aborto

Los marxistas y el derecho al aborto


Los argumentos más repetidos por las organizaciones contrarias al aborto y por mismos diputados del oficialismo es que aborto equivaldría a deresponsabilización y libertinaje y que la Constitución Política del Estado vetaría la posibilidad de legalizarlo. En cuanto a este ultimo la CPE establece el derecho a la “vida y la integridad física” (art.15) de las personas. El embrión no puede considerarse persona y ni siquiera es cierto que sea ya “vida”, ya que existen muchas posibilidades de aborto espontaneo en los primeros tres meses de gestación.

A esta conclusión ha llegado la ciencia y la jurisprudencia de los países que reconocen el derecho de las mujeres a decidir sobre una interrupción voluntaria del embarazo (aborto). Además nuestra CPE reconoce también “a las mujeres y a los hombres el ejercicio de sus derechos sexuales y sus derechos reproductivos” (art.66). En fin, una ley que reconozca el derecho al aborto en Bolivia no está sujeta a ninguna reforma constitucional, como erróneamente planteado por el diputado del MAS Bonifaz.

Es lamentable que sean diputados del oficialismo los que hacen eco de posiciones jurisprudenciales y políticas propias de las jerarquías religiosas, cuando procesos con discurso muchos más “democráticos” y menos “revolucionarios” del boliviano, como en Uruguay o la Argentina, se va normando la despenalización del aborto.

En cuanto al tema que el aborto llevaría al libertinaje, que despenalizando esta práctica vamos a multiplicar los “asesinatos” de embriones, pues esto es una rotunda mentira propagandística. Los datos demuestran el contrario. El grafico que mostramos es producto de un estudio científico de la prestigiosa revista médica británica Lancet. Como se ve en Europa, Oceanía y Norteamérica, donde existe el derecho de las mujeres a decidir sobre la interrupción del embarazo, el número de abortos se ha notablemente reducido entre 1995 y 2008. En cambio en América Latina, donde el aborto es ilegal, sigue habiendo 33 abortos cada 1000 mujeres, abortos clandestinos y en el 97% de los casos peligrosos según el mismo estudio.

Legalizar el aborto no quiere decir ser favorable al aborto, quiere decir devolver el cuerpo de las mujeres (y las decisiones sobre el mismo) a las mismas mujeres, educarlas concretamente a la responsabilizad, despatriarcalizar según una expresión en boga, es decir dejar de considerar el cuerpo de la mujer como un organismo reproductivo social.

Desde este punto de vista la batalla por el aborto es una batalla de civilización necesaria. La cual pero no abarca todos los temas de la cuestión de género. Hasta cuándo las mujeres trabajadoras tendremos las dificultades que tenemos a encontrar un empleo formal, a recibir un salario igual de los hombre por el mismo trabajo, hasta cuando sigamos dependientes económicamente del “jefe” del hogar teniendo que soportar sus abusos, hasta cuando no tengamos una sociedad con ocupación plena e iguales derechos, seguiremos sufriendo el machismo que lamentamos en la sociedad boliviana.

Solo luchando por esta sociedad, por una sociedad socialista donde como decía la gran revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo podamos ser todos “socialmente iguales, personalmente diferentes y definitivamente libres”, solo así las mujeres dejaremos de ser vistas y vernos como “reinas”, azafatas, putas, madres o incubadoras sociales. Como se afirma a principio del artículo que reproducimos a continuación, ni el establecimiento de plazas de cumplimiento obligatorio para favorecer la participación de las mujeres a la vida política ha servido. Donde se cumplió ha facilitado el ingreso a la política a quien podía aprovechar esta situación, pero ha sido inútil a la hora de sacar a la mujer trabajadora boliviana de su condición de doble explotación.

 


 

Anteriormente (véase El Militante n.6) ya explicamos como la cuestión de la igualdad de género no se resuelve con porcentajes que garanticen la participación en la vida pública si las mujeres somos discriminadas en la sociedad, siendo las que trabajan con salarios inferiores a los de los hombres y sujetas a restricciones establecidas por leyes que entre otras otorgan a los esposos el derecho de impedirnos de ejercer un trabajo si este afecta nuestros “deberes domésticos”. La sociedad nos considera como incubadoras de la vida y se hace con el control de nuestros cuerpos. No es casualidad que las leyes más restrictivas sobre aborto y planificación familiar hayan sido decretadas bajo la dictadura de Banzer y con el auspicio de la Iglesia Católica (Resolución Presidencial No. 184393 del 5 de Agosto del 1977 en la cual se prohibían abortos y cualquier práctica contraceptiva).  

