Hay pruebas: los EEUU financiaron el golpe de Banzer


El 1º de marzo de este año el Departamento de Estado de EEUU desclasificó documentos que prueban que la supuesta acción revolucionaria nacionalista, como Banzer defino su golpe, fue digitada por EEUU. Estos documentos (disponibles en inglés en la página web history.state.gov) contienen memorándums, transcripciones de conversaciones entre el entonces Secretario de Estado Kissinger y el propio Presidente de EEUU Nixon, informes del entonces embajador de EEUU en Bolivia Siracusa, sobre la situación desde Barrientos hasta el golpe de Banzer.

De Barrientos a Ovando

El primer documento es un memorándum de Kissinger al Presidente de EEUU en que se analiza la sucesión a Barrientos. El panorama en las fuerzas armadas se considera tranquilo y unificado bajo el mando del Jefe pro EEUU Rogelio Miranda. La llegada al poder de Ovando es vista sin preocupaciones. Kissinger recuerda que “el general Ovando ha estado en los EEUU como huésped del general Westmoreland, por lo cual concluye que no hay, por ahora, ninguna razón para suponer desordenes inmediatos o un cambio de política en el gobierno de Bolivia”. Cuando se nacionaliza la Gulf bajo la presión de masa Kissinger escribe un telegrama al embajador estadounidense a La Paz pidiéndole referir al gobierno Ovando que EEUU estarían dispuestos a acordar “una participación adicional [para Bolivia] a los beneficios de la explotación del petróleo, pero si el gobierno insiste con la nacionalización deberá indemnizar congruamente a las empresas estadounidenses y definir su política hacia EEUU o serán revisados todos los programas de ayudas e inversiones de EEUU en Bolivia. Ovando optará por otorgar a la Gulf una indemnización de lejos muy superior a las inversiones de la empresa.

La nacionalización de la Gulf

Los informes del embajador Siracusa demuestran que Ovando teme las amenazas de EEUU y al mismo tiempo teme la popularidad de la figura de Marcelo Quiroga Santa Cruz. En los diálogos entre Siracusa y Ovando este ultimo parece más preocupado de buscar apoyo estadounidense en contra de Quiroga Santa Cruz y de las masas que de los rumores de golpe que la Gulf, la embajada y la CIA comenzaban a orquestar. Marcelo Quiroga Santa Cruz será sucesivamente alejado del gobierno. El embajador entonces escribe al Departamento de Estado que Ovando ha entendido que “Bolivia podrá ganar más si demuestra respeto a sus obligaciones internacionales”, es decir si renuncia a su soberanía a favor de los intereses imperialistas. Sin embargo el mismo no puede evitar de referirse a la “general turbulencia política que llevará de allí a unos meses a la experiencia de la Asamblea Popular.

El golpe de Banzer

El 8 de julio de 1971 se reúne el Comité 40, un grupo dirigido por el mismo Kissinger que es responsable de operaciones encubiertas. La CIA pide 410.000,00 dólares para pagar dos exponentes de alto nivel de la oposición para que apoyen el golpe. Es lícito suponer que se trate de Paz Estenssoro (MNR) y Mario Gutiérrez (FSB) siendo sus dos partidos los únicos que apoyaron el golpe. Uno de los asistentes considera que se deba actuar con cuidado porque “podríamos acabar con un líder peor y más peligros que Torres”. En EEUU entendían que el problema no era Torres sino el movimiento obrero y popular que el mismo general se demostraba incapaz de controlar (desde el punto de vista imperialista). Torres intentaba contener el ascenso revolucionario de las masas obreras y populares que se preparaban a la toma del poder. Por esto Siracusa en un primero momento pide esperar antes del golpe. Sin embargo por las vacilaciones de Torres por un lado y del movimiento revolucionario por el otro la situación de doble poder estaba en un impasse que el imperialismo consideraba peligroso. Por esto Torres “debía” ser derrocado. La luz verde al golpe está en esta conversación entre Nixon y Kissinger

Nixon: ¿Qué cree Karamessines [de la CIA] que necesitamos? ¿Un golpe?

Kissinger: Veremos que es posible, en el contexto que sea. Dentro de dos meses nos habrán echado a un lado. Ya se libraron del Cuerpo de Paz, que es un activo nuestro, pero ahora quieren botar a USIA y a la gente militar. Y no sé si podemos siquiera pensar en un golpe, pero tenemos que ver cómo luce el terreno por allá.

Nixon: recuerda, ya dejamos que estos malditos bolivianos se lleven el estaño;

Kissinger: bueno, podemos todavía recuperar esto…

Nixon: recupéralo.

La desclasificación de estos documentos – que publicamos en exclusiva – nos enseña: a) a desconfiar en el nacionalismo burgués siempre dispuesto a entregarse al imperialismo para combatir a las masas; b) a desconfiar en los militares aun cuando manejen un discurso nacionalista; c) que es necesario expulsar no solo un embajador sino también a las distintas (casi 100) ONGes que son agencias de los EEUU. En cambio, a pesar de las denuncias, USAID sigue corrompiendo nuestra militancia con cursillos de fortalecimiento de la democracia que sirven solo para reclutar gente al imperialismo.