Los trabajadores colombianos levantan la cabeza


La semana pasada más de doscientas mil personas marchaban en Bogotá conocados por un frente a cuya cabeza se encuentran el Polo Democràtico Alternativo (PDA), coalición de izquierdas que en las últimas elecciones presidenciales se erigió como la segunda fuerza polìtica del país, y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que agrupa a los sindicatos. La marcha convocada incialmente contra las politicas represivas del gobierno (decreto del estado de conmoción interior entre otros) y en defensa de los derechos democráticos, fue un éxito. Aunque algunos sectores más moderados del Polo y de la dirigencia sindical  intentaban desdibujar el trasfondo de clase del movimiento ,limitando las reivindicaciones a consignas abstractas sobre la democracia, la marcha se convirtió también en una muestra de apoyo a las luchas que desde hace varias semanas vienen protagonizando los corteros de caña y los trabajadores del poder judicial.


En los últimos días los acontecimientos se han sucedido con rapidez. La lucha que ha estallado entre los indígenas ha sido duramente reprimida y la acción del gobierno ya ha costado varias vidas. Los sindicatos han anunciado una huelga general para el 23 de Octubre. Este artículo de nuestro corresponsal en Colombia, a pesar de haber sido redactado antes de estos últimos acontecimientos, analiza las causas de fondo que explican los mismos y constituye un material imprescindible para comprender la dinámica que siguen los acontecimientos y cuáles deben ser las tareas de los revolucionarios.

Los Trabajadores Colombianos levantan la cabeza

Por Corresponsal en Colombia

Para la revolución venezolana es particularmente importante el destino de su país hermano, Colombia, y el de sus trabajadores, y además, las trasformaciones de todo tipo que sus hermanos y hermanas sean capaces de lograr en contra de su propia burguesía. Aunque en los últimos años, los ataques más despreciables del imperialismo estadunidense han tenido un vehículo llamado la “Oligarquía Colombiana”, no se debe pensar que las clases trabajadoras de Colombia son ajenas a las amenazas que sufre la revolución venezolana. ¡No, nada más equivocado! El destino de los trabajadores de Colombia está tan ligado a Venezuela como el destino de los trabajadores de Venezuela al de Colombia. Y es por eso que los trabajadores de ambos países les importan tanto el triunfo de la revolución venezolana y la colaboración y solidaridad para acabar con sus dos respectivas oligarquías nacionales.
Por otro lado, si el régimen de Uribe ha sido capaz de enviar en el pasado a 200 paramilitares a Venezuela, y decir que Chávez “tenía intereses expansionistas en Latinoamérica”, y otras múltiples ofensas diplomáticas directas e indirectas, “además” de conspirar con EE.UU para matar a Chávez y desestabilizar el país, debemos preguntarnos ¿A caso los trabajadores debemos detenernos ante las fronteras para extender la llama revolucionaria? ¿No podemos los trabajadores de Colombia y Venezuela conspirar juntos para derrocar a nuestras oligarquías nacionales? Las  respuestas son obvias, si son “internacionalistas” los oligarcas, ¿por qué nosotros no podemos serlo?

El régimen de Uribe

 

En el 2002 subió Uribe al poder, y en las manos llevaba el fascismo. Los trabajadores desde ese año han sufrido una arremetida feroz, todavía más feroz que las que habían soportado con gobiernos anteriores. Para el pueblo colombiano este hecho constituyó una tragedia y para la historia una farsa. Por eso Uribe es una caricatura de Hitler, Mussolini y Fujimori. Por otro lado, en el caso del pueblo venezolano el régimen fascista de Colombia ha sido una eterna mosca que entra por la ventana,  y ¡ay! sí que no deja de fastidiar, claro, hasta que se la mata.

