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Elecciones subnacionales: solo los equipos débiles ganan en mesa


Huelgas de hambre en Tarija y Potosí, vigilias y marchas en Santa Cruz y Cochabamba, denuncias internacionales y de amparo constitucional, en unos casos (Tarija) ganados y no cumplidos: esto es lo que enfrenta el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para imponer la aplicación de una circular de muy dudosa legitimidad jurídica y con fines políticos bastante claros.

Argumentos jurídicosoep

La circular del TSE que inhabilita a ex senadores y diputados que se inscribieron para postular a cargo de concejales o alcaldes ha sido aplicada al pie de la letra y sin sorpresas, o casi. En Santa Cruz ex legisladores suplentes como Salces (del MDS de Rubén Costas) o Martínez (ex MAS ahora con una agrupación ciudadana) fueron habilitados a concurrir para la silla de alcalde respectivamente en San Ignacio y San Julián.

Los vocales del TSE han interpretado la Constitución de manera arbitraria y excediendo sus funciones. Para candidatear a elecciones subnacionales la Carta Magna establece el requisito de “haber residido de forma permanente al menos los dos años inmediatamente anteriores a la elección en el departamento, región o municipio correspondiente” (art.285), es decir: no hace distinción entre candidatos a gobernación, asamblea departamental y municipios. Sin embargo el TSE ha dispuesto que esta norma se aplicara solo al nivel de municipios, salvando de manera discrecional la candidatura, por ejemplo, del ex senador Cejas a Gobernador de Potosí.

Por otro lado, la misma Constitución, en el artículo 151 establece la inviolabilidad de “el domicilio, la residencia o la habitación de las asambleístas y los asambleístas”, incorporando así una distinción común en el derecho internacional entre “domicilio” – el lugar donde una persona reside para el cumplimiento de sus obligaciones – y “residencia”, que es donde uno vive a efectos de la ley, certificado con la inscripción en el padrón electoral, hasta ahora el único requisito exigido a las y los aspirantes candidatos.

Finalmente, la ley dispone el mismo requisito también para la elección a la Asamblea Legislativa Plurinacional. De haberse aplicado esta circular a las elecciones del pasado octubre, varios de los elegidos habrían sido inhabilitados. Pero el TSE hizo caso omiso de las denuncias que se realizaron entonces, como hace caso omiso hoy del amparo constitucional a favor de la inhabilitada agrupación ciudadana Bien Común (BICO) del ex diputado del MAS por Tarija, el dirigente campesino Luis Alfaro. Jurídicamente hablando el Tribunal Constitucional, donde la cuestión está llegando, debería: o declarar que la circular es inconstitucional y el TSE no tiene atribuciones para interpretar la Constitución, o decir que es legítima y entonces impugnar a otras candidaturas y la posesión de diputados y senadores elegidos en octubre pasado en violación a la norma.  

La cuestión política de fondo

Estos son los argumentos que los afectados, en su mayoría disidentes del MAS, esgrimen contra la decisión del TSE que, objetivamente, está finalizada a favorecer victorias en mesa. Pero, como aquí no somos ni abogados ni disidentes, sino que – como para las elecciones del pasado octubre – abogamos por una genuina victoria del movimiento obrero y campesino, consideramos más importante que se entienda con claridad lo que está pasando.

En una nota que comentaba la presentación de las listas del MAS para octubre, definíamos estas “un programa”. La presentación de viejos opositores, exponentes de partidos tradicionales de derecha, empresarios y terratenientes en las filas del MAS representaba y representa la manera de aprovechar el desbande político de la oposición para cerrar con broche de oro pactos productivos y la conciliación nacional con las oligarquías. La consecuencia de esto, que veremos con mayor claridad en el próximo futuro, es la incorporación de la agenda patronal para enfrentar la crisis.

Pero el freno puesto a la reforma agraria, la legitimación del latifundio y la disponibilidad a negociar con multinacionales y empresarios locales condiciones de inversión ventajosas para estos, inevitablemente ejerce fuerte presión sobre la base campesina y los eslabones más débiles del movimiento obrero. No es casualidad que justamente algunos de los principales disidentes sean dirigentes campesinos – Alfaro en Tarija y Condori en Chuquisaca por ejemplo.

