La nacionalización de ENTEL: la mejor respuesta a la oligarquía


 

Este 1° de mayo, mientras tanto que en todo el país las marchas de la clase trabajadora expresaban su firme repudio al Referéndum Autonómico de Santa Cruz, el gobierno emitió una serie de decretos supremos de gran importancia, entre ellos el que obliga Telecom Italia a vender al Estado la mayoría de su paquete accionario en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones  (ENTEL). El Estado boliviano obliga SHELL, el consorcio Oil Tanking y la Pan American Energy a venderle la mayoría del paquete accionario que estas multinacionales detienen respectivamente en TRANSREDES y CLHB – dos empresas que transportan hidrocarburos – y en la petrolera CHACO. Con Repsol YPF se llegó a un acuerdo para la venta de aproximadamente el 1% de las acciones que la empresa ibero – argentina detiene en la otra ex capitalizada ANDINA. El precio de las acciones y el control efectivo de estas petroleras capitalizadas eran el tema de la disputa en dos años de negociaciones. El Estado invertirá 43,6 millones de dólares en esta operación, pagando un precio entre los 29 y 48 dólares por acción, mucho inferior a lo pedido por las multinacionales. Finalmente con otros tres decretos se establece la devolución de casi 4 millones de bolivianos a los beneficiarios del ex Fondo Complementario de Seguridad Social Fabril y se impide el despido de los trabajadores si estos son elegidos dirigentes sindicales o si la empresa no ha cumplido con los aportes a las Administradoras de Fondos Pensiones.

ENTEL fue capitalizada a mitad de los años ’90 por Gonzalo Sánchez de Lozada, en su primera presidencia. El proceso de capitalización que desmembró el aparato productivo nacional, ENTEL, la empresa de ferrocarriles ENFE, la de electricidad ENDE y la empresa de hidrocarburos YPFB, costó al país 200 millones de dólares de deuda, contraída por el entonces gobierno al fin de contratar los "expertos" de la privatización. La mayoría del paquete accionario de ENTEL pasó en manos de ETI EUROTELECOM, una sociedad con único socio Telecom Italia, constituida en los Países Bajos porque las empresas de estos gozan en Bolivia de condiciones de favor por efecto de convenios bilaterales. La restante parte de las acciones fue distribuida a todos los bolivianos de edad mayor a los 21 años, lo que entregaba en los hechos el control total de ENTEL a su accionista principal Telecom Italia. Con la renta accionaria de las ex capitalizadas el gobierno se comprometía al pago del Bono Solidario (BONOSOL) a todos los mayores de 65 años de edad. Sin embargo en el 2007 tuvo que recurrirse al "aporte" de 19 millones de dólares de YPFB para garantizar el pago del BONOSOL, 1800 bolivianos anuales. ¡Estos han sido los resultados de la capitalización con la cual se pretendía agilizar la inversión extranjera y la importación de tecnología!

Las pérdidas para los trabajadores y el pueblo boliviano en el proceso de capitalización fueron tremendas: disminución del 7% en los empleos, empeoramiento de las condiciones laborales, menor rentabilidad de las empresas y ningún beneficio real. ENTEL antes de la capitalización generaba utilidades de más que 50 millones de dólares, su aporte al Tesoro General de la Nación después de la capitalización se reducía a menos que 10 millones de dólares. Telecom Italia se había comprometido a invertir 610 millones de dólares hasta el 2003, solo invirtió 497. Además se han comprobado evasiones tributarias, incumplimiento con las metas de expansión y la descapitalización de la empresa en aproximadamente 396 millones de dólares, es decir que 396 millones de dólares han desaparecido del patrimonio de ENTEL. Por todas estas razones la nacionalización de las empresas capitalizadas y del gas era la reivindicación principal de la clase trabajadora y del campesinado boliviano en las insurrecciones de los años pasados.