Durante el gobierno Uribe han sido asesinados más de 515 sindicalistas, ha habido aproximadamente 1.600.000 desplazados, a causa de los mega-proyectos apoyados por el régimen, que se fundamentan en expropiar a sangre y fuego a los campesinos e indígenas para apropiarse de sus tierras y recursos, buscado estructurar un modelo agro exportador basado en la soja, la palma de cera, etc. En este período el sindicalismo casi ha desaparecido: “La política del gobierno es la causa principal de debilitamiento de los sindicatos (unido alas direcciones sindicales y de los diferentes partidos de izquierda, que han cometido graves errores). En los años 80 los  sindicatos llegaron a afiliar al 14% de los trabajadores y hoy, con una población económicamente activa que supera los 20 millones de personas, apenas organiza a 850 mil trabajadores, es decir a un 4%. La negociación colectiva ha caído también dramáticamente y en el año 2006 representó el 18,4% de la registrada en 1996, con tan sólo 47.280 trabajadores beneficiados. Entre el 1 de Enero y el 20 de Julio de este año, la cifra se redujo a niveles ridículos, que apenas beneficiaron a 17.051 trabajadores” (Voz Proletaria, Septiembre 5 del 2007, Pág. 4.)
Tan sólo en cuatro años de gobierno fascista “se registraron 11.292 personas asesinadas  o desaparecidas  fuera de combate (o sea, en su casa, en la calle o en su trabajo), por violencia sociopolítica entre julio de 2002 y junio de 2006. Esto significa que, en promedio, más de siete personas (7,8) fueron asesinadas  o desaparecidas forzadamente por fuera de combate por motivos sociopolíticos cada día en Colombia.” (Comisión Colombiana de Juristas, Colombia 2002-2006: Situación de derechos humanos y derecho humanitario, pág.2) “En cuanto a la presunta autoría de las  violaciones ocurridas entre julio de 2002 y junio de 2006, el 75,15% de las muertes por fuera de combate en las que se conoce el presunto autor genérico se atribuyó a responsabilidad del Estado: por perpetración directa de agentes estatales, el 14,17% (908 víctimas); por tolerancia o apoyo a las violaciones cometidas por grupos paramilitares, el 60,98% (3.907 víctimas (Ibíd. Pág.3).

Con estos tres datos basta para saber un poquito del gobierno Uribe. No  disponemos de espacio para profundizar en detalle (en otro trabajo que serà publicado próximamente en esta misma web lo hacemos). No obstante, cabe aclarar  algo  de paso, el fascismo uribista realmente ha tenido el apoyo ciego de una gran parte de la población o por lo menos  su aprobación. Desde la operación “Jaque” (2 de Julio 2008, en la que se liberan a varios secuestrados) y mucho antes de ésta se ha hablado de los altos índices de aprobación del gobierno. Por ello, la administración ha contado con la facilidad de poder destrozar a los movimientos populares y obreros con mayor habilidad  que  otros  regímenes anteriores.

Aun así, Newton indicaba que “todo lo que sube tiene que bajar”. Y ahí es en donde llegamos a los puntos de inflexión que nos hacen preguntarnos qué sucederá en Colombia en los próximos años: ¿Qué tiene que subir y que ha de bajar? Y decimos entonces: “la historia conoce todo tipo de trasformaciones, a veces impredecibles como si surgieran de la nada, verdaderos vuelcos y crisis que nuca los hombres se esperaban a la vuelta de la esquina”. Estamos en esos momentos en que se desarrollan esos puntos de inflexión que son decisivos en el futuro de Colombia y Venezuela. En el caso de Venezuela se acerca un momento decisivo el 23 de Noviembre, y por otro lado, en las circunstancias de Colombia el movimiento popular y las clases trabajadoras están empezando a levantar la cabeza, y de muchas circunstancias depende que este punto de inflexión sea un requiebre para el triunfo de los trabajadores sobre el “uribismo”, el capitalismo y el fascismo.

Crisis económica y divisiones en el seno de la clase dominante

 

Cómo se ha dado este proceso en Colombia? En este país desde el 2007, con el inicio en agosto de la crisis hipotecaria, la clase dominante a recibido un impulso “exterior” para empezar a agarrarse y golpearse más duramente de la habitual: En el 2008 la producción del cuarto mes bajó en 9% respecto a el mismo año pasado, igualmente las aspiraciones del fascismo por la supuesta idea de que la inversión extranjera salvará el país es desmentida ahora. Los capitalistas extranjeros exportan el capital y lo repatrían, no siendo peor, “el 75% de los ingresos de capital por tal concepto se destinan al sector petrolero y vienen a sustituir el ahorro doméstico, y el resto se orienta a la adquisición de empresas”. “El auge especulativo en diferentes ramas como  la  de la construcción, que era la cabeza económica con índices de crecimiento de un 11%, se ha visto abandonada por la especulación cuando los precios de los insumos cayeron en un 12%, Al igual ha sucedido con las actividades metalmecánicas que crecían con elevadas  tasas, y ahora rozan la modestia”.

