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La “nacionalización de la dignidad”: ¡ante USAID y las multinacionales!


La nacionalización de la dignidad

La decisión de expulsar la agencia estadounidense USAID había sido reiteradamente y hace tiempo anunciada por el gobierno. Como el propio Evo Morales ha recordado, ha pesado sobre esta decisión lo que ha ocurrido en Venezuela en las últimas semanas, donde fueron detectados varios intentos de la Embajada de EEUU de buscar entre las FFAA apoyo al golpe de la derecha derrotada en las urnas, y que llevaron al arresto de un posible agente de los servicios de inteligencia estadounidense y la expulsión de dos funcionarios de la Embajada.

Desde el 2006 cada 1º de Mayo en Bolivia fue anunciada una nacionalización. Como dijo Evo Morales la decisión de expulsar a USAID fue una “nacionalización de la dignidad”. Las injerencias de la Embajada estadounidense, sus reuniones con exponentes cívicos y políticos de la oposición y el trabajo activo para desestabilizar social y políticamente al gobierno fueron ampliamente demostrados con la publicación hecha por Wikileaks de los cables reservados del Departamento de Estado de los EEUU. Como recordado por el gobierno y como nosotros mismos denunciamos en más de una ocasión, el trabajo de USAID era más sutil e igualmente peligroso, con sus cursos y programas político-sociales, su apoyo a comunicadores sociales y dirigentes opositores etc.  Por esto la decisión de expulsar a USAID era muy esperada y ha sido festejada por organizaciones de base.

En su comunicado de prensa USAID ha recordado de haber invertido en Bolivia aproximadamente 2 mil millones de dólares en los últimos 50 años. Este que debería ser un argumento para defender su estadía en Bolivia, logra en cambio el efecto opuesto. Los resultados más concretos de estas inversiones no lo encontramos por ejemplo en la reducción de la pobreza, sino recordando como todavía en 2004 el gobierno de Mesa concedía inmunidad a los soldados norteamericanos para que no fueran juzgados en Bolivia con el fin de obtener un préstamo de EEUU que solventase los gastos corrientes del Estado (salarios etc.).

¿Necesitamos “ayuda internacional”?

La cooperación internacional ha profundizado la dependencia de los países “en desarrollo” hacia los ricos, convirtiéndose en una herramienta de explotación colonial. Incluso economistas burgueses como la zambiana Dambisa Moyo, autora de una investigación científica sobre los resultados de la ayuda internacional en África[1], reconocieron que tras más de medio siglo de “ayuda” los países que la recibieron están “peor, mucho peor que antes”, por los efectos que la cooperación internacional conlleva como aumento de precios, corrupción, dependencia económica etc. 

Muy a pesar de las buenas intenciones – cuando  hay – de las ONGes, la realidad es que tampoco la ayuda “no gubernamental” logra resultados diferentes. Es por esto que los gobiernos de los países imperialistas financian las ONGes, que se multiplican siempre como hongos en los países con situaciones sociales explosivas. Un ejemplo concreto es el microcrédito, uno de los principales terreno de intervención de ONGes y no solo, que, según otro reciente estudio científico obtuvo estos efectos: “no redujo la pobreza, no creó empleo, el ingreso de los pobres e “informales” se redujo y no así su endeudamiento, y no logró empoderar a las mujeres[2].

Es por esto que consideramos la expulsión de USAID simplemente como un primer paso hacia la “nacionalización de la dignidad”. Evidentemente las injerencias políticas de esta agencia representan un motivo más para proceder a su expulsión. Sin embargo desde el punto de vista de la “dignidad” hay pocas diferencias entre USAID y las demás agencias de cooperación internacional o las ONGes que reciben dinero de gobiernos de países imperialistas. La dignidad la recuperaremos integralmente cuando no tendremos necesidad de la engañosa ayuda internacional para subsidiar al Estado en salud, educación, infraestructura etc. Y esto solo será posible, como demostrado en estos años, procediendo rápidamente en el camino de la total recuperación de nuestros recursos y de la expropiación de las principales palancas de la economía (latifundio, bancos y grandes empresas privadas) para planificar realmente la economía en beneficio de las mayorías.

El sueldo de Evo y los profesionales

Uno de los argumentos que más escuchamos en estos años para explicar que Bolivia no reuniría las condiciones para avanzar decididamente en esta política socialista de expropiación y planificación democrática de las principales palancas de la economía, es que “no tenemos profesionales, no podemos prescindir de la inversión de multinacionales”. Es sobre esta base que Evo Morales, arguyendo que “no quería”, accedió al pedido de varios sectores para que aumentase su sueldo de 15 a 18 mil bolivianos mensuales, permitiendo así que pueda aumentar hasta este monto el sueldo de funcionarios y profesionales públicos, cuyo salario por decreto no puede superar al del Presidente.

