Violencias en La Ramada

La batalla de La Ramada y las prioridades de Santa Cruz de la Sierra


Una noche de violencias con un saldo de decenas de heridos y arrestados es el resultado del primer intento frustrado de desalojar al sector de comerciantes que todavía se mantienen en La Ramada.

Este hecho ensombrece el proceso de reordenamiento de los mercados y abre el debate sobre su gestión. La resistencia gremial puede escandalizar a la arquitecta Angélica Sosa, alias del alcalde Percy, pero solo con mucha hipocresía se puede decir que sea sorprendente. La asociación de comerciantes que se resiste al traslado ya la había anunciado rechazando la nueva y un poco improvisada ubicación que le ofrecía la alcaldía.

El mercado de La Ramada es el más grande de Santa Cruz de la Sierra con algunos miles de comerciantes agrupados en diferentes asociaciones. El sector dirigido por Cahuana, concejal municipal del partido del alcalde y de Sosa, ha ingresado al nuevo mercado antes de los demás, y lo ha prácticamente llenado. Los asociados de la Federación de Gremiales Unidos dirigida por Jaime Flores han quedado con un par de galpones apresuradamente adaptados sin servicios básicos.

La razón para este intento de desalojo nocturno no es la violación de algún acuerdo con los gremiales, sino las amenazas de Cahuana que su sector volvería a La Ramada si la alcaldía no completaba la reubicación. Cabe recordar que también varios comerciantes de Los Pozos vuelven a ocupar las calles del centro por la disminución de las ventas en su nuevo mercado. La intervención de la alcaldía no ha sido para recuperar espacios públicos, sino para eliminar competencia económica al servicio de un sector de comerciantes, dirigido por Cahuana, en contra de otros de la “familia gremial”.

Sin embargo ni una sola voz política se ha levantado denunciando la falta de transparencia y los abusos de este proceso. Como después de cada una de las denuncias de corrupción que han marcado la gestión de Percy, el MAS se ha limitado a atacar a este o aquel concejal, protegiendo abiertamente tanto la figura del alcalde como a su brazo derecho Angélica Sosa. Ahora mismo los concejales del MAS tartamudean algo contra Cahuana defendiendo pero la irreversibilidad del reordenamiento de los mercados a la cual han activamente colaborado. Esto pese a que los gremiales de Jaime Flores le han hecho prácticamente la marcha del 1º de Mayo en Santa Cruz.

Aun con diferentes matices, el apoyo ciudadano al traslado de los mercados es más o menos unánime. Sin embargo es la alcaldía que ha convertido este tema en una prioridad absoluta. Santa Cruz tiene muchas necesidades: barrios sin calles pavimentadas, ni servicios básicos, ni adornos urbanos donde prolifera la inseguridad y los focos de enfermedades crónicas; alquileres y precios de los inmuebles sin control ni lógica de mercado que estrangulan a los hogares de la clase trabajadora e incluso al comercio formal; un trasporte “público” caótico que destruye la vida de los chóferes y ofrece un servicio inhumano; una excesiva cementificación del suelo que hace aún más insoportable el clima tropical etc.

¿Por qué entonces empezar por los mercados? La fuerza política de Percy, el “amauta” oriental como Evo defino a este su aliado, no es excepción a una regla general: la ocupación y la explotación del territorio es la forma local de la lucha de clases. En el crecimiento urbano de Santa Cruz, Percy y su partido de ingenieros y arquitectos es el que mejor ha representado esta apropiación del territorio puesto a servicio de intereses particulares. Esto lo venimos diciendo antes que se denunciara que una fraternidad de profesionales de la construcción acaparra, e impulsa, todos los proyectos municipales.

La reubicación de los mercados sirve a recuperar el valor inmobiliario de las áreas del centro y a aumentar el valor de las áreas de la extrema periferia donde han sido reubicados. Sirve a tener un centro de supermercados y una periferia de mercados populares con casas y departamentos de valor aumentado en las dos áreas, en beneficio de las constructoras que gobiernan el desarrollo urbano.

La clase trabajadora y los sectores populares cruceños necesitan de una izquierda que sepa unirlos en base a sus verdaderas prioridades y los ayude a reconocer como los sectores poderosos le hacen la guerra. El enorme vacío en la izquierda ha demostrado en cambio y nuevamente sus dramáticos resultados.