Elecciones griegas: Victoria frágil de la clase dominante, mientras que Syriza sale enormemente fortalecida



Victoria frágil de la burguesía

Los resultados de las elecciones parlamentarias de ayer son una “frágil” victoria política para la clase dominante griega. Mientras tanto, vemos un giro masivo de las masas trabajadoras hacia el Syriza en las principales ciudades, entre la clase obrera, entre los más jóvenes y entre los sectores más productivos de la población. En estas capas se produjo una verdadera avalancha de apoyo a Syriza

Nueva Democracia (ND) ocupó el primer lugar consiguiendo el 29,66% y aproximadamente 1.825.000 votos. Ganó casi 635.000 votos más en comparación con las elecciones del 6 de mayo, con un aumento de casi el 11%. De los 52 distritos electorales, ND ganó en 36, incluyendo el distrito A de Atenas, el A y B de Salónica, y el distrito A de El Pireo. De acuerdo con las cifras proporcionadas por las encuestas a pie de urna de los diversos canales de televisión, el principal grupo de edad de los votantes de ND se encuentra entre los mayores de 55 años, donde ND consiguió un porcentaje del 39%. Pero en el grupo de 18-34 años de edad ND consiguió sólo el 20%, y en la franja de 35-54 años de edad consiguió un 24%. La recuperación electoral de ND se debe principalmente a la masiva campaña de terror llevada a cabo por todos los sectores de la burguesía, con el pleno apoyo de los traidores del movimiento comunista, los dirigentes de la Izquierda Democrática (DIMAR, escisión socialdemócrata de Syriza producida hace un año), con su consigna principal de: “Un voto por SYRIZA = una vuelta al dracma y al desastre económico”. Esta campaña sucia tuvo un eco dentro de esas capas tradicionales conservadoras de la sociedad griega, cuya situación y posición económica las predispone a temer las “aventuras” o “incertidumbres” creadas por la perspectiva inusual de un gobierno de un partido del movimiento comunista.Aparte de los capitalistas y propietarios de grandes ingresos y propiedades, estas capas son, por un lado, aquellas que aún disfrutan de ingresos de “clase media”, y aún conservan ahorros significativos del pasado, posesión de acciones y también de pequeñas propiedades rentables en general, y por el otro lado aquellos cuyo modo de vida depende directamente de los ingresos del Estado, como los jubilados y empleados públicos con trabajo fijo. Como se muestra claramente en el resultado de las elecciones, la dirección del SYRIZA no logró convencer a esta última categoría de que la abolición del Memorándum (el acta de acuerdo de la política de austeridad firmado entre la Troika y el gobierno griego anterior) y el programa general del partido podría asegurar directamente sus ingresos corrientes.

Syriza es el gran ganador de las elecciones

Un factor que favoreció particularmente a Nueva Democracia fue la tasa de abstención inesperadamente alta de un 37.5% del electorado, un 2,5% más que el 6 de mayo. Es cierto que la gran penuria económica era una barrera para el movimiento de los votantes que viven lejos de donde están oficialmente registrados para votar, especialmente en las pequeñas ciudades y pueblos de las zonas rurales. Pero esta alta tasa de abstención, en una elección tan crucial y polarizada, sólo puede reflejar una tendencia real, aunque minoritaria, de apatía política, sobre todo entre los jóvenes de estas áreas, lo que refleja en gran medida la falta de confianza en el programa alternativo de gobierno presentado por la dirección de Syriza.