Los abortos en Bolivia

En Bolivia el aborto es ilegal con excepción de los casos de violación o de complicaciones para la salud de la madre (Art. 266 del Código Penal). Sin embargo por el retraso del fallo que autorice el aborto o por negativa del médico a practicarlo hasta las mujeres que podrían abortar legalmente lo hacen clandestinamente. La ley tampoco especifica cual son las enfermedades o las complicaciones que autoricen el aborto haciendo esta práctica en los hechos ilegal. Según un estudio publicado por la Red Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Información y Comunicación (RED-ADA) en Bolivia hasta el 2006 se han producido aproximadamente 115 abortos ilegales por día y entre 40 y 50 mil por año. Los abortos clandestinos que se realizan en condiciones higiénicas y de seguridad lamentables pueden ocasionar la muerte o daños permanentes a la capacidad reproductiva de las mujeres. De hecho en Bolivia la tasa de mortalidad materna, es decir el número de mujeres embarazas que mueren por complicaciones relativas al parto, es tres veces superior al promedio de toda Sudamérica. Según las estadísticas en Bolivia mueren cada día dos mujeres por problemas del embarazo. El 10% de estas muertes se deben a abortos inseguros que en el 2006 mató a 605 mujeres.

La planificación familiar

El Seguro Universal Materno Infantil (SUMI) ha sido el primer programa orientado a la salud de la mujer embarazada. A partir del 2005 el SUMI incorpora entre sus prestaciones también métodos de anticoncepción voluntaria. Sin embargo las deficiencias que existen en los centros de salud hacen que muchos de estos ni siquiera puedan corresponder con las prestaciones indicadas. Además de la total falta de información y de la educación sexual a los jóvenes que ocasiona por ejemplo que en Cochabamba 2 de cada diez madres son menores de 17 años (estadísticas del Hospital Materno Germán Urquidi). El uso de métodos de anticoncepción en Bolivia es muy bajo, solo el 45% de las mujeres casadas utilizan contraceptivos (píldoras, preservativos etc.) cuando son el 70% en Cuba por no hablar de los países industrializados. Esto también es ocasionado por la falta de recursos, educación, de información y por las falencias de los centros de salud. 

Aborto y nueva Constitución

La Campaña 28 de Septiembre entregó a la Asamblea Constituyente en Sucre, en septiembre de 2006, la propuesta “Desde nuestros cuerpos hacia la Asamblea Constituyente” que quería legalizar el aborto. Una marcha de 20mil personas incluidas padres de familias, jerarquía de la iglesia, jóvenes de escuelas de convenios y lamentablemente la Prefectura dirigida por el MAS impidieron la legalización del aborto. Esto ha cuartado una medida que hubiera impedido que mujeres mueran por abortos clandestinos y ha representado una concesión imperdonable a los sectores conservadores de la sociedad, que no se entiende siendo Bolivia un Estado laico.

Los marxistas y el aborto

Los marxistas pensamos que las mujeres deban decidir sobre su propio cuerpo y que el Estado deba meterle en condición de asumir una decisión responsable y cumplir con su decisión. Ya no queremos ver mujeres muriendo por abortos clandestinos, o mujeres que se vean obligadas a tener hijos sin haber terminado sus estudios o construido su independencia. Porque las mujeres bolivianas no somos solo un objeto sexual reproductivo. Es por esta razón de cómo nos ven que desde enero a agosto de 2006, sólo en Santa Cruz de la Sierra se registraron 250 casos de violencia sexual en contra de menores de edad. Por esto reivindicamos:

  • Derecho al aborto; la decisión de tener un hijo es de las mujeres no de la sociedad;
  • Educación sexual en las escuelas y los colegios, para que los jóvenes aprendan a cuidarse y a tener sexo seguro;
  • Mas centros de salud de calidad que den información, asistencia y métodos anticonceptivos come establece la ley.