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Ni premio ni castigo: el doble aguinaldo según la Fundación Milenio


De la burguesía hay siempre que aprender, en primer lugar aprender a polemizar con ella y sus argumentos, particularmente cuando se revisten de cientificidad. Es el caso de los boletines de análisis de la coyuntura económica que periódicamente publica la Fundación Milenio y que últimamente se han ocupado del doble aguinaldo, definiéndolo un error y un potencial castigo a futuro mucho más consistente que el supuesto premio presente.

Doble aguinaldo y crecimiento

¿Cuál es la tesis de la Fundación Milenio? En primer lugar el Boletín nos ofrece una cautivadora lección popular de economía política. La medición del crecimiento económico a través del Producto Interno Bruto sería distorsiva a la hora de fijar políticas públicas, porque no muestra lo que ocurre realmente en la base económica. El gobierno considera que el consumo final de los hogares sea el principal motor del crecimiento económico, solo porque se basa en las estadísticas del PIB elaboradas con el método del gasto final, es decir viendo cual voz por el lado de la demanda final ha tenido el desempeño más dinámico y debe ser sostenido para que remolque el resto de la economía. Pero este método es parcial porque excluye el consumo intermedio que sería en cambio “el núcleo  de  la  actividad  económica”.

El consumo intermedio representa las “transacciones entre empresas durante el ciclo productivo”, por ejemplo la electricidad o la materia prima agrícola que las empresas compran etc. Normalmente en el cálculo del PIB estas transacciones son descontadas porque se consideran incorporadas al valor final de la producción. Para recuperar estos datos y tener así una “mayor visibilidad del papel de los actores económicos”, la Fundación Milenio propone basarse en otras estadísticas oficiales, la que miden el crecimiento sobre la base de la oferta y demanda total. El cuadro que emerge de este análisis es que el consumo intermedio significa el porcentaje mayor (38%) de la demanda total y sería así el verdadero pilar del crecimiento del mercado interno. Sería entonces este junto a las exportaciones el motor del auge económico.  

Así llegamos a la misma conclusión que encontramos en la premisa: que el núcleo de la actividad económica son las empresas y que “una política que desaliente la  actividad de las empresas  tendrá  un  efecto  muy negativo en el crecimiento económico”, es decir que “el doble aguinaldo, penado como un premio, puede resultar siendo un castigo”. La conclusión de todo este análisis es la plena identificación del bien de los trabajadores con él de la empresa. Pero, antes de empezar a rechazar o devolver el cheque del doble aguinaldo convencidos por tanta rigurosidad metodológica, vamos a averiguar un par de cosas.

Los “núcleos de la actividad económica”

Los economistas burgueses podrían dar clases de lucha de clases a muchos en la izquierda. Para los economistas burgueses las categorías políticas se reducen a categorías económicas, así la democracia y la libertad política son libertad de inversión y de lucro, y como la democracia y la libertad son valores universales, el lucro también debe serlo y debe ser alentado sin otros frenos que el del respeto a sí mismo, es decir al lucro de otros que no afecten el mío.

Cuando se dice que las empresas son el “núcleo de la actividad económica” que no debe ser desalentado se afirma nada más que las inversiones son el motor del capitalismo, que tiene su savia en las posibilidades de lucro privado. Pero no se dice como se forma este lucro, ni cuanto su libertad sea realmente liberadora. Nos venden la imagen de capitalistas individuales como valientes capitanes que asumiendo sobre sí el riesgo de la empresa desarrollan al país. Pero no nos dicen que quien sostiene y paga este riesgo es la clase obrera.