Syriza, sin embargo, objetivamente hablando, es el gran ganador de estas elecciones. Quedó en segundo lugar con el 26.9% y alrededor de 1.655.000 votos. En sólo un mes ganó casi un 10% adicional del padrón electoral y aproximadamente 600.000 votos, lo que refleja la fuerza rápidamente creciente de la izquierda, el crecimiento más rápido de la izquierda no sólo en la historia política griega moderna, sino probablemente en la historia política moderna del mundo capitalista en su conjunto. El punto clave, sin embargo, es que este giro se da dentro de los sectores más activos y progresistas de la sociedad griega: la clase obrera, junto con la mayoría de los desempleados, la juventud y, en general, la mayor parte del electorado de los principales centros urbanos, y entre los grupos de edad que están activos productivamente. Según las encuestas de TV a pie de urna, en el rango de 18-34 años de edad Syriza consiguió un 33% del total, y entre los de 35-54 años de edad, Syriza obtuvo el 34%. La fuerza de Syriza en las principales zonas urbanas habla por sí misma. Sobre todo, en el Ática (Atenas-Pireo) Syriza quedó en primer lugar con unos 600.000 votos, en comparación con los 406.667 de mayo. El mapa de estas áreas, que están en el corazón de la vida económica y política del país, se ha pintado de rojo. Especialmente en el mayor distrito electoral de Grecia, el distrito B de Atenas, Syriza fue el más votado, pasando de su anterior 21,82% de los votos al 31,43% ahora, y de 223.416 votos a unos 314.000. Por ejemplo, en el Municipio de Nea Ionia pasó de 24,62% a 36,65%, y en el Municipio de Peristeri del 24,9% al 37,71%. En el distrito B de El Pireo, quedó en primer lugar con el 36.30%, en comparación con su anterior 23.85%, y con 63,285 votos en comparación con el anterior de 43.122 votos que recibió en mayo. Tenemos el ejemplo del Municipio de Perama, donde pasó del 22,3% al 35,79% de los votos, y en la Municipalidad de Keratsini-Drapetsona donde subió del 24,41% al 37,23%. En Salónica (regiones A y B) Syriza incrementó sus porcentajes de votos de manera impresionante. En el primer distrito pasó del 17,46% al 29,95%, mientras que en el segundo pasó del 14,42% al 24,40%. También en el extenso municipio de Patras, Syriza pasó del 25,42% de los votos a un impresionante 35,86%.Todos estos resultados confirman la evaluación que hicimos inmediatamente después de las elecciones del 6 de mayo, que SYRIZA se está convirtiendo en la voz política indiscutible de las amplias masas de la clase obrera.

¿Por qué no ganó Syriza las elecciones?

Syriza es ahora el nuevo partido obrero de masas de Grecia.

Y esta dinámica es imposible de detener, a menos que la dirección cometa algunos errores graves. Esta dirección, sin duda – y los marxistas somos los últimos en negar esto – ha contribuido con su actitud positiva general, hasta la fecha, al desarrollo de la influencia de SYRIZA dentro de la sociedad Sin embargo, es necesario que nos preguntemos ¿por qué no ganó Syriza las elecciones, decepcionando las grandes esperanzas de millones de trabajadores y de jóvenes? Las causas hay que buscarlas en una combinación de elementos objetivos y subjetivos. Objetivamente, la correlación de fuerzas políticas, desde el primer momento se amontonó contra SYRIZA. Nueva Democracia, con todos los demás partidos de derecha respaldándola, los dirigentes del PASOK y de la Izquierda Democrática, todas las PYME griegas que apoyan a la Troika, junto con los principales medios de comunicación internacionales que establecieron de forma conjunta una poderosa campaña de terror contra Syriza, dirigida a la pequeña burguesía y a las capas políticamente más atrasadas de la sociedad griega. Por su parte, la dirección del Partido Comunista (KKE)- que también ha sido castigado muy duramente por la clase obrera perdiendo prácticamente la mitad de sus votos- jugó un papel destructivo, atacando a Syriza de una manera sectaria y miope durante toda la campaña. Rechazó cualquier forma de cooperación gubernamental con Syriza, y por lo tanto debilitó la perspectiva de un gobierno de la izquierda, contribuyendo a que apareciera como una solución política menos factible a los ojos de la pequeña burguesía. Si la dirección del Partido Comunista hubiera trabajado con Syriza sobre la base de una plataforma electoral conjunta, ahora no estaríamos asistiendo a la toma de posesión de un gobierno pro-memorándum de Samaras, ¡sino a un gobierno de izquierda, comunista! Los trabajadores nunca perdonarán este crimen político de la dirección del Partido Comunista. Además, tenemos que considerar como factores que explican el número de personas que temían la perspectiva de la formación de un gobierno de Syriza, tanto las tendencias conservadoras y los temores de caos en los hogares rurales y de personas mayores, especialmente en las provincias – frente a lo que creían que era la perspectiva “desestabilizadora” de un conflicto con la Troika sobre el Memorándum – como la existencia de una apatía política en una cierta capa, principalmente entre los votantes más jóvenes. Sin embargo, la dirección de Syriza debía y podía haber enfrentado todo esto y haber encontrado la solución política apropiada. A nivel organizativo, la campaña sucia de los políticos burgueses, los medios de comunicación y de la Troika debería haber recibido una respuesta inmediata, como ya hemos explicado anteriormente, con un esfuerzo serio para movilizar a los miembros de Syriza en los lugares de trabajo, en los barrios urbanos y en los pueblos, con el objetivo de organizar miles de nuevos luchadores para esta batalla. En vez de dedicar energías a esta tarea vital, la campaña electoral estuvo limitada a reuniones locales mal organizadas – debates que se han descrito incorrectamente como “asambleas populares”. En lugar de desarrollar una campaña electoral más fuerte, mantuvieron una actitud de rutina con viejos militantes y simpatizantes cansados. Todos los “dirigentes destacados” pusieron sus esfuerzos en participar en los debates de televisión, en vez de bajar a las bases y organizar una campaña de masas en los barrios. Syriza, desde un punto de vista organizativo apareció así como un aparato electoral muy débil, y no como uno que podía movilizar a los miles de luchadores que había encontrado en las semanas recientes. El aparato de SYRIZA los consideraba como meros votantes y no trató de organizarlos de manera audaz y decidida a fin de fortalecer las fuerzas del partido a nivel de base.Sin embargo, el problema principal no fue organizativo, sino político. El programa presentado por la dirección – sin ningún tipo de debate serio con la base – dio alguna esperanza a los trabajadores, pero no fue suficiente en términos de una política eficaz que respondiera a los temores y ansiedades de miles de jubilados, pequeño burgueses, y jóvenes desempleados.

