EL PUEBLO HA DECIDIDO: ¡COLQUIRI ES DEL ESTADO!


Los trabajadores sindicalizado de Sinchi Wayra, subsidiaria del coloso mundial Glencore, habían en un primer momento aprobado resoluciones por la nacionalización del distrito minero de Colquiri. Luego habían descartado esta posibilidad, apoyando un régimen de coparticipación entre COMIBOL y la multinacional, por los rumores alimentados por la misma Sinchi Wayra y exponentes del gobierno sobre una inminente crisis en la Empresa Minera Huanuni, que, en caso de nacionalización, habría desplazado trabajadores en Colquiri. Ante la falta de perspectivas laborales para ellos, un millar de pobladores de Colquiri, organizados en la Cooperativa “26 de febrero” deciden la toma violenta de la mina.

El cabildo abierto realizado en Colquiri ha determinado exigir la nacionalización y la incorporación a COMIBOL, que se haría cargo de la mina, del 75% de trabajadores cooperativistas de base. Los trabajadores asalariados, los cooperativistas, la FSTMB y la COB han organizado marchas exigiendo se cumpla este mandato popular. El pueblo ha decidido: ¡Colquiri debe ser del Estado!

De esta lucha se desprenden algunas valiosas lecciones para el movimiento obrero: a) en la medida que los trabajadores no sepan ofrecer una lucha unitaria a los desempleados y al pueblo pobre, caerán víctimas de las contradicciones sociales; b) el interés real de miles cooperativistas de base no es a un baño de sangre – como ocurrió en 2006 en Huanuni – para defender condiciones míseras de trabajo, sino a un empleo digno, con seguridad salarial y social; c) es sobre esta base de lucha común por la expulsión de las multinacionales que se construye y se forja la unidad del pueblo.

La Federación Nacional de Cooperativas Mineras (FENCOMIN) ha anunciado movilizaciones contra las nacionalizaciones. FENCOMIN no tiene cartas en el asunto: la nacionalización de Colquiri es decisión del pueblo de Colquiri y de los mismos cooperativistas de base. El apoyo técnico, logístico, financiero y comercial que se debe a las verdaderas cooperativas mineras, las que garanticen seguridad laboral, ningún trabajo de segunda mano y la ecua distribución de las utilidades entre los socios, no tiene nada a que ver con la expulsión de las multinacionales, que es y seguirá siendo el reclamo del pueblo.