Normalmente los oligarcas mantienen sus disputas entre bastidores, cartas y susurros. Los diferentes sectores de la clase dominante se han enfrentado en pos de evitar un poder absoluto del uribismo en los últimos dos años. El problema entre oligarcas se reduce, a saber, a quien dirige, cómo se debe solucionar la crisis política, económica, social y nada más. Mientras duran las vacas gordas todo es felicidad en el capitalismo, todos especulan, hablan de los grandes logros, y de la imposibilidad de próximas crisis. De repente, apenas aparece el “crack” , empiezan los conflictos y todos los viejos dichos se van a la basura y comienza la disputa. En resumen esto es lo que representan las diferentes disputas de Uribe con las diferentes ramas del estado burgués, que a su vez representan el interés contradictorio de la oligarquía. Es por eso que los sectores de los liberales de la Corte Constitucional han puesto en jaque hasta ahora a Uribe, pero no hay que pensar en unos ideales magistrados que defienden  “heroicamente a los trabajadores contra la dictadura”. De hecho la corte constitucional aprobó como reglamentario el TLC y en dos ocasiones los dirigentes Carlos Gaviria y Enrique Robledo hablaron difusamente de la “uribización” de la corte. Luego reconciliaron y volvieron en su defensa. En todo caso es de resaltar los graves enfrentamientos entre los sectores más afines a Uribe y de otro modo más cercanos a Cesar Gaviria, (ex presidente neoliberal) que se representan en el enfrentamiento entre el ejecutivo y la Corte Constitucional, órgano cooptado por los liberales. La prueba de esta verdad es simple ¿por qué se aprobó el TLC en la Corte? ¿Por qué desde 1991 la Corte Constitucional no ha hecho nada por el  pueblo  Colombiano? Elemental.

Los enfrentamientos oligárquicos han empezado desde hace meses a desenmascarar a la clase dominante y por otro lado, estas arengas han estado acompañadas por la movilización de los estudiantes universitarios y de secundaria y por las huelgas de los profesores (el año pasado), en las jornada contra la privatización de la educación y la reforma a las  transferencias (ataca el presupuesto de salud, educación, saneamiento ambiental y agua potable). Y como explica Lenin: los estudiantes y los sectores de los trabajadores educativos son el termómetro de la sociedad.  Hay que ver con detenimiento aquellas situaciones donde los conflictos empiezan por las copas de los árboles y en los cuales  hay un papel  activo de los estudiantes y los trabajadores intelectuales.

Por otro lado, la crisis mundial, que ha afectado a Colombia desde agosto, ahora se ha desarrollado  violentamente . Nuestro país es tan sólo un “marine” en el “gran barco” de la economía de estadunidense. En medio de todo, las circunstancias  están llevando a agotar al gobierno Uribe y volviendo un caldo de contradicciones sociales, políticas y económicas que la oligarquía intentará resolver y los trabajadores obviamente han empezado a pensar en solucionar o ya están actuando directamente por cambiar la situación. Finalmente, cada dos días,  el régimen sufre un gran escándalo. Hasta el New York Times ha dado su modesta opinión de no perpetuar a Uribe en el poder.

La respuesta de la clase obrera

 

hora bien, ¿Qué están haciendo los trabajadores al respecto? Veamos que escribe el órgano del Partido Comunista Colombiano:

 

marcha_colombia.jpg“Las pasadas  elecciones  para el comité ejecutivo nacional y las subdirectivas de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, permitieron un notable avance de las corrientes clasistas al interior de las organizaciones de trabajadores. La nueva dirección de la Central se propone enfrentar al uribismo y los desmanes de las transnacionales  con movilización.