La necesidad de un programa socialista

La dirección del SYRIZA no logró convencer a la mayoría del pueblo de que su programa y la cancelación del Memorándum de austeridad podía aplicarse “pacíficamente y de manera segura”, y permanecer dentro del euro; y, al mismo tiempo, tampoco logró convencer a una gran parte del pueblo de que la amenaza de la UE de expulsar a Grecia del euro era un “bluff”, como afirmaban los dirigentes del Syriza. Ante el riesgo real de una declaración de guerra económica generalizada por parte del capital internacional y local en contra de un futuro gobierno de la izquierda, la dirección, en lugar de responder con un plan programático coherente y expresado abiertamente, se apresuró a calmar y a tranquilizar a la gente con la simple afirmación de que “no se atreverían” a hacer tal cosa. Peor aún, la dirección habló de tener planes que eran “¡no informables!” (Conferencia de prensa de Tsipras, 12 de junio). ¡Una campaña burguesa hostil basada en el miedo, no se puede responder con posiciones vagas y abstractas que dejan espacio para que crezca un miedo aún mayor!

En lugar de adoptar este enfoque, la dirección debía haber explicado paciente e insistentemente la necesidad de un programa integral para la nacionalización, bajo el control y la gestión democrática de los trabajadores, de las palancas fundamentales de la economía, como parte de un plan centralizado. La pura verdad es que sin el establecimiento de una economía socializada y planificada democráticamente, la supervivencia del pueblo y el pago de los salarios y de las jubilaciones – a pesar de lo que digan los dirigentes – no está asegurado en absoluto bajo el capitalismo. Además, los cientos de miles de jóvenes desempleados no se sentían del todo seguros de que el programa presentado por la dirección del SYRIZA fuera suficiente para combatir el desempleo. En lugar de proponer incrementar el subsidio de desempleo en 100 euros y de concederlo un año antes, la dirección del SYRIZA – como hemos señalado en un artículo anterior – debería haber planteado la vieja demanda del movimiento obrero de reducir la jornada laboral sin pérdida de salario, de manera que los desempleados pudieran ver que había una expectativa razonable de que un gobierno de izquierda sería capaz de generar puestos de trabajo inmediatamente. Al defender esa demanda, Syriza habría sido capaz de mostrar a los desempleados hasta qué punto es reaccionario este sistema de anarquía capitalista, un sistema que los condena a la pobreza crónica, y esto les habría ayudado a comprender que la única opción realista para vivir en dignidad es el establecimiento de una economía socializada planificada democráticamente.

