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La democracia, el régimen electoral, las elecciones y la inhabilitación de UD


Ernesto Suarez, principal candidato opositor a la gobernación del Beni, ha sido inhabilitado junto a los 228 candidatos de su alianza Unidad Demócrata, por una comprobada infracción a la Ley de Régimen Electoral vigente. Que perspectivas se abren ahora para uno de los departamentos en donde la oposición estaba aventajada en todas las encuestas.   

Demócratas e inhabilitacióntseUD

Empecemos con decir que la Ley de Régimen Electoral actual fue aprobada en junio de 2010, sin mayores cuestionamientos por la oposición, y que el numeral tercero del artículo 136, utilizado para inhabilitar a UD en el Beni, es inequívoco sobre el tema: “las organizaciones políticas que difundan resultados de estudios de opinión en materia electoral, por cualquier medio, serán sancionadas por el Órgano Electoral Plurinacional con la cancelación inmediata de su personalidad jurídica”. El jefe de campaña de UD, Carmelo Lenz, ha incurrido en esta falta, ha sido denunciado por una candidata de otro frente (NACER) y el TSE ha procedido con la inhabilitación.

La decisión del TSE ha sido formalmente conforme a derecho. Otra cosa fue cuando, arrogándose un privilegio a legislar y violar la Constitución, el TSE ha previamente inhabilitado a los anteriores diputados de las carreras para Alcaldes y concejales (dejándole, sin aparente justificativo legal, la posibilidad de concurrir para las Gobernaciones). Otro discurso más puede hacerse por los sofismas jurídicos con los cuales han sido afrontadas similares denuncias en contra del MAS, una de las cuales sigue en tratamiento. Y finalmente otra cuestión es si todo esto – es decir la ley electoral, la inhabilitación y el mismo TSE – pueda realmente decirse “democrático”.

Al respeto el señor Ernesto Suárez tiene poco que enseñar y decir. En 2002, hace apenas 12 años, Ernesto Suárez se desempeñaba como Prefecto del Beni nombrado por Banzer – al que la mayor parte de los oligarcas y gamonales del Oriente deben sus fortunas materiales – para ser en el mismo año elegido diputado por ADN. No recordamos protestas suyas cuando entonces el parlamento expulsaba al diputado más votado de Bolivia, es decir Evo Morales, amenazándolo con la cárcel y acusándolo nada menos que de ser el autor intelectual de los enfrentamientos entre fuerzas armadas y campesinos, mientras los agentes de la DEA gozaban de absoluta inmunidad.

Por un régimen electoral democrático

Las cuestiones democráticas no son formalidades para los marxistas, el movimiento obrero y de clase. Mientras explicamos que en la democracia burguesa el poder real corresponde a la clase menos numerosa y más económicamente poderosa (la burguesía misma) y es preservado a través de un aparato estatal estructurado y seleccionado a este fin, defendemos al mismo tiempo todas aquellas consignas que permitan a las masas de tener mayor libertad política, que le restituyan la dimensión de su fuerza real, que ayuden a organizarlas y emanciparlas del tutelaje burgués, que la salvaguarden incluso de aquella medidas que, promulgadas en su propio nombre, puedan revertirse en su contra. Es desde esta óptica que hemos declarado, no desde ahora, nuestras criticas al actual régimen electoral vigente en Bolivia.

Es antidemocrático y sirve al juego regionalista de la oligarquía tener circunscripciones uninominales tan disparejas en cuanto a población representada: como ya tenemos un Senado con delegaciones departamentales iguales en número, los diputados deben representar a iguales cantidades de población, no importa si las circunscripciones traspasen límites departamentales. Es antidemocrático que no existan reglas para la financiación de los partidos ni iguales espacios públicos y gratuitos de propaganda: esto hace que el pueblo quede coartado del derecho a ser elegido y en cada elección se busque al más facultoso. Por esto mismo es antidemocrático y sirvió a borrar o transformar a la izquierda, que aquellos partidos que, habiendo logrado la requerida cantidad de firmas para presentarse, sean cancelado si no logran el piso del 3%: esto además borra los votos que obtuvieron incluso cuando consiguieran elegir a alguien.

