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¡La igualdad de género no es una cuestión de porcentajes!


La cuestión de la igualdad de género ha sido debatida en ocasión de la presentación de las listas de candidatos para las elecciones. La ley imponía una igual participación de hombres y mujeres en las listas electorales. Ninguna de las formulas que se han presentado ha cumplido con lo establecido por la ley; el partido que más se acercó fue el MAS, mientras que el PPB, alianza que sostiene la dupla Manfred – Fernández, fue el que más se alejó. Las mujeres representamos la mayoría de la población boliviana pero a pesar de la ley se nos mantiene al margen de la actividad política, ¿Por qué?

La condición de la mujer boliviana

Las mujeres en Bolivia vivimos una situación de marginalización en la vida económico – social del país. Según el Censo Nacional del INE el 50,4% de las mujeres solo alcanzamos el nivel básico de educación, siendo este porcentaje del 37,2% entre los hombres. Consecuentemente en las universidades aproximadamente un 60% son hombres y un 40% mujeres. En lo laboral en Bolivia 6 de cada 10 mujeres trabajan pero solo el 10% de ellas tiene beneficios y garantías de seguridad social, siendo la mayoría trabajadoras informales. En cambio el 65% de los hombres son trabajadores del sector formal con los beneficios consecuentes. El salario real promedio de una mujer trabajadora (obrera, empleada o por cuenta propia) abarca la mitad del salario real de un hombre. Sin embargo entre mujeres patronas, empleadoras o con altos cargos administrativos la diferencia salarial con los hombres es mínima o no existe. Aunque la Constitución establezca la igualdad de oportunidades, unas leyes cavernarias benefician a los hombres y desfavorecen a las mujeres. El art. 99 del Código de Familia da a los maridos la facultad de restringir o impedir el ejercicio de cierta profesión u oficio a las mujeres, si este perjudica sus “obligaciones” domesticas. El art.3 de la Ley del Trabajo impone un techo máximo del 45% de mujeres en establecimientos industriales, mientras que el art. 39 establece que la jornada de trabajo de la trabajadora doméstica no está sujeta a horario, pudiendo extenderse hasta dieciséis horas. En el tema de salud las mujeres que no tienen seguro propio solo pueden aprovechar del Seguro Universal Materno Infantil el cual sin embargo excluye algunos tratamientos importantes y costosos o análisis fundamentales como la ecografía.

Mujer burguesa y mujer trabajadora

El atraso productivo en nuestro país, la falta de desarrollo que permita a hombres y mujeres acceder de manera igual a las fuentes de trabajo nos tiene atadas todavía a la esclavitud del trabajo domestico, se nos considera prioritariamente como trabajadoras del hogar. Las mujeres que tienen un trabajo, formal o informal, estamos sujetas a cumplir con un doble trabajo, siendo las únicas encargadas del trabajo domestico. No sorprende por ejemplo que en el área rural la mayoría de los hombres hablen el idioma originario y el castellano y las mujeres solo el idioma originario ya que están sujetas a no salir del hogar. Pero esta situación no es igual para todas las mujeres. Las mujeres profesionales, las patronas o empleadoras ganan lo mismo que los hombres, pueden permitirse lavadoras, empleadas domesticas – otras mujeres – que se ocupen del mantenimiento de sus hogares, teniendo entonces más tiempo para dedicarlo a la vida social y política. El resultado es que la mayoría de las mujeres candidatas son de procedencia burguesa o son aquellas pocas mujeres que a través de los sindicatos han podido ser liberadas y postuladas a la vida política. Como mujeres marxistas nuestra tarea es la emancipación de la mujer trabajadora y no de la mujer burguesa ya que estas no representan nuestros intereses.

La emancipación de las mujeres trabajadoras

Los porcentajes señalados por la ley solo favorecen a las mujeres que tienen formación y tiempo para dedicarlo a la política. Una mujer que no tenga trabajo propio, que dependa del salario del marido o conviviente o que tenga al mismo tiempo que trabajar dentro y fuera del hogar nunca podrá aprovechar de este porcentaje establecido por la ley. La emancipación de la mujer trabajadora solo podemos conseguirlo cambiando esta situación. Antes de hablar de porcentajes en las elecciones debemos organizarnos como mujeres trabajadoras independientemente de la influencia de mujeres burguesas y ser protagonistas de la lucha común a todo el movimiento obrero y campesino nacional para liberar a Bolivia del imperialismo, recuperar todas nuestras riquezas naturales, expropiar grandes bancos y empresas y concentrar estos recursos en la industrialización y desarrollo del país que son la condición previa necesaria para una autentica igualdad de género. Mujeres trabajadoras nos organizaremos reivindicando:

  • Iguales derechos a un trabajo digno, estable y con igual remuneración y horario;
  • mas guarderías, lavanderías y comedores públicos gratuitos para liberarnos de la esclavitud del trabajo domestico;
  • la abrogación de las leyes cavernaria antes mencionada;
  • seguro universal, ampliación del SUMI y del bono Azurduy hasta cubrir todas las necesidades de la mujer no asegurada.