Las conclusiones que podemos extraer de nuestro análisis es que SYRIZA podría haber ganado las elecciones si la dirección hubiera estado equipada con el programa de acción apropiado en la campaña electoral y, sobre todo, si hubiera tenido la agenda política correcta. Sin embargo, también es cierto que lo que hemos logrado hasta ahora ¡no es en absoluto insignificante!

Esta es la primera vez desde el 24,2% conseguido por EDA en 1958, [EDA era entonces un frente político electoral del Partido Comunista, KKE] que un partido del movimiento comunista ha obtenido un porcentaje de votos tan alto en las elecciones, rompiendo una barrera histórica que revela que las ideas del verdadero socialismo tienen el potencial para convertirse en mayoritarias en la sociedad.

En unas pocas semanas, la clase dominante ha tenido que hacerse a la idea de la presencia de un fuerte oponente político y de que los trabajadores se han convertido en la fuerza política más poderosa que puede cambiar la sociedad. No debe permitirse que este verdadero gran paso adelante se hunda en palabras y sentimientos de frustración solo porque Syriza haya quedado en segundo lugar. Debemos basarnos en este gran paso adelante para fortalecer nuestra lucha y prepararnos para el poder.

Este no es el lugar ni el momento de derramar “lágrimas” o maldecir, especialmente a aquellos sectores de los trabajadores que no nos votaron. Los errores políticos que hemos cometido son muy claros de ver, y hay que corregirlos ¡La tarea urgente del momento es dedicarnos a la lucha para construir un Syriza de masas y revolucionario, como una herramienta válida en las manos de las masas para la transformación socialista de la sociedad!

Los resultados de los otros partidos

El fracaso de SYRIZA en conseguir la victoria fue una consecuencia natural de que el PASOK y la Izquierda Democrática (DIMAR) mantuvieran sus votos. Pero esto no se debió a la “dirección” de Venizelos o Kouvelis (los dirigentes del PASOK y de DIMAR), como los medios de comunicación burgueses han estado tratando de convencernos. Fue una expresión de la debilidad política de la dirección del SYRIZA y de su incapacidad de convencer políticamente a la suficiente cantidad de trabajadores y de capas de la pequeña burguesía para conseguir su apoyo y llegar el gobierno. Si la dirección hubiera presentado un programa socialista claro, entonces el voto del PASOK y de la Izquierda Democrática se habría derrumbado, el del primero a un solo dígito y el de la segunda a un nivel que habría significado no conseguir un solo diputado.

El PASOK, en comparación con los 41 escaños conseguidos en mayo, bajó a 33, y su voto en términos de porcentaje bajó al 12,28% frente al 13,18% anterior. Sus votos, en términos absolutos, bajaron a 755.832 en comparación con la cifra anterior de 833.527. Sin embargo, en áreas tales como el Ática (Atenas, El Pireo …) se mantuvo en niveles desesperadamente bajos con cifras de un dígito del 7-8%, y se mantuvo por debajo de su nivel nacional en Salónica y Patras, y su tendencia a la baja fue también notable en otras ciudades del país. Todo esto demuestra que está acabado como el partido dirigente de las masas trabajadoras en el país.

La Izquierda Democrática, en comparación a Mayo, consiguió 17 escaños frente a 19, con un 6,26% respecto al 6,11% anterior, y con un número total de votos de 385.079 respecto a los 386.273 anteriores. Por lo tanto, la clase dominante pudo emitir un suspiro de alivio al ver la supervivencia de esta preciosa izquierda que servirá de “hoja de parra” para un gobierno que impondrá medidas de austeridad antiobreras. Sin embargo, ya que tanto la Izquierda Democrática como el PASOK desean participar o apoyar a un nuevo gobierno de la Troika y de la burguesía griega, verán cercenarse inevitablemente su base electoral. Con un programa diferente por parte de la dirección del SYRIZA, esto podría haberse logrado sin necesidad de que los trabajadores tengan que pasar por la dolorosa experiencia de una nueva coalición con el mismo programa que el de Papademos, pero bajo un nuevo primer ministro, Samaras.

