HUELGA GENERAL PARA ACABAR CON EL MODELO ELECTORAL NEOLIBERAL


Todo lo ocurrido en el debate parlamentario sobre el régimen electoral transitorio demuestra nuevamente que solo la movilización y la participación activa y consciente de los trabajadores, los campesinos y demás organizaciones sociales pueden permitirnos consolidar, defender y profundizar nuestra revolución. Las negociaciones en cambio han provocado retrocesos, decepción en varios sectores – como ahora la CIDOB – y solo sirvió a fortalecer una derecha que tras haber conseguido modificaciones profundas en la ley electoral transitoria, la reducción de 15 a 8 de las circunscripciones indígenas y la limitación del derecho de voto para los bolivianos residentes en el exterior, tiene la osadía de abandonar el congreso y obligarnos a luchar por una ley que no corresponde a nuestras aspiraciones. La debilidad invita siempre a la agresión y con su arremetida la derecha quiere ahora infligir una derrota moral al movimiento obrero campesino e indígena boliviano, apuesta a que el MAS no va a permitir el cierre del Congreso invocado justamente por muchas organizaciones sociales ni lo provocará con una renuncia masiva de congresistas y demuestra que aceptando las reglas de la democracia burguesa su poder de veto sigue y seguirá siendo determinante.

El actual sistema electoral representa el complemento político de la devastación provocada por el neoliberalismo. Tras haber atomizado el movimiento obrero con el 21060 la derecha quiso limitar al mínimo la presencia de la clase trabajadora urbana en el parlamento. Por esto Goni y Víctor Hugo Cárdenas promulgaron en el agosto del 1996 la Ley 1704 que introducía el sistema de las circunscripciones uninominales, en numero de 40 en el área rural y 28 en el área urbana, con lo que el 35% de la población elige 12 parlamentarios más del 65% de los bolivianos vulnerando el principio de la igualdad del voto. El MNR en alianza con el Movimiento Revolucionario Túpac Katari de Liberación (MRTKL) con base sobretodo campesina quería reducir el peso político de la clase trabajadora urbana para así atacar sus últimas conquistas. De hecho a partir del 1997 comenzaron la rifa de nuestros recursos naturales y el proceso de capitalización de las empresas publicas que ha depauperado Bolivia a lo largo de una década. ¡Cuánta hipocresía ahora por parte de estos partidos de derecha que se elevan a defensores del voto urbano y quieren crear una ficticia división entre campo y ciudad!

Por estas razones la Central Obrera Boliviana, ente matriz de la clase trabajadora, debe manifestarse de manera independiente y no dejarse utilizar como instrumento de presión para un dialogo y negociaciones de los cuales los obreros y los campesinos del país tenemos solo que perder. La provocación de la derecha representa un desafío para todo el movimiento obrero campesino, cuya confianza es el verdadero blanco de la arremetida conservadora. Es necesario entonces convertir la actual huelga de hambre en HUELGA GENERAL NACIONAL que haga temblar los potentados económicos, burguesía nacional e imperialismo, que están por detrás de la ofensiva derechista. Solo así podremos  recuperar a la lucha los sectores campesino – indígenas como la CIDOB y la CONAMAQ que han abandonado La Paz acusando de traición el Congreso y los congresistas del MAS.

De igual forma convocamos a los compañeros (organizaciones sociales) que se sumaron a la huelga de hambre y a todos los compañeros de base del MAS a convertir esta su medida de presión en una movilización general que demuestre nuestra determinación a acabar con las políticas neoliberales y el poder político – económico – social de la derecha y a profundizar hacia el socialismo nuestro proceso de cambio.

 

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