En medio de cacerolazos contra Añez, el MAS aprueba la convocatoria electoral


Anticipada por cacerolazos y petardazos, la ley que fija las elecciones en un plazo no mayor a los 90 días ha sido promulgada anoche por la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Añez había observado la ley remitiéndola de inmediato nuevamente a la Asamblea Legislativa Plurinacional, la cual, con la misma prontitud, la ha finalmente promulgado alrededor de las 11 de la noche de ayer. Mucha celeridad por parte de Añez es por lo menos contradictoria – ¿no quería acaso dilatar las elecciones a septiembre como propuso el TSE? – y sobre todo sus observaciones están contaminadas por mucha hipocresía. 

En todo el manejo sanitario, social y económico de la pandemia, Añez hizo solo una cosa buena: declarar la cuarentena. Pero incluso esto lo hizo después de consensuar las medidas con los gremios empresariales, a los cuales, además, se concedieron una serie de excepciones que han contribuido a la difusión de la pandemia en ciudades como Santa Cruz de la Sierra. Y es en los intereses de la misma patronal que ya ha anunciado la flexibilización de la cuarentena, contra la opinión de médicos y especialistas. Que diga que votar es irresponsable después de haber anunciado la reapertura de las actividades afectadas por la cuarentena, como construcción o ciertas empresas industriales y mineras, donde se concentran decenas y centenares de trabajadores, es mucha doblez. 

Como hemos explicado, la cuarentena no es la única vía para evitar la difusión del contagio, pero es la única vía en un país como el nuestro con crónicas deficiencias del sistema de salud. Dictada la cuarentena, la clase trabajadora necesitábamos que se implementen una serie de medidas para defendernos de una enfermedad que se está propagando en nuestros barrios, familias y amenaza nuestra vida y nuestras condiciones de vida. Ninguna de estas medidas puede ser adoptadas sin atacar frontalmente los intereses de la burguesía y del imperialismo. Es con la conciencia de esto que hemos propuesto nuestro programa de lucha a la pandemia y a la crisis

El fracaso de Añez en la gestión sanitaria y social de esta emergencia sigue acumulando rabia entre amplios sectores de la población, particularmente pero no solo entre la gran mayoría de trabajadores informales que sigue habiendo. Han habido huelgas y manifestaciones de protesta en muchos hospitales exigiendo ítems, pase a planta permanente del gran número de enfermeras y auxiliares eventuales, y, como no, equipos de bioseguridad para este que hasta el momento es el sector con más bajas médicas por coronavirus. Han habido manifestaciones populares exigiendo laboratorios de análisis y un flujo de abastecimiento continuo para las ollas comunes. Ha habido también una inédita manifestación de los trabajadores de la entrega a domicilio. 

Esta acumulación de descontento ha sido canalizada por los cacerolazos y petardazos convocados por activistas del MAS en concomitancia con el debate parlamentarios sobre la fecha electoral, exigiendo que se vote en 90 días. El llamamiento ha tenido sus mayores repercusiones en ciudades como El Alto, Sacaba, San Julián, Yapacaní y algunos barrios cruceños. Es una demostración más del hecho que, como escribíamos hace algunos días, es posible luchar contra este gobierno incluso en cuarentena. Con reivindicaciones que recojan las inquietudes manifestadas por la clase trabajadora y la juventud, estas movilizaciones podrían haber convocado mucho más allá de la base del MAS. 

Aunque Añez, con el fanatismo religioso que ha manifestado, pueda haber realmente creído por un momento de salir de la pandemia y la crisis como la “salvadora de la Patria”, la realidad se ha encargado de hacerle cambiar de parecer. Con la declaratoria de cuarentena logró interceptar los temores de la población frente a esta pandemia, temores que, junto a la ausencia de un programa de impacto para contrarrestarlas, son también a la base de las iniciales divisiones en la bancada del MAS sobre la oportunidad del voto. Pero esto no podía ni puede durar por mucho. 