Los Griegos Independientes revelaron signos de grave deterioro, lo que confirma que es un partido burgués oportunista demagogo, que trató de sacar provecho del ambiente “anti-Memorándum” en la masa del pueblo. En comparación con las elecciones de mayo sus escaños bajaron a 20 frente a los 31 anteriores, mientras que en términos porcentuales su votación bajó a 7,51% desde el 10,61%, y su número de votos bajó de 670.957a 462.456. Está claro que la clase dominante pondrá una enorme presión sobre los arribistas burgueses volátiles de este partido para que apoyen a un gobierno dirigido por Samaras y vuelvan a Nueva Democracia. Esta presión revelará, como fue el caso de Samaras, que ningún partido burgués puede honesta y coherentemente oponerse a la austeridad feroz de los Memorándums.

Por desgracia, el neo-nazi “Amanacer Dorado” ha demostrado ser especialmente resistente. En comparación con las elecciones de mayo consiguió 18 escaños en lugar de los 21 anteriores, sacando un 6,92% en lugar del 6,97%, y 425.000 votos frente a los 441.000 anteriores. A pesar de la exposición completa y pública de la verdadera cara de Amanacer Dorado en el reciente programa de TV que mostró al infame Kasidiari atacar físicamente a Liana P. Kanellis, esta formación fascista logró mantener sus votos. El declive irreversible de la extrema derecha LAOS, junto con la sensación de desesperación entre las capas políticamente más atrasadas y el impacto de la crisis capitalista en las capas de la pequeña burguesía, han abierto un espacio para los neo-nazis griegos. Las revelaciones de altos niveles de corrupción en el sistema parlamentario burgués, así como la creación de guetos de inmigrantes empobrecidos en Atenas y en otras ciudades importantes, ha dado la oportunidad a Amanecer Dorado de obtener beneficios electorales explotando una burda actitud anti-parlamentaria de la pequeña burguesía y de desempleados “lumpenizados”, principalmente jóvenes, que no tienen memoria o experiencia de la Junta de los Coroneles de 1967-74, y menos aún de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Esto significa que, por ahora, hay una fuerte corriente de la extrema derecha y del fascismo. Sin lugar a dudas, sin embargo, la corriente social más poderosa es hacia la izquierda y, especialmente, hacia Syriza.

Las docenas de ataques contra activistas de izquierda durante la campaña electoral enfatizan la necesidad de un frente de lucha unido de la izquierda y de los sindicatos contra los nazis. Sólo esa acción puede poner freno al creciente terror de Amanecer Dorado. Sus seguidores se sienten animados claramente después de su éxito electoral, e intensificarán su campaña de ataques contra los inmigrantes y también su violencia contra los activistas de izquierda. Los núcleos pro-fascistas dentro del Estado les proporcionarán una cobertura aún mayor. En última instancia sólo la más rápida llegada al poder posible de un Gobierno de Unidad de la Izquierda, que disolviera el aparato reaccionario y represivo del actual Estado y ofreciera un programa revolucionario para resolver los problemas de los desempleados y de la pequeña burguesía, puede aportar la solución para erosionar la base social de Amanecer Dorado y proveer de una instancia política donde sería posible ilegalizar a todas las formaciones fascistas.

El KKE sufre la mayor derrota electoral de los últimos 40 años

El KKE, Partido Comunista de Grecia, vio desplomarse su votación del 8,48% conseguido en las elecciones de mayo al 4,50% ahora, perdiendo la mitad de sus votos, bajando de 536.072 a 277.179, y de 26 diputados a 12. Esta es la mayor derrota electoral del KKE desde la caída de la dictadura en 1974. Con su política, la dirección del Partido Comunista llevó a una situación donde los votos del partido han caído por debajo del histórico 4,54% que consiguió en las elecciones de 1993, apenas dos años después de la escisión del partido y también del colapso de la ex-URSS y demás regímenes estalinistas de Europa del Este, que tuvo un enorme impacto negativo en la moral y en la conciencia de la clase obrera.

Esta última derrota no sorprendió a nadie. Fue el resultado esperado de la total incapacidad de los dirigentes del Partido Comunista de dar una expresión a la radicalización y al giro a la izquierda que está teniendo lugar en grandes sectores de las masas trabajadoras. El doloroso resultado de las elecciones fue claramente un producto de la intensificación en los últimos años (por parte de la dirección del Partido Comunista), de su intento de conducir al partido obrero de masas más histórico del país con las políticas, las tácticas y los métodos de una secta estalinista.