Es en fin antidemocrático que en un país que ha decidido, con una barbaridad, que a 10 años se puede trabajar y a 14 ser imputado, no se pueda votar a los 16: en época informática cada ciudadano regularmente inscrito al Registro Civil debería ser automáticamente empadronado a los 16 y votar si así quiere, sin sanciones para los que no voten para que este sea un derecho y no una obligación utilizada para forzar a avalar el sistema político.

Las elecciones en el Beni

Esto ha contribuido a hacer que en el Beni gamonales y grandes ganaderos, de los cuales Suárez es orgánico representante, se constituían en un poder que ni el MAS ha podido hasta ahora desbaratar. Con su gran extensión y sus relativamente pequeñas ciudades, la estructura social del Beni se vuelve típicamente gamonal, es decir basada en la gran propiedad agraria que se convierte en poderío político regional. La presunción de poder provocar contradicciones entre diferentes fracciones burguesas, prometiendo al ganadero beniano una carretera (por el TIPNIS) que lo libere de la hegemonía del agroindustrial cruceño, no ha hecho más que soldar aún más los intereses de los unos y los otros, dividiendo al contrario al movimiento campesino-indígena.  suarezcostas

En vez de atacar esta gran propiedad gamonal apoyándose en los sectores más avanzados del movimiento campesino y de la clase trabajadora – como aquellos que con el Bloque Oriente reclaman la liquidación definitiva del latifundio, el fortalecimiento de la producción comunitaria y el reconocimiento de derechos laborales a los obreros agrícolas – el MAS ha utilizado en este departamento la clásica estrategia de los reformistas: tratar de conquistar el voto de la clase media moderando el programa y “despolitizando” sus candidaturas, es decir, en última instancia, siendo incapaz de suscitar entusiasmo entre los más políticamente conscientes, y empujando la clase media en los brazos de los gamonales cuyo poder ha quedado intacto.

La diferente estructura social y los periódicos fenómenos climáticos que azotan frecuentemente al departamento, han hecho que en el Beni nunca el MAS ha podido ganar una elecciones, incluso en la favorable coyuntura económica que ha inclinado la clase media cruceña a favor del partido de gobierno. Ahora Suárez anuncia que se empeñará a evitar que el MAS gane en el Beni, lo cual quiere con toda probabilidad decir un reencuentro con viejos amigos del MNR o con NACER, para evitar que el MAS vaya cooptando en las mismas filas de UD, y que la oligarquía gamonal beniana relativamente unida estaría a un paso de extender sus manos sobre los millones de dólares que el Banco Mundial ha prestado a Bolivia para enfrentar inundaciones y otros cataclismos similares.

De concretarse las encuestas

De concretarse con el voto el resultado de las últimas encuestas electorales, estos comicios anuncian sorpresas y un escenario complejo. Mientras se consuma la división con algunas federaciones campesinas locales, dirigentes de organizaciones y sindicatos campesinos y obreros perderían las elecciones en administraciones políticamente importantes. Entre “nuevos aliados”  triunfarían aquellos con un perfil más profesional y menos políticos, abriendo un nuevo mercado para fichar y cooptar a nuevos liderazgos regionales, aguando aún más el programa y debilitando las presiones populares hacia el MAS.

En este caso el natural debate sobre los resultados fortalecería de hecho a las corrientes reformistas, pro-capitalistas y a los pasa-pasa que se acercan al MAS, los cuales encontrarían un involuntario apoyo en el tartamudeo sobre la necesidad de “seleccionar mejor las candidaturas” que es el discurso de la dirección tradicional del MAS para evitar de ser desplazada. El punto es que ninguna candidatura local puede revertir una línea política nacional siempre más abocada a concesiones económicas y políticas a oligarquías agroindustriales, financieras y empresariales. Es necesaria una lucha abierta contra esta línea política, es decir contra la colaboración de clases, y dotar a las capas más avanzadas de la juventud y el movimiento obrero y campesino de una lectura de clases de la coyuntura política, más aun ahora que los vientos a favor de la economía se apagan y emergen con mayor fuerzas las contradicciones económicas y políticas del proceso.