Los casi 250 mil votantes favorecieron las propuestas de oposición al gobierno de Álvaro Uribe y su política antinacional y autoritaria. Los trabajadores colombianos han sido el blanco principal de las políticas neoliberales y junto a los otros sectores populares han sentido todo el rigor de la negación de derechos y el empobrecimiento generalizado. Este es un Gobierno que ha beneficiado exclusivamente a la oligarquía y a las multinacionales. Por eso el voto en las elecciones sindicales fue de los trabajadores más conscientes, con mayor comprensión  de la lucha por la soberanía y la democracia y de ahí que favoreciera a los candidatos del Polo. Las principales dignidades en el comité ejecutivo fueron ganadas por una coalición que propone un mayor énfasis en la denuncia de la dominación imperialista, en la movilización contra tal intransigencia y contra las políticas del Gobierno y los patronos, y que ha estado alertando  sobre lo inútil que es el diálogo si no se cuenta con el respaldo de la lucha de los trabajadores. El acuerdo tripartito con el gobierno y empresarios, firmado por el comité ejecutivo anterior, favoreció el ocultamiento de la violación de libertades sindicales y rebajó la presión internacional sobre el Gobierno de Uribe, creando confusión en las filas obreras.

En las circunstancias que vive el país, está probado que el movimiento sindical no puede  guardar expectativa alguna en las convocatorias del inquilino de la Casa de Nariño. El ejemplar paro de camioneros ante el incumplimiento de acuerdos firmados, las movilizaciones de campesinos, procesadores y comerciantes de leche cruda, la huelga de los mineros de Drummond y las decenas de paros de los trabajadores tercerizados, entre otras luchas, son muy dicientes de lo que debe hacerse para ser escuchado por este Gobierno. Por el contrario, con el diálogo y la conciliación el Grupo Ardila Lulle y el Ministerio de la «desprotección» Social despojaron a los obreros de COLTEJER de sus más elementales derechos.” (La Voz, órgano del Partido Comunista, Agosto 27 del 2008 pág.3)

Los trabajadores se han empezado a movilizar y como habíamos dicho los marxistas antes se orientarían primero hacia el PDA que a las numerosas sectas o hacia los grupos guerrilleros. Además de estas movilizaciones y del nuevo comité ejecutivo de la CUT, hay dos procesos bastante importantes que llevan casi un mes: el paro de los corteros y el paro del sector judicial. Los dos son ejemplo para toda la clase obrera del país y los sectores populares.

La lucha de los corteros de caña

El paro de los corteros de caña empezó el 15 de Septiembre. Sus exigencias son “de toda la vida”, y su último intento de llegar a un acuerdo se dio en el 2003: en el pliego se exigía entre muchas cosas “mejores condiciones en el sistema de transporte porque se nos transporta peor que a animales”. La patronal agrupada en ASOCAÑA lógicamente se negó y los trabajadores se dispersaron. El trabajo del cortador de caña de hace 200 años no es muy diferente al actual, mientras que las ganancias obtenidas y el rendimiento por trabajador actual es miles de veces mayor al de hace 200 años. Del 2005 al 2007 nada más en los ingenios azucareros de “Don Ardila Lule” se le exprimieron a los trabajadores ganancias por dos billones ochocientos mil millones de pesos. Estas ganancias que se chupan la sangre de los trabajadores contrastan con la realidad del los obreros y sus familias. Nada más vale la pena saber que por cada tonelada producida se pagan 3 dólares, y con esfuerzo inaudito diariamente se pude producir 3 toneladas, o sea, 9 dólares a cambio de una explotación espiritual,  material repugnante y esclavista.

En este paro los trabajadores corteros han exigido un pliego bastante modesto en comparación a lo que se exigía en los 70s o 80s, a saber: Contratación directa de los trabajadores para contrarrestar la explotación de las cooperativas de trabajo asociado. Garantía del derecho al trabajo frente a las pretensiones de aumentar la mecanización del corte de caña, aumentando el desempleo. Garantía de correcto pesaje de la caña cortada, eliminando tablas altamente perjudiciales para los corteros. Aumento de salarios. Atención, por parte de los ingenios, de más de 300 trabajadores discapacitados, como consecuencia de los daños derivados de la labor del corte de caña.