Ésta primero es despojada de cualquier relación con sus medios de subsistencia para establecer las relaciones de dependencia laboral propias del capitalismo y luego es apartada de los beneficios de la riqueza que ella misma materialmente produce, para finalmente ser botada al basurero cuando estallan las contradicciones del capitalismo, es decir cuando la capacidad de desarrollo de las fuerzas productivas impulsadas por este sistema choca con los estrechos límites sobre los cuales se basa, o sea el sistema social que para extraer riqueza de cuanto menos trabajadores haciendo cuanto más trabajo, reduce las posibilidades de la sociedad de absorber la sobreproducción. Es la lucha de clases entonces el “núcleo de la actividad económica”. Vemos como todo esto nos lleva a mirar de manera diferente el análisis de la Fundación Milenio.

¿Un premio?ppdt

Siguiendo el razonamiento de esta uno debería esperarse ver un crecimiento del consumo intermedio en porcentajes de la demanda total que haya determinado el auge económico de los últimos años. Sin embargo comparando los datos de las matrices de insumo producto de 2002 y 2012 publicados por el INE y citados por la Fundación Milenio, no encontramos evidencia de esto, al contrario. Como se ve el consumo intermedio se ha levemente reducido (-1%), el consumo final de los hogares ha perdido 8 puntos y todo esto ha sido compensado por exportaciones que pesan  más del doble de su antiguo valor. Dejemos de lado por un momento esta cuestión de las exportaciones y concentrémonos por ahora sobre el tema del consumo.

¿Qué quieren decir estos datos? En primer lugar, por lo que se refiere al tema que tratamos, que contrariamente a lo que critican las tibias políticas redistributivas del gobierno – bonos etc. – estas no están afectando mínimamente la capacidad de inversiones, ya que el consumo final de los hogares crece en términos absolutos, pero decrece en términos relativos con relación a los volúmenes de intercambio interno a la economía. Y esto se comprueba fácilmente trayendo a colación otro dato, siempre del INE, sobre el PIB según su asignación. Como se ve en el siguiente gráfico la cuota de la riqueza nacional apropiada por la parte empresarial ha ido creciendo y se mantiene elevada, mientras la que está destinada a las remuneraciones se ha reducido.

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Entonces si por premio entendemos, con la definición de la Real Academia Española, una “recompensa, galardón o remuneración que se da por algún mérito o servicio”, lo anterior demuestra que pese a su carácter extraordinario y condicionado, el doble aguinaldo es no solo completamente merecido sino que debe ser considerado como una medida justa pero evidentemente todavía insuficiente para recuperar el peso de la clase trabajadora en la sociedad, expresado en su participación en la distribución de la riqueza que ella misma produce.

¿Un castigo?

Puede suceder otra vez – escribe la Fundación – lo que ha ocurrido tantas veces antes, que por estimular la demanda agregada se daña a las empresas, contrayendo la oferta total y generando  inflación”. Que aumentos en las remuneraciones, como el doble aguinaldo, genere inflación por afectar al lucro, es un mito duro a morir de la economía burguesa, muchas veces desmentido por los hechos y que en el plano teórico ya Marx había refutado en su famosa ponencia publicada con el título de Salario, precio y ganancia.

De hecho esta conclusión alarmista de la Fundación Milenio contradice su premisa. Si tenemos una expansión de la economía atestiguada por el consumo entre empresas ¿por qué medidas que aumentan también el consumo final deberían frenarla? ¿Dónde está la contracción de la oferta si hemos empezado atribuyendo al contrario al dinamismo de la empresa el auge económico? Recordamos que este es el segundo año seguido de doble aguinaldo que sigue además a varios años de aumentos salariales por encima de la tasa oficial de inflación, recibidos siempre por la patronal con las mismas quejas de hoy.

El motor de la economía

Llegamos entonces a la pregunta que el Boletín de la Fundación Milenio plantea como respuesta: ¿Cuál es el motor del actual auge económico y cual son sus perspectivas? Seguimos mirando los datos citados. Cuando buscamos cuales son las actividades que tienen mayor incidencia en el crecimiento del consumo intermedio, vemos que en primer lugar está la producción de petróleo crudo y gas natural que concentra un 20 por ciento del total de las transacciones entre empresas. A esta le sigue muy distanciada “transporte y almacenamiento” con el siete por ciento del total, la minería con un cinco por ciento y todas las demás con un peso individual casi irrelevante.

