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El peor congreso de la historia de la COB


Respecto al Congreso de la COB celebrado estos días a la velocidad de un relámpago, sólo nos faltaba confirmar lo que hace unas horas se oficializó: Juan Carlos Huarachi, minero de Huanuni y ex dirigente de ese sindicato y de la COD de Oruro es el nuevo ejecutivo.

Mitma ha sido expulsado con ignominia de la COB e igual suerte amenaza a todos aquellos trabajadores y dirigentes que cuestionen la alianza entre la COB y el MAS. Entre las conclusiones del evento,  la COB pedirá que un exponente suyo acompañe a Evo en las próximas elecciones nacionales y buscará agrandar su participación en la asamblea legislativa, atribuyendo a su escasa consistencia numérica, la inutilidad del actual bloque de diputados y senadores cobistas que no ha promovido una sola iniciativa legislativa o política en defensa de los intereses de la clase obrera o de los sectores populares.

Este enfoque de eludir el balance político sobre el fracaso de la “alianza estratégica” con el MAS para pasar a exigir más presencia de la burocracia sindical en el Estado, no es el único indicio que este congreso será catalogado como el peor en la historia del movimiento sindical boliviano. El mismo, apenas fue inaugurado, entró de inmediato en cuarto intermedio para participar a las proclamaciones de Evo y posteriormente, manejó las divisiones internas a la COB con amenazas de expulsiones para centrarse en su único objetivo, la renovación de la dirigencia nacional sindical.

La posible tensión interna en la propia burocracia por la búsqueda de cargos, ha sido resuelta con un acuerdo que entrega a Huarachi la cabeza de la COB pero ratifica a Gutiérrez al mando de la FSTMB.  Los que demandaron congreso cuando ni siquiera había fenecido el mandato de Mitma, hoy se prorrogan sin ningún debate abierto democrático con las bases. No es necesario recurrir a ningún análisis político profundo para entender qué sucederá con esta nueva dirigencia de la COB.

Mientras entre cuatro paredes el congreso buscaba converger sobre un solo nombre, afuera, en la misma ciudad de Santa Cruz, dos obreros fallecían en una cloaca que tenían que limpiar. Trabajaban por una empresa subcontratada de SAGUAPAC. Son víctima de la tercerización (subcontratación) del trabajo con la cual las grandes petroleras, multinacionales y empresas privadas, buscan abatir los costos y debilitar al sindicalismo. Ni una palabra, ni de protesta, ni de solidaridad, ni de rabia, se levantó del congreso de la COB ni tampoco de la COD de Borda.

La nueva directiva representa solo nominalmente a la clase obrera no solo porque se desentiende de estos problemas reales de la clase trabajadora, sino también porque recibe su mandato en un congreso organizado, financiado y dirigido por operadores del gobierno. Pero esto no podrá durar, menos aún ahora que la perspectiva no es de un nuevo ciclo de crecimiento económico sostenido y duradero. Este mismo acuerdo para repartirse los cargos abrirá a nuevas contradicciones. Finalmente, aunque las COD’s que han rechazado la convocatoria a este congreso salen derrotadas de la batalla, las oposiciones, de toda índole, a la flagrante intromisión del gobierno siguen manteniendo a la clase obrera dividida.

Mitma es el otro derrotado. Para ser exactos salen derrotados los métodos burocráticos de Mitma y su falta de principios en dar la batalla. Si algo positivo de hecho puede destacarse de este congreso y de los meses previos al mismo, atravesados por las luchas de masas contra el nuevo Código Penal, es que la clase obrera no está disponible a prestarse a operaciones políticas poco claras, como fue el CONADE.

Es necesario presentarse a los trabajadores con una propuesta completa. A una burocracia sindical que actúa como partido político, sin el debate y la estructuración propia de los partidos políticos, que a diferencia de los sindicatos se agrupan sobre la cuestión del poder, es necesario seguir oponiendo la agitación por un instrumento político de la clase obrera que dispute políticamente al MAS la representación del pueblo pobre y trabajador impidiendo la avanzada de la derecha.

Así como venimos diciendo hace tiempo, la nueva fase se caracteriza por la emergencia de nuevas disidencias en el campo obrero y popular y un cerco siempre más estrecho del MAS sobre las organizaciones sindicales y sociales. No está ocurriendo solo en la COB: en estos mismos días una ofensiva del MAS  a la cabeza el ministro Huanacuni, el viceministro Rojas y aquel mismo alcalde corrupto Edgar Ramos, está intentando imponer la minoría para detener la dirección provincial de los sindicatos agrarios de la provincia Omasuyo, de los Ponchos Rojos.

Debemos organizarnos para estar a la altura de esta fase. Si compartes nuestros análisis y el horizonte de nuestra lucha, contáctanos, participa, colabora con nosotros a promover el nivel organizativo que nos hace falta a los trabajadores, la juventud y los sectores avanzados del movimiento campesino-indígena.