¡ALTO A LA REPRESIÓN POLICIAL! ROMPER CON EL CAPITALISMO PARA ATENDER LAS DEMANDAS SOCIALES Y DEFENDER EL PROCESO


La marcha indígena plantea reivindicaciones que son parte constitutiva de las luchas populares de las que surgió el proceso. Ningún militante de base, de organizaciones sociales, de la clase trabajadora o del mismo MAS, ha decidido que estas reivindicaciones sean menos importantes o secundarias respecto a la construcción de una carretera.

La respuesta del gobierno a estas reivindicaciones ha sido una campaña de desprestigio y criminalización de la dirigencia indígena y de diputados del propio MAS como el compañero Pedro Nuni, acusados de ser cómplices de un complot internacional de la derecha y el imperialismo. El mejor favor a la derecha es la misma represión brutal de la marcha indígena y la obstinación con la que se le ha querido impedir a toda costa su avanzada hacia La Paz, incluso inventando un conflicto entre sectores en el que el gobierno buscaba acreditarse como mediador antes de contraparte. Y este favor lo hizo el propio gobierno no unos dirigentes “disponibles” al dialogo con la derecha, la Embajada de EEUU o con ONGes interesadas a proyecciones políticas.

Denunciamos la hipocresía de la derecha y el imperialismo, que ahora tratan de disfrazarse de defensores de los derechos de los pueblos indígenas y del medio ambiente. En realidad ellos son los que por siglos han explotado, humillado y reprimido las legítimas aspiraciones del pueblo boliviano. Las infiltraciones de la derecha y el imperialismo serán siempre posible mientras que no se ponga fin, de una vez por todas, al poder económico y político del imperialismo y la burguesía nativa y mientras que existan demandas sociales desatendidas. Hasta cuando el pueblo tenga que pagar con la especulación, la inflación, el “gasolinazo”, cualquier reforma social implementada por nuestro gobierno, mientras que los especuladores, los banqueros, los industriales y las multinacionales realizan inéditos y espectaculares lucros a espalda del pueblo trabajador.

Los 2/3 no fueron para buscar compromisos con multinacionales y burguesía nativa. Fueron la fuerza que el pueblo entregaba al gobierno para que este proceda de la sola manera posible: si las multinacionales sabotean, las multinacionales deben ser nacionalizada; si los azucareros especulan, los ingenios deben expropiarse; si los banqueros lucran con la inflación que ellos provocan, los bancos deben nacionalizarse. Esto es gobernar para las mayorías.

Las razones de la obstinación a realizar la carretera y que esta pase por el TIPNIS son múltiples: vincular no Beni a Cochabamba (alternativas por esto habría) sino Bolivia a la economía brasilera que financia y defiende el proyecto de la carretera; abrir el TIPNIS – que ya fue declarado área de interés hidrocarburifero con DS 676 de 2010 – a la exploración de multinacionales, para estimular su siempre más baja inversión; dar la señal a una burguesía agroindustrial sedienta de tierra y escasamente productiva que es posible y se debe ampliar la frontera agrícola, incluso destruyendo parques con las practicas erosivas del chaqueo.

Esto quiere decir que el problema no es el “modelo productivo-extractivo” de desarrollo. El problema es el sistema capitalista de explotación del hombre y la naturaleza, porque no existe un modelo alternativo que pueda afirmarse sin romper definitivamente con el capitalismo. Lo que amenaza el TIPNIS y nos impide decidir autónomamente sobre nuestros recursos y sobre la defensa de nuestro planeta es la presión de multinacionales, los apetitos de la burguesía nativa y las ilusiones de poder reformar el Estado burgués y de complementar la economía comunitaria con la economía capitalista.

La COB ya tiene convocada una huelga general de 24 horas para el miércoles 24 de septiembre. En palabras de sus propios dirigentes, la COB declaraba la huelga en apoyo a la marcha indígena sin querer sumarse físicamente a ella, porque veían el tema “distorsionado por algunos politiqueros”. Esta cautela era producto de las denuncias del gobierno sobre las infiltraciones de la derecha y de la actitud general de la clase trabajadora de defensa e insatisfacción hacia el proceso. Y sin embargo la clase trabajadora no puede simplemente relegarse al papel de fuerza auxiliar a tutela de derechos democráticos.

La huelga general debe ser ocasión para proponer al movimiento indígena y a la juventud movilizada en todo el país un programa revolucionario de unidad y lucha por la profundización del proceso, por la definitiva expulsión de multinacionales y burguesía nativa que es la condición imprescindible para defender el medioambiente y afirmar los derechos indígenas que no pueden defenderse bajo el capitalismo, ni siquiera con la nueva Constitución Política.

La Central Obrera Boliviana y la clase trabajadora pueden en este momento evitar que el amplio y justificado rechazo a la brutal intervención policial sea capitalizado por la derecha, incluso aquella que infiltra el movimiento indígena y en el movimiento indígena busca el indio que derrote al indio. Esto se puede conseguir exigiendo en primer lugar en la huelga general

  • Inmediata liberación sin cargos de todos los dirigentes arbitraria y brutalmente detenidos en el operativo policial;
  • la renuncia de todos aquellos ministros que deliberadamente nos han llevado a esta situación, empezando por el Ministro de Gobierno Sacha Llorenti;
  • la abrogación del DS 676 que entrega el TIPNIS a las multinacionales. Completar las nacionalizaciones para acabar con el chantaje, el saboteo y la presión de las multinacionales;
  • Por una reforma agraria que liquide realmente, expropiándolo, al latifundio y que apoye económica y materialmente las formas voluntarias y comunitarias de asociación entre los campesinos e indígenas, evitando los enfrentamientos entre pobres por la tierra.

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