Si la dirección del Partido Comunista hubiera formado una coalición con Syriza, defendiendo un programa revolucionario y también criticando los errores reformistas de la dirección del SYRIZA desde el punto de vista de tal programa, hoy habríamos tenido un gobierno de la izquierda que habría estado en la posición de allanar el camino para el derrocamiento del capitalismo, y también un partido que habría surgido de las elecciones como el garante de las políticas obreras necesarias de este gobierno. Pero la dirección del Partido Comunista eligió adoptar una actitud sectaria hacia Syriza, “lavándose las manos” como Poncio Pilatos frente a la posibilidad concreta y real de elegir entre un “gobierno de derecha o de izquierda” y, por tanto, en la práctica, le proporcionó una muleta a la clase dominante donde apoyarse.

Las viejas generaciones de comunistas miran con dolor a este partido histórico suyo, que dirigió la épica resistencia popular contra los Nazis durante la Ocupación, consiguiendo sólo poco más de la mitad del apoyo que obtuvieron en estas elecciones los neonazis griegos. Y a la nueva generación de comunistas le resulta difícil entender cómo es que después de dos años de luchas obreras masivas, donde ellos se destacaron por luchar en la primera línea de combate, el voto a su partido se ha derrumbado.

Esta gran derrota del KKE subraya la urgente necesidad de un cambio de dirección y de política. El análisis de los resultados de las elecciones llevado a cabo por el Comité Central, donde justifica una vez más su línea como un imperativo político refiriéndose a conceptos abstractos tales como “debilidades subjetivas”, muestra que con cada minuto que pasa con esta dirección y con esta política, el KKE se desacredita cada vez más a los ojos de las masas de la clase obrera. Con esta dirección y esta política, el partido no se recuperará.

Los marxistas de Synaspismos y de Syriza que publicamos el periódico “Epanastasi” [“Revolución”] y la revista “Marxistiki Foni” [“Voz Marxista”] creemos, en principio, que la clase obrera necesita un Partido Comunista fuerte que sea capaz de contribuir de manera decisiva a la victoria de una revolución socialista en Grecia. Esto se puede lograr, sin embargo, sólo sobre la base de los auténticos principios revolucionarios, internacionalistas, democráticos y unificadores del bolchevismo-leninismo, que deberían reemplazar de inmediato a los resabios estalinistas del partido. Las herramientas para lograr esta tarea vital son las ideas y los métodos de Lenin, que deben ser recuperados de la oscuridad histórica, y ser restituidos a su legítimo lugar. Es hora de que todos los miembros conscientes del KKE y de la KNE [Juventud Comunista] salgan con firmeza contra de este camino cuesta abajo estalinista al que han conducido al partido. La única manera de poner fin a esta pendiente resbaladiza es crear de inmediato una tendencia leninista de masas dentro del partido, que en el próximo Congreso luche por partido orientado genuinamente por el marxismo.

El gobierno de Samaras y las perspectivas

La clase dominante tiene ahora un nuevo gobierno con Samaras como primer ministro, con el generoso apoyo del PASOK y de la Izquierda Democrática. El comportamiento traicionero de estos ex “comunistas”, con su apoyo a este nuevo gobierno de la clase dominante, confirma el hecho de que la posición de la dirección del SYRIZA de tratarlos como aliados confiables y necesarios para un gobierno de la izquierda, fue equivocada. Mientras tanto, la dirección del PASOK ha demostrado una vez más su adhesión servil a los intereses de la clase dominante.

Después de que la noche electoral hubiera terminado, Samaras abandonó sus llamamientos populistas de “renegociación” de los Memorándums y ha demostrado una vez más que, en realidad, él permanece firmemente comprometido con la línea de austeridad draconiana como un medio de salvar el capitalismo griego de su profundo declive y permanecer dentro de la Eurozona. Los trabajadores y votantes de los barrios obreros pobres que cayeron víctimas de la demagogia de Samaras y votaron a Nueva Democracia no verán ni una simple medida a favor de los trabajadores de este nuevo gobierno.