Este razonamiento aparentemente “practico” es realmente corto de vista. Como queda ampliamente demostrado, incluso la descapitalizada YPFB de antes de la nacionalización parcial de 2006 exploró y perforó más pozos activos de lo que han hecho todas las multinacionales operantes en el país hasta ahora. En Bolivia como en Venezuela hay ejemplos de cómo los trabajadores puedan dirigir empresas haciéndolas productivas y encontrando muchas veces un estorbo en funcionarios estatales. La Empresa Minera Huanuni es un ejemplo de cómo la participación – aunque imperfecta – de los trabajadores y el impulso que ellos dan a las inversiones para la empresa, la haga rentable a pesar de las fluctuaciones de precios. Finalmente recordamos el ejemplo de Cuba que partiendo de una situación de analfabetismo del 90% pudo especializar y formar profesionales de excelencia en áreas como salud y educación gracias a la completa nacionalización de la economía que le permite sostener un gasto elevado (alrededor del 10% del PIB) en educación.

¡Nosotros pagamos los salarios elevados del sector privado!

gobiernoycepbEl ministro de Minería ha justificado el aumento del sueldo del Presidente con la necesidad de contratar a profesionales ofreciéndoles sueldos como los del sector privado que orillan los 20 mil bolivianos. Un paréntesis: si este era el objetivo no se entiende porque detrás de Evo se han aumentado el sueldo también los ministros. Sin embargo el punto es que esta justificación “técnica” no resiste a un análisis más cuidadoso. Tomemos el caso de hidrocarburos. En base a los contratos con las multinacionales el Estado devuelve a ellas los gastos de operación, considerado como “costos recuperables” que son así restados de lo que las multinacionales  deben a YPFB.

En 2011 se devolvió a las multinacionales alrededor de 800 millones de dólares por este motivo. Entre estos costos recuperables que se devuelven a las multinacionales hay también los “costos de personal de las empresas operadoras”, que en 2011 fueron de 80 millones de dólares. El Estado paga los altos sueldos del sector privado y luego debe aumentar los sueldos que ofrece el mismo Estado para nivelarse. Una absoluta paradoja que solo se justifica por el carácter incompleto de nuestra revolución y el parcial de la nacionalización.

El problema de poder contar con profesionales que sustenten el desarrollo del país existe, lo que no existe es una solución más práctica a este problema que la misma lucha por el socialismo. Solo convirtiendo a Bolivia en vanguardia de la revolución mundial y referente para la lucha de clases en los países adelantados sacudidos por la crisis mundial del capitalismo es que se podrá solucionar el tema de transferencia de tecnología y capacitación de profesionales revolucionarios.

Dignos: ante USAID y las multinacionales

La medida asumida como necesaria y de mala gana por el gobierno obtendrá muy poco en este aspecto. Aunque se permita retener a profesionales en el sector público, el aumento de sueldo de Evo Morales permitirá sobre todo que aumenten su sueldo, por ejemplo, aquella plétora de docentes universitarios que no hacen investigación ni aportan al desarrollo del país, derivando inevitablemente en conflictos en las Universidades. Y como ellos muchos más.

Quien hoy defiende que Bolivia necesita de la cooperación internacional, lo hace defendiendo las políticas entreguistas y desnacionalizadoras que evo1han caracterizado a los gobiernos neoliberales, obligando el país a limosnear prestamos a cambio de su misma soberanía. El apoyo popular a la decisión de expulsar USAID concretando a la brevedad el anuncio del Presidente, es en cambio una enésima demostración de los amplios márgenes de masas que existen en Bolivia para una política socialista y, por lo tanto, antiimperialista. Este es el principal recurso para romper definitivamente con la “ayuda” que sirve a justificar injerencias políticas estableciendo relaciones de dependencia y también con la injerencia objetiva de las multinacionales en las decisiones políticas, económicas y sociales. ¡Que las multinacionales le sigan a USAID! Este es el paso necesario para nacionalizar la dignidad.



[1] Dead Aid: Why Aid is Not Working and How There is a Better Way For Africa (La ayuda muerta: porque la ayuda no funciona y como puede haber una mejor vía para África), publicado en 2009 y todavía no traducido al español.