¡Poder popular contra la corrupción!


Desde el gobierno, el MAS y el nuevo fiscal general, se pide insistentemente a la oposición de dejar prosperar las investigaciones sin politizarlas. Realmente esto es como pedir a un niño de renunciar voluntariamente a la oportunidad de jugar. No es con una política de avestruz que se hará un favor al proceso. La única manera de evitar que la oposición politice este tema es sacarlo completamente a la luz y al debate entre la militancia de todas las organizaciones, basarse en un balance honesto del “¿cómo pudo suceder?” y rectificar lo que sea necesario.

La Ministra de Justicia Ayllon aseveraba que casos como este serían el amargo fruto de la herencia de la justicia neoliberal, hecha por hombres vinculados al viejo régimen. Pero a la cabeza de esta red había funcionarios de este gobierno, nombrados y apoderados por ministros de este gobierno y esta realidad no se puede tapar con un dedo. Diputados exigen fortalecer los servicios de inteligencia, una posición que tambalea a una simple pregunta: ¿Quién controlaría a estos nuevos controladores? ¿Qué impediría que entre ellos maduren nuevos casos como el escándalo actual?

Dirigentes locales del MAS piden hacer limpieza en los Ministerios y comenzar a basarse en “la gente de los movimientos sociales”. Nótese la diferencia: no en los movimientos sociales, efectivizando su poder por la transformación revolucionaria del Estado, sino en gente de los movimientos sociales que vayan a ocupar los cargos vacantes tras la limpieza. Esto es lo que a nivel de base se ha hecho hasta ahora, transformando a los movimientos sociales en agencias de empleos, que ha significado abrir de par en par las puertas a la corrupción y el oportunismo. Todo esto recuerda la actitud del hombre que, caído en un hoyo, antes que buscar como volver arriba empieza a escavar.

¿Quiénes son los corruptos? Se trata de profesionales que se han acercado al MAS en su ascenso social y electoral, empezando con desempeñar el papel de asesores, principalmente jurídicos. Para esta gente que no ha jugado ningún papel en las luchas revolucionarias por el cambio, los 2/3 han representado una base de poder absoluto y fuera de cualquier control sobre el que edificar su red de corrupción.

¿Cómo llegó esta gente al partido y al poder? Una respuesta vendrá de las investigaciones sobre parentescos de esta gente, que muestran el grado de nepotismo que se ha apoderado del aparato estatal, que involucra diputados, ministros etc. Sin embargo la causa fundamental de esto es de buscarse en el haber reemplazado una política de militancia activa entre las masas e intervención concreta en la sociedad con la maniobra y la cooptación de elementos de derecha, lo cual debilitaba el proceso más de cuanto no debilitase a la misma derecha. Favoreciendo en última instancia a las multinacionales. Una diputada suplente del MAS por el Beni ha denunciado de haber sido amenazada por haber planteado una investigación a la Empresa Minera Manquiri, la segunda multinacional minera más importante en Potosí que habría evadido tributos por más de 18 millones de dólares. Este es solo la punta de un iceberg cuya masa esta todavía bajo el agua.

Esta red de extorsionadores pinchaba teléfonos, intervenía procesos en nombre del gobierno, presionaba jueces y fiscales, chantajeaba imputados de cualquier delito, amparados en las maniobras de poder y la defensa del prestigio personal de sus mentores. La cantidad de videos filtrados acusando autoridades y funcionarios de gobierno, los temores expresados por el Ministro Romero y el viceministro Pérez que esta gente estuviese armando pruebas en su contra, la denuncia del propio Evo Morales que la policía grababa sus conversaciones privadas. Todo esto demuestra que la red de extorsionadores era más de una organización delictiva y amenazaba al propio gobierno.

Pero el espacio se lo ha abierto el propio gobierno cuando, a lo contrario que dar respuestas políticas a los conflictos sociales, se apoyaba en los “informes de inteligencia” del que tanto hemos escuchado hablar en los últimos años. Así resulta que quienes habrían informado de los vínculos de dirigentes de organizaciones sociales y sindicales con el imperialismo habría sido nada menos que un agente infiltrado del propio imperialismo, de la CIA, según las últimas declaraciones.

Hemos polemizado públicamente y en reiteradas ocasiones con las aberturas a la derecha, el nombramiento de ex adenistas en cargos del aparato estatal y las concepciones reformistas del Estado. Es fundamental que en el balance de lo ocurrido la militancia encuentre una manera de no dejarse aturdir por la incesante campaña de los medios y la oposición, o los intentos de minimizar la cuestión por parte de aludidos y ministros que ven peligrar su prestigio. Y solo en el marxismo los militantes de base encontrarán una explicación clara de estos hechos.

El Estado burgués no puede simplemente ser puesto al servicio de los intereses populares; cambiar las personas que ejerzan un poder dentro del aparato estatal burgués cambia a estas personas y no a la naturaleza opresiva y antipopular de este poder; la corrupción es solo otra forma de las clases dominantes para controlar el Estado. El Estado burgués basado en la propiedad privada de los medios de producción y la democracia representativa debe ser reemplazado por un Estado basado en la democracia obrera, directa y la propiedad colectiva de los medios de producción.

Como decíamos nuestro interés es sacar a la luz un balance real, no diplomático de lo que está ocurriendo. Este no puede limitarse simplemente a las cuestiones teóricas sino debe afrontar posible salidas a la situación. Es muy probable que tras este escándalo y por la presión que este suscitaría desde movimientos sociales y militancia de base, Evo Morales decida cambiar el gabinete en los próximos meses. Esto es necesario pero de por sí insuficiente.

La clase obrera y el movimiento campesino-indígena deben instar al gobierno a fortalecer espacios de autentico poder popular. Extendiendo un autentica administración de los obreros y el derecho a la sindicalización en todas las empresas estatales. Haciendo de los organismos consultivos creados con la revolución agraria, autenticas herramientas de administración campesina e indígena sobre la producción agraria. Administración y no simple control: todas las autoridades implicadas en hechos de corrupción rinden cuentas y se someten a formas de control social, lo cual no les impide ocultar hechos de corrupción y nepotismo.

No una simple “reingeniería orgánica” del MAS sino uno reconstrucción desde sus cimientos. Abrir una masiva campaña de adhesiones publicas al partido, eliminar del partido las discusiones sobre pegas, establecer reglas claras para la militancia, seleccionando a los dirigentes en base a su efectiva capacidad de “dar la cara” en la intervención pública y no su por su servilismo, clientelismo y llunkerio. Un partido “tradicional” pero con reglas ciertas es mucho más democrático de un partido “horizontal” de nombre y vertical de hecho.

Debe recuperarse y plantear de una forma más avanzada la propuesta que al principio de este mandato hizo el propio Evo Morales, la de un gabinete de los movimientos sociales. La clase obrera y los campesinos indígenas deben plantear a Evo Morales la opción de un gabinete de obreros y campesinos con el mandato completar las nacionalizaciones, liquidar el latifundio, iniciar la mecanización del agro y marchar al socialismo.