Los derechos democráticos fundamentales, tales como el derecho de manifestación y de huelga, estarán en peligro de acuerdo a las promesas de campaña de la dirección de ND. Los trabajadores inmigrantes serán el objetivo de los pogromos ‘oficiales’ de la policía con la ayuda “no oficial” de los matones neonazis de “Amanecer Dorado”. Los nuevos impuestos de emergencia, simplemente se presentarán bajo un nuevo nombre y los recortes de impuestos sólo se concederán a los capitalistas. Habrá una epidemia de recortes salariales y las llamadas “zonas económicas libres” con salarios y condiciones de trabajo “chinos”, harán su aparición como un modelo para toda la economía griega. El colapso de los ingresos públicos como consecuencia de la recesión conducirá inevitablemente a nuevas medidas, tal vez en las semanas inmediatas, ya que el segundo Memorándum habla de la necesidad de recortes adicionales por valor de 11.500 millones de euros. Nuevas reducciones en los salarios y las jubilaciones son, por lo tanto, inevitables. Esta vez, vamos a ver despidos masivos de trabajadores del sector público, con el uso de métodos de choque y no la práctica gentil de transformarlos en fuerza laboral de “reserva”.

La Troika (FMI, Banco Central Europeo y la Comisión Europea, el gobierno de la Unión Europea) y especialmente Alemania, en unas condiciones de recesión y de endeudamiento por toda Europa, no van a ayudar al nuevo gobierno de una manera fundamental, excepto quizás con un ligero alargamiento del período en que se hagan los pagos y la concesión de los llamados fondos de “crecimiento”; o sea, ¡prescribirán aspirinas para el cáncer! Sin embargo, la profundidad de la recesión es tal que será puesto de manifiesto muy rápidamente que, sin nuevos préstamos importantes y nuevos recortes en el gasto, Grecia no será capaz de escapar de una cesación de pagos generalizada ni de un retorno a una moneda nacional.

Mientras la crisis se profundiza en Portugal, España e Italia, Grecia está siendo rápidamente vista como una “carga innecesaria” dentro de las áreas fuertes de la zona euro. La constante necesidad de “rescates” repetidos ya no será tolerada, ya que esto crea un precedente para otros países sobreendeudados, cuyos “rescates” serían infinitamente más costosos. Además de promover una política paneuropea de austeridad draconiana, los capitalistas alemanes y de otros países europeos necesitan un “chivo expiatorio” que sirva de ejemplo, ¿y qué mejor candidato pueden encontrar que Grecia? Por lo tanto, la perspectiva para Grecia es que sea expulsada del euro, a pesar de la elección de un gobierno de derecha “que prometía” permanecer en el euro, sigue siendo la perspectiva más probable.

Si se hubiera elegido un gobierno de la izquierda, la Troika, y sobre todo la burguesía alemana, habrían presionado para una pronta salida de Grecia del euro, entre otras cosas por razones políticas, ya que hubieran querido presentar a Syriza ante sus votantes como la culpable del desastre financiero, y también para reducir la gran influencia que el partido ha adquirido en toda Europa. Con un gobierno de Samaras, la salida inminente de la moneda común se presenta como un asunto más consensuado y también acompañado de algunas recompensas financieras para “endulzar la píldora” y con promesas de alguna futura reintegración. Los 70 mil millones adeudados por el Estado griego a los bancos privados bajo la forma de deuda “pública”, tratarán de cubrirlos directamente con el dinero de los “rescates”, lo que posiblemente estaría acompañado de un nuevo acuerdo que implicará algunas “concesiones” adicionales a favor del gran capital europeo.

Así, el gobierno Samaras probablemente tendrá que gestionar el movimiento precipitado hacia una cesación de pagos desordenada y la salida del euro. En estas circunstancias, la actitud hacia el gobierno por parte de la clase obrera y de las capas pequeño-burguesas que han sido afectadas seriamente por esta crisis, se convertirá pronto en una actitud combativa. Los trabajadores y los pobres que votaron a Syriza ahora se sienten decepcionados por el ascenso al poder de ND. Pero también se dan cuenta de que tienen en sus manos un arma política valiosa, que no tenían en años anteriores, una Syriza fuerte y popular. El sentido de la fuerza política que Syriza da a la clase obrera impulsará las luchas futuras contra las nuevas medidas de austeridad, los despidos masivos y los intentos de restringir los derechos democráticos. Estas luchas pronto estallarán como una respuesta inevitable a los ataques del gobierno de Samaras.

