Grecia: el patrón social de voto revela un cuadro de polarización de clases


Este fenómeno, que no tiene precedentes en la historia griega reciente, revela que SYRIZA está a la vanguardia de las luchas de las masas y de la juventud, mientras que la clase dominante, ante el riesgo de un gobierno de izquierda que llegue al poder, requería de la formación de un polo político para defender sus intereses y su poder. Al final consiguieron su victoria “pírrica” el 17 de junio, pero la composición de las capas sociales sobre las que se apoyan para mantenerse en el poder son muy inestables.

Las elecciones recientes convirtieron a SYRIZA en el partido más grande de Atenas, donde los trabajadores de los barrios obreros – que hasta muy recientemente apoyaban de mala gana al PASOK – se identificaron con SYRIZA como su nueva expresión política. Este no es en absoluto un fenómeno temporal. Sin embargo, este voto de clase se vio compensado por el conservadurismo del resto de Grecia y, en particular, de las zonas rurales que inclinaron el peso de la balanza hacia Nueva Democracia.

Las encuestas llevadas a cabo por Asunto Público sobre el “perfil social” de los partidos en ambas elecciones [http://www.publicissue.gr/2011/koinwniko_profil-sunoxes/ y http://www.publicissue.gr/2043/koinwniko_profil_6_2012/), y la investigación relevante publicada anteriormente en el diario Ethnos revelan una fuerte diferenciación de clase entre los votantes de SYRIZA por un lado, y los de ND y el PASOK por el otro.

SYRIZA consiguió altos niveles de apoyo entre los trabajadores asalariados del sector público y privado, los trabajadores autónomos y los desempleados. La juventud, tanto la que aún no ha entrado en el mercado de trabajo, como la que ha sido expulsada de él, ya esté desempleada o estudiando, giró en masa a SYRIZA, expresando un instinto de clase saludable que en las condiciones de lucha de clases abierta por parte del Capital constituye un fuerte punto focal para la defensa de la clase obrera, y que necesita ser desarrollado.

También fue ésta la conclusión fundamental ausente en los otros líderes de la izquierda, que en realidad hicieron todo lo que pudieron para evitar conectarse con los deseos y las necesidades reales de las fuerzas más explotadas y verdaderamente progresistas de la sociedad. En lugar de eso, SYRIZA siguió una política unificadora y, a pesar de deficiencias importantes, se convirtió en el principal exponente político de las masas.

Por otro lado, las fuerzas políticas que luchan duramente para defender el status quo y el orden económico y social establecido han visto disminuir su influencia entre las capas progresistas de la sociedad. ND, además de los sectores de ingresos medios y, especialmente, altos, encontró apoyo en la población políticamente más atrasada de las zonas rurales que tradicionalmente le apoya – casi un tercio de sus votos provinieron de los agricultores – y capas urbanas, tales como amas de casa y jubilados, también apoyaron a Nueva Democracia y al PASOK en su mayoría. No es casualidad que estos últimos sean sectores inactivos de la población urbana. Estas capas, a pesar de los golpes que han recibido hasta el momento, se aferran a la esperanza de que es posible alcanzar la estabilidad económica y social y de que sus escasos ingresos no serán absorbidos por un agujero negro – una expectativa totalmente infundada, por supuesto, si el gobierno fracasa en tomar las medidas necesarias. Tampoco es casual que, debido a su posición en la sociedad [no en un lugar de trabajo, etc], éstas sean las capas de la población que están más expuestas a la campaña de propaganda feroz desatada contra SYRIZA por los medios de comunicación de la clase dominante del país.

La victoria de ND y la creación de un gobierno de coalición con el PASOK y la Izquierda Democrática no es nada tranquilizador para la clase dominante. Esas capas más conservadoras, antes citadas, que los apoyan no son en absoluto una base social sólida. Por el contrario, verán frustrarse por la realidad de la situación, una a una, las ilusiones acumuladas en los últimos meses, lo que concluirá en un rechazo de estas capas a este gobierno. Al empeorar el elemento clave de la situación, como es la crisis capitalista global, sumado a los efectos desestabilizadores que esto tendrá dentro del núcleo de la zona euro, no sólo quedará desafiada la posición de Grecia dentro del euro, sino que será puesta en tela de juicio también la propia existencia del euro.

Con la correlación de fuerzas de clase en la sociedad habiendo girado decisivamente a favor de la clase obrera y con un cambio dinámico de las amplias masas hacia SYRIZA – un partido que tiene el potencial para representar sus intereses de forma efectiva – la explosión de una nueva fase de luchas obreras y del movimiento de la juventud en los próximos meses encontrará a este nuevo gobierno sin ninguna base social real. La clase dominante entonces utilizará cualquier medio solapado y brutal para mantener su poder, y los trabajadores deben estar bien preparados para esta perspectiva. Una vez más, un elemento fundamental será la actitud de los dirigentes de la izquierda.

La reestructuración organizativa de SYRIZA en un partido unificado de masas y democrático, que abarque a las amplias capas de las masas trabajadoras (y a los desempleados) que apoyaron a SYRIZA, su conexión con un movimiento obrero renovado, y si adopta o no un programa para derrocar al capitalismo – el único programa realista en las condiciones de este sistema descompuesto – será lo que determinará si la izquierda podrá afrontar con éxito las tareas históricas del próximo período.