En su carta abierta en respuesta a las acusaciones de Evo Morales de que los disidentes del MAS y el movimiento campesinos funjan de tontos útiles a quienes quieren fomentar la pelea en el MAS, Luis Alfaro contrataca preguntándose “Usted dice que esta elección será una pelea entre “masistas”. Yo me pregunto: ¿Acaso Carlos Cabrera [candidato a la gobernación], es del MAS? ¡NO… Carlos Cabrera pertenece a la agrupación política DIGNIDAD! ¿Acaso Milciades Peñaloza [primer senador elegido del MAS], es del MAS? ¡NO… Milciades Peñaloza pertenece a las filas banzeristas de ADN!…”. La lista de nombre que hace Alfaro continúa y es muy larga y lo peor es que igualmente numerosos ejemplos podrían hacerse en todos los departamentos.

En nuestro análisis del voto del pasado octubre, interpretamos los elevados niveles de abstencionismo en la franja uninominal en las áreas rurales, los barrios obreros y los centros mineros, como un reflejo de todo lo anterior y la expresión de un partido con más raíces y más divisiones. Suponíamos también que estas divisiones se irían exacerbando cuando, con las elecciones subnacionales, varios de los nuevos aliados vendrían a cobrar factura. Todo esto es consecuencia de este alejamiento del socialismo para virar hacia la colaboración de clases, a su vez expresión de que las posibilidades de “satisfacer las necesidades básicas” sin romper con el capitalismo en crisis han alcanzado sus límites, y que tocando techo no llevan a una radicalización a la izquierda, como pretenden oportunistas y reformistas, sino a divisiones y más divisiones.

Que conclusiones extraer

Inhabilitar a disidentes quita a un sector del electorado masista la posibilidad de expresar su descontento, pero este descontento evidentemente existe y ya tuvo manera de manifestarse. La maniobra del TSE de hecho no garantiza victorias electorales: la baja aceptación que llevó el alcalde del MAS de Cochabamba a renunciar a la reelección, así como el rechazo en Potosí o Tarija a sumas que han restado en las elecciones de octubre pasado, siguen. Es muy fácil pronosticar una mayor dispersión y niveles de anulación del voto inusuales para elecciones locales. Los que callan  aun considerando que el MAS debería construir su victoria con una verdadera entrega de la militancia del partido a servicio de la clase obrera y sectores populares, pagarán con la marginalidad política el silencio de hoy.

La heterogénea área de la disidencia del MAS mete el dedo en plagas reales, pero no representa una alternativa. No la representa ni la alianza con la derecha construida alrededor de la candidatura de Rebeca Delgado en Cochabamba, ni el movimiento de opinión  con fuerte apelación regionalista levantado por Maldonado en Potosí. Incluso en las decenas y decenas de agrupaciones ciudadanas que desde Pando hasta Tarija disputarán al MAS la representación política local del movimiento campesino e indígena, son débiles si no se arman de un programa general que las unifique en un balance común de las limitaciones de la actual conducción del proceso y en reivindicaciones para ofrecer a las masas una salida a la crisis que se avecina, es decir un programa contra la colaboración de clases.

Con todo esto liquidar el diverso fenómeno de la disidencia en el MAS como simple producto de ambiciones personales o peor aún de “tensiones creativas” detrás de las cuales se ve con siempre mayor claridad la lucha de clases, es por lo menos insuficiente, para utilizar un eufemismo, porque no da ninguna respuesta ni protege del multiplicarse de los abandonos. Dentro del MAS debería apuntarse a un balance critico de un modelo corporativo y plebiscitario de “democracia interna” en evidente crisis.

El mensaje del MAS a las organizaciones sindicales y sociales debería ser: “a través de la unidad construida con el MAS logramos el poder político formal. Pero esta conquista sigue en peligro si nuestra unidad se mantiene al mismo nivel. Debemos enfocarnos en el único proyecto político capaz realmente de afirmar las aspiraciones y los intereses del obrero, el campesino, el indígena, la mujer, el pequeño comerciante y el trabajador de las cuadrillas de cooperativistas mineros. Este proyecto es el socialismo, es decir el reconocimiento que nuestros intereses son opuestos a los de empresarios, banqueros, terratenientes y multinacionales. Invitamos a militantes y dirigentes de organizaciones sindicales y sociales a militar con el MAS para el socialismo, para construir un país con democracia directa, donde el poder es ejercido directamente desde las bases y garantizamos a todas y todos los que estén con este objetivo una autentica igualdad de derechos y el mismo poder de decidir y de aportar críticamente en el debate interno al partido.

Esto debería ser, pero esto choca de manera frontal con la política de colaboración de clases. Es esta la razón que hace necesario el esfuerzo de una pequeña organización como la nuestra de agrupar a todos los que debemos nuestra lealtad solo y exclusivamente a la lucha por nuestro pueblo pobre y trabajador, es decir la lucha por el socialismo. “Ni reír ni llorar: comprender”, este viejo dicho del filósofo Spinoza, es de siempre mayor actualidad en nuestro contexto.