En este mes lo corteros ha recibido varias respuestas del gobierno:

 “1. Al gobierno le ha costado mucho trabajo y tiempo reglamentar las cooperativas para pensar ahora en acabarlas.2. La mecanización de los cultivos es una necesidad, por lo que se debe ir pensando que va a pasar con la mano de obra sobrante.3. Los ingenios deben negociar con los trabajadores a través de sus cooperativas.4. El gobierno no puede desmilitarizar los cultivos, ya que la fuerza pública está para garantizar los derechos de los trabajadores, tanto a los que realizan la protesta como a los que quieren trabajar. Igualmente, a los dueños de los ingenios para que puedan poner a producir sus maquinarias.5. Los trabajadores pueden continuar con el paro pero deben desbloquear las entradas a los ingenios y permitir el ingreso de las personas que deseen trabajar.6. El gobierno ha recibido de la fiscalía información relacionada con una reunión entre los corteros y guerrilleros de las FARC. Hay un testigo protegido por la Fiscalía, que acudió al CTI y entre las cosas que ha dicho, dice lo siguiente: que la guerrilla citó a unos corteros a reuniones y que los obligo a hacer el paro” (Asonal rechaza encerrona uribista, http://www.pacocol.org/, Octubre 4 de 2008)

La respuesta del gobierno fue de militarización, deslegitimación y señalamiento inmediato de los 18.000 trabajadores y sus familias. Aún a sabiendas de las modestas peticiones de los trabadores. ¿Pero por qué tan asustado el presidente? Como hemos dicho al principio el espíritu de la revolución es internacional y desde hace unos seis años la oligarquía ha temido de la influencia de la revolución latinoamericana en general y de la venezolana en particular en las masas trabajadoras Colombianas. Y es ahora, en esta situación de inflexión, donde no sabemos con qué nos encontremos en la próxima esquina tanto nosotros como el nervioso Uribito.
La revolución bolivariana produce un ambiente electrizante en las masas y las condiciones deplorables en materia política, económica y social agitan las mentes de toda la sociedad. Es por eso que 250.000 trabajadores han votado contra la junta conciliadora de la CUT y por la confrontación de clases. El gobierno está nervioso porque la lucha de los corteros puede ser una lección valiosa para muchos trabajadores colombianos, así como es la revolución bolivariana para todos los proletarios de Colombia.

 

El paro de los trabajadores del sector judicial

El otro acontecimiento importante es el paro nacional de los trabajadores del sector Judicial, dirigido por ASONAL. Con 47.000 afiliados, el sindicato ha iniciado el paro y la huelga desde el 2 de septiembre, exigiendo “la aplicación de la ley 4 de 1992 que establece la nivelación salarial en la rama judicial, lo que equivale a invertir cerca de 800 mil millones de pesos”. Y cuál ha sido la respuesta del gobierno ¡emitir un decreto de estado de sitio (Conmoción interior)! Pero ¿por qué tantos nervios, si el estado de sitio es la última carta y únicamente se trata de dos huelgas que suman a 65.000 trabajadores?. El gobierno otra vez teme que se contagien las huelgas y todo acabe en un desastre. Pero es que acaso Uribe no tiene la más alta popularidad. “La historia conoce grandes transformaciones” (Lenin), ésa es la respuesta.

El pueblo colombiano está empezando a sacar conclusiones: la situación colombiana es despertante y las lecciones  de la revolución americana  están despertando a la vida política a las masas. Lo mejor que pueden hacer los trabajadores venezolanos para impulsar su revolución es impulsar la revolución en Colombia y la mejor forma de impulsar la revolución en Colombia es acabando con las propiedades de la oligarquía venezolana. Que no quede ni un banco, ni un terrateniente, ni un burgués en pie. Con eso bastará para que en Colombia se preparen acontecimientos decisivos, y ya en Venezuela no se exasperará por ataques de su hermana república, porque los trabajadores Colombianos estarán listos y armados para defenderla.

¡Por la solidaridad de las clases trabajadoras de Venezuela y Colombia! ¡Por la expropiación de las propiedades de la oligarquía en ambas naciones! ¡Por una federación socialista Bolivariana que agrupe a Colombia y Venezuela! ¡No a la guerra entre las dos naciones, sí a la revolución en ambas naciones! ¡En defensa y solidaridad de los trabajadores corteros de caña y del sector judicial! Estamos seguros que la situación pronto cambiara en Colombia.