En el curso de estas luchas, la nueva Syriza unificada será construida, templada y preparada para llegar al poder con el respaldo de una enorme ola de apoyo popular. En el curso de este proceso es una cuestión vital corregir los graves errores de la dirección, en términos de sus tácticas pero, principalmente, en el programa de Syriza.

La opinión generalizada sostenida por la dirección del partido de que la victoria electoral no se logró debido a la postura política radical que fue adoptada que “espantó” a la pequeña burguesía y a los jubilados, es fundamentalmente errónea. En realidad, ocurrió todo lo contrario. Fue la confusa “moderación” y la renuencia a adoptar un plan coherente y revolucionario lo que confundió a miles de pequeños burgueses, jubilados, amas de casa, jóvenes desempleados y sin experiencia política, creando la impresión generalizada de que Syriza “no sabía lo que quería”, por lo que optaron por el PASOK, Izquierda Democrática o la abstención. La mayoría de estas personas no son “conservadores convencidos”. Lo que temían era apoyar a una dirección política de la que se presumía tenía intenciones populistas, pero también un programa que carecía de claridad.

Si la dirección del SYRIZA girara hacia la llamada “moderación” de la Izquierda Democrática – como ya está comenzando a ocurrir en los medios de comunicación con dirigentes como Stathakis y Papadimoulis, que están recibiendo una gran cobertura – entonces los miles de seguidores de SYRIZA se decepcionarán y las auténticas voces de la “moderación” de derecha, Venizelos y Kouvelis, tomarán ventaja de esto y conseguirán un respiro prolongado de vida. La clase dominante a través de los medios de comunicación ya está tomando ventaja de estos puntos de vista “moderados” y está marcando específicamente a figuras dentro del partido como Lafazanis [tradicionalmente el líder de la izquierda del partido], pero también a quienes considera como “las tendencias y corrientes extremas” dentro de Syriza, en un intento por empujar a la dirección de Syriza a la derecha, para que “limpie” el partido y elimine lo que consideran las voces molestas de la izquierda, a fin de garantizar que una vez que un gobierno de izquierda, inevitablemente, llegue al poder, deje intactas las bases del podrido capitalismo griego.

Estos intentos encaminados a hacer girar al partido hacia la derecha y socavar su radicalismo sólo puede ser detenido por los miles de activistas y simpatizantes de base. Para lograr esto, lo que necesitamos es la convocatoria tan pronto como sea posible de un congreso democrático para refundar Syriza como un partido obrero de masas unificado, con el derecho a la libertad de tendencias en su interior. En este congreso, las fuerzas que se apoyan en el marxismo revolucionario deben unirse en torno a un programa, que a nuestro juicio debe basarse en los principios y las posiciones de las propuestas que hemos elaborado y presentado en una discusión creativa con decenas de activistas de SYRIZA a principios de junio. [Ver Η Μαρξιστική πρόταση για το πρόγραμμα της κυβέρνησης της Αριστεράς].

 ¡Ningún desanimo! ¡Digamos no al veneno del escepticismo y del pesimismo! ¡La lucha continúa por una mejor posición del partido!

¡Syriza debe asumir un papel de dirección en la lucha contra las medidas que serán presentadas por el nuevo gobierno y la troika!

¡Ningún giro a la derecha! ¡Corrección y conclusión del programa desde el punto de vista del marxismo revolucionario!

¡Debemos organizar ya a los miles de militantes de SYRIZA!

¡Poner fin a la parálisis de los acuerdos alcanzados por los dirigentes al margen de la base – abrir las puertas de Syriza a los trabajadores y a la juventud!

Por un congreso democrático para reorganizar Syriza como partido obrero de masas unificado con el derecho a la existencia de tendencias!

¡Por la orientación marxista de un Syriza revolucionario con la creación de una tendencia marxista revolucionaria de masas!

¡Por un gobierno de la izquierda que ponga en práctica un programa de transformación socialista de la sociedad!

¡Por una política internacionalista, por los Estados Unidos Socialistas de Europa!

 Fuente: Marxistiki Foni (Grecia)