los que vivieron en el plantón de Reforma y que sacaron muchas experiencias de cómo luchar, cómo organizar a la gente en comités, como agitar, etc. Tienen experiencia reciente y saben que si no somos firmes en las medidas a tomar perderemos la lucha. 

El plan de acción de AMLO  

El momento cúspide de la concentración fue cuando Andrés Manuel López Obrador tomó la palabra para señalar de forma firme que la lucha contra la privatización es de todo el pueblo, todo mundo estaba a la expectativa a cada una de las palabras que salían de su boca. Todos los presentes querían saber como se propone combatir este ataque. 

AMLO propuso un plan de emergencia para la lucha, el primer planteamiento es: 

La conformación y reforzamiento de comités en defensa del petróleo en todo el país, estos tendrán que informar sobre las medidas privatizadoras, así como los planes de trabajo contra esta política. Lanzar un cerco ciudadano en aeropuertos, carreteras, instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos y en la cámaras del Congreso de la Unión. Pero la medida que recibió mayor apoyo fue la de un paro nacional patriótico. Todas estas medidas iniciarían a partir de que se presente la iniciativa para privatizar la paraestatal, lo cual puede suceder este 25 de marzo, razón por la cual se convocó para ese día a una nueva concentración en el Zócalo capitalino. 

Sin duda que estos planteamientos representan un tremendo paso al frente con respecto a la lucha contra el fraude electoral. Nosotros desde Militante, insistimos una y otra vez que la única forma de poder derrotar el fraude electoral era llamando a una huelga general de todos los trabajadores; que una vez paralizada la producción en las empresas, cerradas las carreteras y paradas todas las escuelas del país, la burguesía no tendría mas remedio que echarse para atrás. Sin embargo en ese momento AMLO y su  equipo no quisieron convocar a esta acción, el hecho de que ahora se estén planteando estas acciones ya es un paso al frente muy importante, ahora tenemos que trabajar para que esto no se quede en simples planes. Los comités en defensa del petróleo tienen que agitar desde ahora para que se conformen comités en cada fabrica, en cada escuela, en cada colonia y que estos mismos comités se encarguen de agitar  en pro de la huelga general, tenemos que ser capaces de arrastrar a la mayor cantidad de trabajadores y todos los explotados a esta dinámica de participación y lucha. Para lograr esto tenemos que sumar demandas generales para presentar un pliego petitorio único donde se recojan las demandas más sentidas, como aumento salarial general todos los trabajadores de 7 mil pesos, por la recapitalizacion del sector del energético, contra la modificación a la Ley Federal del Trabajo, por la solución a los conflictos laborales existentes en favor de los trabajadores y por la caída de Calderón. De esta forma esta lucha atraerá a millones y la huelga general o el paro nacional patriótico -lo cual es lo mismo- será una realidad. La única forma de terminar con los ataques es echando al espurio del gobierno. 

Es fundamental la unidad en la acción 

La necesidad de que todos los sindicatos se puedan sumar a estas iniciativas es fundamental, como ya lo hemos explicado, la privatización es la punta del iceberg, si no somos capaces de frenar esta política de ataques mañana quitarán todos los derechos a los trabajadores con la llamada reforma a la Ley Federal del Trabajo, después seguirá la educación publica, etc. La mira de la burguesía está puesta en los contratos colectivos, en deshacer a los sindicatos, etc. Hoy todos tenemos que sumarnos a esta lucha, los trabajadores del Sindicato Independiente de los Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) los cuales están en huelga desde hace mas de 45 días están dando un ejemplo de lucha y se están sumando a las movilizaciones, comprenden que su lucha es la de todos los trabajadores. Otro ejemplo de la disposición que existe para luchar por mejores niveles de vida fue la magnífica toma de las instalaciones por parte de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), a un día del vencimiento para estallar la huelga a la que había sido emplazada LyFC.

Estos son pequeños ejemplos de lo que nuestra clase está dispuesta a hacer, sin embargo hasta ahora han sido luchas dispersas. El paro nacional plantearía con toda su fuerza nuestra disposición a no dar ni un paso atrasen las condiciones de vida de los trabajadores, a luchar por una sociedad mejor en donde la clase explotadora no exista. Es este el camino a donde se tiene que perfilar la lucha, si AMLO quiere verdaderamente resolver los problemas a los que nos enfrentamos los trabajadores tiene que plantearse la lucha por el socialismo.

Si hoy permitimos que se privatice PEMEX, las condiciones para los trabajadores de esta empresa empeorarán, los recursos que hoy provienen de los impuestos de la paraestatal mañana el Estado nos los cobrará por medio del IVA a medicamentos y alimentos. Al final esto nos costaría a todos, sin embargo estamos en condiciones de vencer, los argumentos que daba el presidente Lázaro Cárdenas siguen siendo válidos: “Examinemos la obra social de las empresas. ¿En cuántos de los pueblos cercanos a las explotaciones petroleras hay un hospital, o una escuela, o un centro social, o una obra de aprovisionamiento o saneamiento de agua, o un campo deportivo, o una planta de luz, aunque fuera a base de los muchos millones de metros cúbicos de gas que desperdician las explotaciones?

”¿En cuál centro de actividad petrolera, en cambio, no existe una policía destinada a salvaguardar intereses particulares, egoístas y alguna vez ilegales? (…) Hay muchas historias de atropellos, de abusos, de asesinatos siempre en beneficio de las empresas. ¿Quién no conoce la diferencia irritante que norma la construcción de los campamentos de las compañías? Confort para el personal extranjero; mediocridad, miseria e insalubridad para los nacionales. Refrigeración y protección contra insectos para los primeros; indiferencia y abandono médico y medicinas siempre regateadas para los segundos; salarios inferiores y trabajos rudos y agotantes para los nuestros”.

Al igual que antes de la expropiación petrolera de 1938, la privatización de PEMEX solo beneficiara a la burguesía y a las trasnacionales, sin ningún benéfico por pequeño que sea para los trabajadores y campesinos pobres. Por eso decimos, ¡esta lucha terminara en la huelga general!