Cabe mencionar también que a su vez “transporte y almacenamiento” es, con los “servicios a la empresa”, una de las principales fuentes de consumo de las petroleras. Para hacer un ejemplo del tamaño de importancia del consumo de las empresas productoras de hidrocarburos, baste citar que los casi 3000 millones de bolivianos que estas compran en servicios – que van de la seguridad a servicios profesionales, de la construcción a la limpieza etc. – representan el 47% del valor bruto de producción del sector de servicios a la empresa.

Perspectivas del modelo

Este es el efecto de la política que el gobierno defiende como impulsora del proceso de cambio: recuperar el excedente de los sectores estratégicos de nuestras exportaciones, hidrocarburos y minerales, para reinvertirlo en el fortalecimiento del mercado interno e ir paulatinamente desprendiéndonos de la dependencia de las exportaciones primarias. No podemos extendernos sobre las diferencias entre el actual ciclo de regulación de la economía por parte del Estado y el que siguió a la Revolución del ’52. Baste decir que el actual ciclo se basa sobre otras relaciones de fuerza entre las clases y una coyuntura internacional de precios que ha permitido la combinación de herramientas propias del mercado con otras de intervención estatal.

Pero por lo que nos interesa aquí, la cuestión más importante es que el perfeccionamiento del aparato productivo se ha dado solo muy relativamente. Cuando nos dicen que Bolivia está registrando record en la importación de bienes de capital – todos aquellos bienes que son utilizados en el ciclo productivo – nos están haciendo mirar solo a la superficie. Si uno investiga que cosa estamos realmente importando, ve que más de un tercio de estas importaciones son vehículos de transporte, otro 20% son repuestos y solo un 23% son maquinarias industriales, entre las cuales están las importadas por YPFB y demás empresas petroleras o mineras.  

Las inversiones privadas que no son atraídas por los sectores tradicionales (hidrocarburos y minería) van hacia los de mayor rentabilidad (comercio, transporte, construcción, propiedad de la vivienda etc.) donde la saturación se hace evidente. Esto explica porque el fortalecimiento del mercado interno es abastecido en gran medida por las importaciones. En fin, no se puede planificar lo que no se tiene y esto son los límites del Estado regulador que repercuten en política con los acercamiento entre el gobierno y los grandes empresarios privados.

¿Cómo defender esta conquista?doble aguinaldo Caricatura el Dia

El análisis de la Fundación Milenio trata de dar una forma científica a los problemas de liquidez del microempresario, de aquellos como por ejemplo el panadero que, como muestran las estadísticas de las matrices insumo producto, gasta en consumo intermedio, sin contar los salarios, el 82% de su producción total. Pero meter a este panadero en contra del doble aguinaldo es ocultar que si el precio del pan es relativamente controlado, esto sirve a mantener bajos los salarios y aumentar el lucro de los grandes empresarios.

La clase obrera rechaza obviamente todo argumento que quiera privarle de un beneficio económico. De hecho de lo que se trata no es de renunciar a este beneficio sino de renunciar a cualquier pretensión de poderlo defender con un apoyo sustancialmente acrítico al gobierno que se lo ha concedido. El panadero puede seguir a la clase obrera si esta levanta un programa que a partir de la nacionalización de las principales palancas de la economía (bancos, grandes empresas, latifundios, recursos naturales) le hace ver una posibilidad de mejora real de su propia condición en la mejora real de las condiciones del conjunto de la sociedad. O seguir al gran empresario en contra de la clase obrera, aconsejado por la Fundación Milenio y demás que se dan esta tarea.

Entonces la lógica conclusión de este razonamiento es: trabajadoras y trabajadores exijan su doble aguinaldo, recíbanlo sin culpa alguna y utilícenlo también para sostener la prensa y la organización revolucionaria, porque la necesitan para entender el fondo de las cosas y prepararse a transformarlas.