K’ara K’ara: la COB acabe con la represión del gobierno


En Bolivia estamos viviendo una crisis brutal destinada a empeorar todavía. Mientras el gobierno se enfoca en la reactivación económica que salve los beneficios de bancos y empresas, la pandemia no da tregua. En cien días el gobierno de Añez no ha logrado ni siquiera reponer la cantidad de personal en salud con baja médica por el contagio. 

La lucha de los vecinos autoconvocados de K’ara K’ara, zona sur de Cochabamba, se de en este contexto que en Cochabamba está asumiendo características dantescas, con cadáveres levantados de las calles y los domicilios. El departamento además es, con Beni y Pando, de los pocos donde la cantidad oficial de decesos supera todavía a los recuperados, índice claro de una situación fuera de control y del absoluto abandono del gobierno.

Los vecinos de K’ara K’ara están pidiendo atención, bioseguridad, trabajo y, sobre todo, agua y el cierre del botadero municipal. Estos dos problemas llevan años sin solución. Cabe recordar que la contaminación que los vecinos del centro de la ciudad lamentan por la suspensión del servicio de recojo de basura, los comunarios de K’ara K’ara la sufren de manera totalmente ilegal desde hace décadas, con efectos devastadores sobre la calidad de las aguas subterráneas de la zona. De hecho, una sentencia del órgano judicial dispone el cierre del botadero desde el 1º de enero de 2010. 

A mediado de junio fue firmado un acuerdo por la dotación de agua con una tarifa descontada del 50 por ciento (en Cochabamba las tarifas son las más altas del país). El gobierno y las autoridades lo han incumplido con el fin claro de provocar la reacción de los comunarios. Es escandaloso que el gobierno pretenda acusar a los movilizados de favorecer la difusión del contagio cuando no ha sido capaz de tomar las medidas de emergencia para proveer de agua esta zona sin acceso o con acceso limitado a este derecho.

La represión del gobierno ha sido tan brutal que hasta organismos internacionales que son y han sido sus cómplices de la “pacificación” militar han tenido que denunciarlo. Se han utilizado aviones con vuelo rasante, helicópteros, balines, agentes químicos, y se ha procedido al arresto indiscriminado de dirigentes e incluso adolescentes. Esta es la única respuesta que tienen a la crisis: represión, represión y más represión. 

Pero no hay solo esto. En noviembre en Cochabamba operó un grupo que ya en su momento definimos paramilitar que goza de amplia protección militar y tiene relaciones evidentes y directas con los grupos selectos de la policía, como los que empezaron el motín policial. Hablamos de la Resistencia Juvenil Cochala. Este grupo ha amedrentado tanto la gobernadora del MAS como el alcalde Demócrata y amenaza con cortar el suministro de agua a los comunarios de K’ara K’ara de seguir con su movilización. 

El retorno de la Resistencia Juvenil Cochala se da de la misma manera en que ganaron protagonismo en noviembre. En una crisis aguda que ni la débil burguesía al gobierno, ni la clase trabajadora desprovista de una dirección unitaria se muestran capaces de resolver, bandas fascistas toman la escena propiciando la radicalización a derecha de la clase media. Pensar de poder hacer frente a este proceso apoyándose en el diálogo presidido por organismos internacionales o dilatando la crisis dentro de una estrategia electoral, es repetir los mismos errores que señalamos en el día a día que llevó al pronunciamiento militar

Lo peor, sin embargo, es que hoy la clase trabajadora está ya movilizada contra la crisis y la pandemia. Los maestros están en huelga de hambre, los fabriles están resistiendo despidos y abusos, los salubristas protestan en todos los hospitales. Esto ocurre con la misma intensidad en Cochabamba y en todo el país. 

Huarachi y Gutiérrez deben solo pronunciar las palabras huelga general para dar a todas estas lucha un horizonte común e impedir que la crisis geste las posibilidades de un nuevo golpe. Llamamos a todos los sindicatos de base, a las federaciones, al mismo MAS a hacer de esta consigna la base de una lucha efectiva contra la crisis, las intentonas golpistas, el fascismo y el propagarse de la pandemia en nuestro país. 

¡Libertad a los detenidos de K’ara K’ara!

¡No a la represión!

¡Aplastar las bandas fascistas!

¡Huelga general!

¡Que los burgueses paguen por su crisis!