¿Es viable el socialismo en Bolivia?


Cada vez que hay un conflicto que involucre a la base social del MAS, campesinos, trabajadores y demás sectores populares, exponentes del MAS tachan de irracionales, ultraizquierdistas, utópicas e incluso derechistas las demandas sociales. Sin embargo los argumentos con que se cuestionan las reivindicaciones de las bases sirven muchas veces – quiérase o no – más para descalificar el objetivo del socialismo que las luchas obreras y populares. Este fue el caso de la lucha por el salario del año pasado en que se decía que los aumentos salariales aumentan la inflación, tesis de los economistas del FMI, cuando, exactamente como escribíamos, hubo inflación a pesar de la contención salarial. Asimismo cuando para justificar el levantamiento de los subsidios al precio de los carburantes se defendía el derecho al lucro de las multinacionales. Entonces; ¿es viable el socialismo en Bolivia?

Tras 200 años de independencia y una primera reforma agraria sobre base capitalista seguimos en Bolivia con problemas como el latifundio, el atraso tecnológico-productivo del aparato industrial, problemas de nacionalidades oprimidas, falta de caminos y obras de saneamiento básico etc. Estos mismos datos demuestran claramente que es el capitalismo que no es viable para Bolivia y los bolivianos. Para su desarrollo armónico y respetuoso de las diferencias culturales Bolivia necesita “que la tierra, los bancos, las grandes industrias pasen al Estado y el Estado pase a la clase trabajadora” como dijo el camarada Alan Woods en su exitosa gira de conferencias por nuestro país. La razón de aquello es evidente; necesitamos una verdadera planificación de la economía que satisfaga las necesidades del pueblo, pero no puedes planificar lo que no controlas ni controlar lo que no es tuyo. Por esto la economía debe pasar a mano y ser administrada por quien trabaja y produce la riqueza, trabajadores y campesinos. Esto es el socialismo.

Sin embargo en cada ocasión que avanzamos estas reivindicaciones nos explican que en Bolivia no existen las condiciones para aquello, para semejante programa anticapitalista, que no es práctico y que lo que corresponde actualmente es preparar las condiciones para el socialismo. Impulsivamente podríamos contestar preguntando si estos conflictos con la base social del proceso, con trabajadores, sectores originarios y campesinos son “prácticos” y sientan las bases para el “socialismo”. Si el desabastecimiento y el aumento de precios lo es. Sabemos que algunos a estas preguntas encogerían los hombros hablando de una “derecha” metida por todo lado inventando “mentiras” sobre las actuales dificultades económicas del pueblo. Al ser sinceros este nivel de debate es inconcluyente y muy estéril.

¿No tenemos tecnología y capacitaciones para asumir las palancas de la economía, nacionalizar por ejemplo San Cristóbal? La descapitalizada YPFB en los últimos 10 años de su agonía perforó y exploró más pozos que todas las multinacionales que llegaron como buitres sobre el cadáver de la petrolera nacional. En la primera gestión de YPFB tras la nacionalización un equipo de expertos bolivianos realizó auditorias a las multinacionales (que comprobaron estafas por 800 millones de dólares) y un plan de industrialización de los hidrocarburos con plantas en todos los departamentos del país. Este plan nunca se cumplió por la simple razón que no puedes industrializar si no produces, y las multinacionales no lo hacen. Ningún proyecto minero actualmente ejecutado es nuevo, ni lo que se propone ejecutar como El Mutún, todas concesiones de lo que queda de COMIBOL. Grandes multinacionales como San Cristóbal no solo no cuidan la seguridad industrial de los trabajadores, sino también bombean agua contaminándola sin reciclarla.

Si no tenemos técnicos adecuados para industrializar a nuestros recursos ¿no sería más práctico cerrar nuestras carreras técnicas y mandar los estudiantes en el exterior? Si nos falta tecnología porque el imperialismo apoya su fuerza también en su poderío tecnológico ¿Cómo podemos pensar que este mismo imperialismo nos regale tecnología porque tenemos un “Estado más fuerte”? Como la misma nacionalización de la Gulf en 1969 demostró existen todas las posibilidades para un programa de nacionalizaciones bajo control de los trabajadores y campesinos de Bolivia. Es más; la nacionalización de todas las palancas de la economía no es consecuencia sino condición previa para un desarrollo autónomo de nuestro país.

Sin embargo Bolivia sigue siendo un país atrasado en que el problema no es como repartir la riqueza sino como producirla. Si nuestra revolución quedara aislada sucumbiría por esta desventaja frente al capitalismo, como podría sucumbir la propia Cuba donde a pesar de todo la planificación económica ha demostrado su superioridad frente al capitalismo debelando el analfabetismo y elevando la instrucción, la atención a todos niveles en salud a niveles que ni los propios EEUU pudieron lograr. Pero ¿Cuál es el actual contexto internacional? Un imperialismo agresivo porque débil y débil por la crisis mundial del capitalismo que genera rechazos en todo el mundo. Explosiones revolucionaria en el mundo árabe. Un proceso revolucionario latinoamericano que sigue valiéndose de gran apoyo popular. Y todo esto tiene sus repercusiones en el ascenso de la lucha de clase en el propio primer mundo, en Europa como EEUU.

Completar la revolución en Bolivia ahora lanzaría una poderosa señal a todo el mundo en fermento, empezando por la propia América Latina dando en este contexto un ejemplo a seguir a los trabajadores, campesinos, jóvenes latinoamericanos. Una Federación Socialista de América Latina que una lo que el capitalismo y el imperialismo dividieron abstractamente sería la verdadera descolonización, permitiría intercambio de tecnologías, reparto de la producción y riqueza a una escala inconmensurable. Pensamos a los logros de la alianza con Venezuela, a los préstamos a tasas de interés muy bajo y largo plazo, al apoyo a la producción multiplicado por 10, mil, un millón. Esto permitiría también la solución pacifica del tema marítimo con Chile, cuyos trabajadores más de una vez expresaron su solidaridad a los reclamos bolivianos.