Por efecto de este decreto ahora Telecom Italia tiene dos meses de plazo para negociar con el gobierno el traspaso de la mayoría accionaria de ENTEL al Estado: Telecom Italia, que ahora es de propiedad de Telefónica de España, se resistirá seguramente, apelándose también a las clausulas de los convenios bilaterales entre Bolivia y Países Bajos. Es algo que ya vivimos con las negociaciones que han seguido la nacionalización del gas: aunque hoy por fin el Estado recupera el control de TRANSREDES, CLHB, ANDINA y CHACO, la principal multinacional presente en el país, PETROBRAS, sigue dictando ley en materia de hidrocarburos. PETROBRAS no solo tiene los campos gasíferos más grandes de Bolivia, como San Alberto, sino puede permitirse de explorar y explotar las reservas fiscales de YPFB, de vender el gas boliviano como si fuera suyo a un precio inferior al del mercado, de pagar menos impuestos de los que prevé la ley, de seguir incumpliendo con todos los compromisos que tenia con Bolivia, como el de realizar 25 centrales eléctricas en territorio boliviano o de aumentar las inversiones. El resultado es que Bolivia necesitaría producir 70 millones de metros cúbicos diarios de gas, y solo produce 40, mientras que las inversiones de las multinacionales petroleras  – que fueron tan solo de 50 millones de dólares en el 2007 – no permiten ni  la industrialización del gas ni el aumento de la producción.

Como correctamente declaran en su pronunciamiento los compañeros mineros de Huanuni "solo la aplicación de las Agendas de 2003 y 2005 garantizarán la desarticulación y la derrota de la oligarquía". Las nacionalizaciones sientan la base para el desarrollo industrial y agrícola de nuestro país, quitan a la oligarquía y al imperialismo su poder absoluto sobre la economía nacional y la vida de nuestra gente, y todo esto fortalece el movimiento obrero y campesino y lo llama a la lucha por el cambio.  Solo recuperando el control total de nuestros recursos, hidrocarburos, minería y empresas capitalizadas, los trabajadores, campesinos y el pueblo boliviano podremos vencer la miseria y el atraso.

El país vive en días de fibrilación. Con su Estatuto Autonómico la oligarquía pretende hacer fracasar definitivamente nuestra lucha, aguarla y empantanarla una vez más en las marañas del dialogo y de la concertación. Las nacionalizaciones son las mejores respuestas a las tramas de la oligarquía y del imperialismo, la nacionalización de ENTEL es un paso en la justa dirección. Hay que defenderlas, impedir que se queden en papel como ocurrido con PETROBRAS. Hay que acompañarlas con una política general de mejoras en las condiciones de vida y trabajo y con inversiones para que las empresas nacionalizadas sean ejemplo y estimulo a la clase trabajadora y para la industrialización del país, contrariamente a lo que está ocurriendo con la fundidora VINTO. Hay que involucrar los trabajadores mismos en su gestión para liberarnos de burócratas y tecnócratas del viejo sistema político.

Llamamos el movimiento obrero – campesino, la juventud revolucionaria y el pueblo de Bolivia a organizarse y movilizarse para:

  • defender y completar las nacionalizaciones;
  •  reaccionar frente a todo lo que pueda ocurrir en Santa Cruz;
  • luchar para la abrogación del 21060;
  •  expropiar el latifundio, entregarlo a las comunidades campesinas para que la producción agrícola sacie el pueblo y nos ampare del aumento de los precios de la canasta familiar;
  • nacionalizar ENDE, ENFE, completar la nacionalización del gas y para la aplicación de las Agendas de Octubre 2003 y Mayo 2005.

Llamamos nuestros camaradas y la clase trabajadora de Italia y España a defender la nacionalización de ENTEL frente a cualquiera trama de Telecom Italia y Telefónica de España.

¡QUE VIVA BOLIVIA UNIDA!

¡QUE VIVA LA NACIONALIZACION DE ENTEL!