Las medidas de Añez apuntan a reforzarse electoralmente en un clima de “unidad nacional contra la emergencia”. Si de verdad se sintiera investida de la voluntad popular en la lucha a la pandemia, o, que es lo mismo, si los estrategas militares y de la burguesía interpretaran así la coyuntura, podría utilizar la promulgación de la ley electoral para disolver la Asamblea Legislativa Plurinacional y abandonar cualquier formalismo democrático por una dictadura abierta. Como no tiene este camino expedito, Añez también necesita que se vaya a votar para cobrar el pequeño cheque de apoyo que le permita tal vez superar a Mesa en la carrera electoral antes que este mismo cheque se revele sin fondos. Solo para desgastar al MAS, Añez y sus bancadas parlamentarias seguirán intentando aplazar los comicios. 

De aquí en adelante, Añez acusará el MAS por responsabilidades para con la salud pública que, a estas alturas, recaen exclusivamente sobre ella, con el fin de cortar posibilidades a este partido de incursionar en el voto de la clase media, que fue la razón por la cual Evo nombró a Arce como candidato. La publicación de un audio en qué supuestos dirigentes del MAS anuncian un plan de movilizaciones y bloqueos contra Añez rompiendo la cuarentena,  demuestra la planificación de esta estrategia. Al mismo tiempo es muy probable que un sector de la burguesía presione a Camacho para que retire su candidatura en favor de la presidenta. 

De estas presiones el MAS podría salir solo rompiendo la unidad nacional y la colaboración de clase con la burguesía y el imperialismo que lo han sacado del gobierno y han marcado su aporte a la “pacificación” impulsada por Añez. Solo la defensa incondicional de un programa anticapitalista podrá dar una salida al pueblo pobre y trabajador y mostrarle que la defensa de su vida y la conquista de su dignidad son incompatibles con lo que defienden Añez y los ricos en el mundo. 

Este es el punto que distancia no solo nosotros, sino amplias capas de la clase trabajadora del MAS. En otro artículo para este Primero de Mayo, analizamos la posición del MAS sobre temas como la estabilidad laboral y las AFP. La ley para la condonación de alquileres promulgada por la mayoría masista ofrece otro ejemplo. La condonación significa postergación del pago para los inquilinos pero es compensada con reducción de impuestos para los propietarios, es decir déficit para el Estado; no hace diferencia entre el pequeño propietario que alquila un cuarto de su casa a un estudiante y las grandes inmobiliarias que, según reporta el INE, mueven miles de millones de bolivianos. El horizonte del MAS sigue siendo el de redistribuir riqueza pero sin afectar el sistema capitalista en sus fundamentos.

Un eventual gobierno de Arce no podría mínimamente repetir el periodo de bonanza de hasta 2015/2016 o ser influido por los sindicatos. Lo dice la experiencia, particularmente el último quinquenio de Evo; lo dice la crisis mundial; lo dicen los ejemplos mencionados; lo dice el mismo Arce cuando pronostica, incluso optimistamente, por lo menos dos años de sacrificios para la clase trabajadora; lo dice finalmente el hecho que, como no podía ser diferente por su incapacidad de vincularse y usar las luchas que hubo para profundizar el “proceso de cambio”, la izquierda del MAS ha sido la más castigada en la caída de Evo e incluso los que mantienen una cierta vigencia, como Huarachi por su papel en la COB, están sumidos en el total desprestigio. 

Nuestros enemigos son Añez, la burguesía que representa y el capitalismo que defiende. Nuestro deber es acompañar la lucha de la clase trabajadora, nuestra clase, contra todo esto. Al mismo tiempo, como marxistas, actuamos en base a la perspectiva de la crisis estructural del capitalismo y de las necesidades de nuestra clase. Más allá de las elecciones, que serán solo un momento, importante pero no final, en esta lucha que nos espera, mantenemos que los trabajadores necesitamos un instrumento político nuestro, que defienda nuestros intereses de clases. ¡Súmate a esta lucha! ¡Súmate a la CMI!