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El Salvador: Las deportaciones masivas al país amenazan con socavar aún más la frágil situación social


En los últimos días del pasado 2015 nos enteramos de las intenciones del gobierno de los EUA de continuar con un plan de redadas y deportaciones a gran escala a través del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) por sus siglas en inglés. De acuerdo a datos proporcionados por dicha oficina, a estas alturas la cantidad de deportados supera los 20,000 salvadoreños de los cuales arriba del 40% no tenían antecedentes penales en la nación norteamericana y por consiguiente el resto sí.

Las razones que obligan a emigrar al extranjero son bien conocidas, aunque no se tiene certeza a ciencia cierta cuál es la razón principal, teniendo en cuenta los males comunes que derivan del capitalismo no es difícil decir con anticipación que se huye con la intención de mejorar las condiciones materiales de las familias de los emigrados, es decir un mejor ingreso salarial, que por consiguiente debería mejorar las condiciones de vida. Y últimamente se le suma a estas razones los altos niveles de violencia y homicidios que reinan en la sociedad, los cuales obviamente no afectan a todos por igual, si no que se ensañan con los estratos más pobres y vulnerables de la sociedad, de los cuales provienen en su mayoría esa escoria pasivamente podrida del capitalismo conocida como lumpenproletariado.

Esto ha creado un constante flujo de éxodos masivos de alrededor de 300 personas a diario sobre todo en busca de un sueño que cada vez se convierte más en una pesadilla. Este flujo se mantiene desde hace ya muchos años y últimamente se ha visto una agudización del mismo debido a la zozobra que provoca en las familias de trabajadores y campesinos las bandas delincuenciales de asesinos conocidos como pandillas, ya sean de X, Y o Z denominación.

Ante esto, el gobierno norteamericano ha tomado cartas en el asunto y está dispuesto a retornar a muchos de estos inmigrantes a su suelo natal por medio de redadas progresivas y constantes de miles de personas cuya situación de indocumentados en Estados Unidos no es aceptada por dicho gobierno. Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han denunciado toda una serie de atropellos a los cuales son sometidos muchos compatriotas y de otras nacionalidades bajo la reciente Reforma Migratoria cuya finalidad es la persecución de los migrantes cuyo estatus “legal” no coincida con sus requerimientos y no puedan optar a permisos para permanecer en dicho país.

Las condiciones bajo las cuales un inmigrante representa un deportado en potencia están basadas en 4 criterios, que según la misma presidencia de los EUA, ha dado total discreción a los agentes de la ICE para que los puedan aplicar, es decir que puede haber de por medio un alto grado de subjetividad por parte de los agentes que persigan indocumentados, muchos de estos agentes pueden estar motivados por principios racistas o xenofóbicos:

  1. Quienes sean considerados una amenaza a la seguridad nacional, de la frontera o pública (terroristas, personas involucradas en espionaje, criminales, pandilleros, entre otros).
  2. Personas con historial extenso de violaciones de inmigración, quienes hayan cruzado la frontera recientemente  o después del 1 de enero de 2014.
  3. Personas con DUI (Drive Under the Influence) o que han manejado bajo los efectos de las drogas o alcohol,  cargos por violencia doméstica, explotación sexual, robo y cualquier delito que tenga más de 90 días como penalidad de cárcel.
  4.  Inmigrantes con una orden final de deportación o después del 1 de enero de 2014.

Por conocimiento propio de los defensores de los derechos de los inmigrantes en el año 2015 se deportaron un número más alto de personas con lazos familiares que criminales mismos. Por tanto los objetivos de la administración Obama parecen ser ambiguos y engañosos ya que buscan poner un freno al flujo de inmigrantes por medio de estos mecanismos y la afamada Alianza para la Prosperidad.

Coincidimos con los compañeros que luchan por la defensa de los inmigrantes en EUA o en cualquier otro país del mundo, en el sentido que todos somos inmigrantes y que las fronteras de los estados nacionales no deben ser un freno para la movilización libre de las personas, desde luego esto bajo el capitalismo es imposible dados los intereses de cada una de las burguesías nacionales y sus estados. Los indocumentados al representar mano de obra barata para los capitalistas norteamericanos son bien vistos, ya que representan una tasa de ganancia más alta por su uso. Pero al caer en desgracia por las mismas condiciones en las que viven y al ser arrojados al crimen, ya no son tan agradables.

¡Cese a las deportaciones, por una reforma migratoria integral para todos!