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¡No hay “honra” de los dictadores!


Si el spot de Juan del Granado indignaba por la presunción y la falta de verdadera memoria histórica del candidato del MSM que se arrogaba nada menos que el mérito de haber devuelto la democracia al país, las motivaciones del Tribunal Supremo Electoral que ha ordenado el retiro de esta propaganda electoral para defender “la honra” del ex dictador García Meza son una barbaridad inadmisible desde todo punto de vista.

El “novio de la muerte”

Cabe recordar quien fue este “honrado” general. La relativamente breve tiranía de García Meza ocupa una lúgubre primacía en cuanto a crímenes entre todos los gobiernos dictatoriales que han  manchado la historia nacional. Entre 1980 y 1982 las cifras oficiales, notoriamente a la baja, comprueban 2.258 casos de violación de los derechos humanos, 123 desapariciones, 41 asesinatos políticos y 1.052 arrestos políticos, en muchos casos concluidos con torturas. El grupo paramilitar de los “Novios de la Muerte”, oficialmente encargado de la seguridad del ministro de interior Arce Gómez, ejecutaba la represión bajo las órdenes del “carnicero de Lyon”, el nazi alemán Klaus Barbie, que contaba en su “equipo” con fascistas y mafiosos italianos, argentinos, alemanes y chilenos. Fueron estos, juntos al propio García Meza y a Arce Gómez, quienes hicieron de Bolivia un puerto franco del tráfico de droga y armas repartiéndose un botín ensangrentado de casi mil millones de dólares por año.

Invocar el “derecho a la privacidad” para semejante asesino es querer mutilar la memoria histórica de Bolivia. Un hecho que es aún más intolerable cuando existen todavía cuentas pendientes, cuando el misterio sigue envolviendo a los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz, cuando existen todavía victimas de aquellas dictaduras movilizadas pidiendo justicia, en medio de una diatriba que continúa sobre la negativa del Alto Mando militar a conceder acceso a sus archivos a los fiscales encargado de restablecer la verdad penal. No puede haber ni habrá ni olvido, ni perdón, ni “derechos” para quienes coartaron violentamente el derecho de la clase trabajadora y los movimientos populares de nuestro país a decidir democráticamente de su destino.

“Juan sin MIR”

Es innegable y no puede ser tapado con una resolución del TSE el papel desempeñado por el abogado Juan del Granado en perseguir judicialmente a García Meza y sus colaboradores en uno de los primeros procesos en contra de las dictaduras que se hayan celebrado en América Latina. Pero esta es solo una mitad de la historia. En los mismos años que se celebraba aquel juicio, otras violaciones de derechos humanos, políticos y sociales eran perpetradas por un gobierno democrático; confinamientos, asesinatos y detenciones arbitrarias para implementar el recetario neoliberal del entonces ministro de economía Gonzalo Sánchez de Lozada. Y es a Goni que el flamante diputado del MBL Juan del Granado da su voto en 1993 para que se continúe en el camino de la privatización mientras el país se estremece en los intentos de resistencia.

La caída de la dictadura de García Meza fue obra de la lucha de la clase trabajadora, la cual, pese a haber sufrido la privación de algunos entre sus más destacados dirigentes y la demolición de la sede histórica de la COB, acorraló el gobierno y con la huelga del 17 de septiembre de 1982 le dio el espaldarazo final. ¿Cuál fue la postura de la dirección del MIR, partido en que militaba del Granado? En mayo 1981, pocos meses después de la masacre de militantes miristas en la Calle Harringhton de La Paz y tres meses antes de la renuncia de García Meza, así Jaime Paz Zamora, desde su exilio mexicano, tendía la mano al dictador: “proponemos un pacto con los militares institucionalistas… No pretendemos que se restablezca sin más la situación anterior al golpe y se nos entregue el poder, porque ningún golpe de Estado ocurre en vano, pero sí que se nos tenga en cuenta… Por eso se mantendrá García Meza frente a conspiraciones e intentos de golpe”.

Guiños a izquierda

Los “guiños a la izquierda” de una parte de la oposición son una constante en esta campaña electoral donde los frentes que contienden el poder al MAS miden sus fuerzas para conquistar una base social a los propósitos de la oligarquía. Esto no debe engañar ni engañará a la clase trabajadora y los movimientos populares del país. El alcalde que reivindica intentos de clonación explique más bien cómo el municipio de La Paz ha logrado endeudarse por un monto casi igual a YPFB en beneficio de especuladores financieros, inmobiliarios y de la construcción, y como su propuesta de un “proceso democrático” – es decir no personalista – se amolde con un partido a gestión familiar y del núcleo originario de “Amig@s de Juan”.

Asimismo Tuto Quiroga después de habernos “revelado” que la nacionalización de los hidrocarburos realizada por el MAS no es nacionalización, que se les han devuelto a las multinacionales 5 mil millones de dólares en gastos recuperables, debería decirnos que cosa propone. Nosotros que señalamos estas limitaciones de la nacionalización desde hace la lucha real que llevó a su concreción, decimos que solo completándola, expulsando a las multinacionales, se puede planificar e impulsar este sector estratégico. Quiroga puede decir en un spot de no haber privatizado jamás, pero nosotros lo recordamos como Presidente constitucional de Bolivia remover el último obstáculo para que las multinacionales se adueñen de nuestros recursos, es decir la obligación a invertir que tenían en base a la primera capitalización.

¡Por la victoria obrera y campesina!

¿Por qué el MAS no contrataca? ¿Por qué se le permite a Tuto Quiroga de camuflarse de “centroizquierda”? ¿Por qué se le permite a Juan del Granado de reivindicar una herencia de luchas sociales en las cuales fue solo, y solo a veces, actor de reparto? Porque en una campaña electoral donde los principios han sido desplazados por alianzas sin principios, donde la obra colectiva de transformación estructural del país no encuentra referencia alguna en los ofrecimientos de obras tan rutilantes como, en el fondo, ordinarias, contratacar significaría para el MAS exponer sus propias contradicciones, como cuando, tras haber criticado a Tuto Quiroga por tener una “relación umbilical con EEUU”, el ministro Quintana fue increpado recordando su pasado en la Escuela de las Américas y de asesor militar de Banzer.

La victoria electoral de la clase trabajadora y el movimiento campesino-indígena a través del MAS, para la cual nos comprometimos, puede ser a costa de todo, menos que de los propios obreros, campesinos e indígenas, de su memoria histórica como de sus luchas pendientes, postergadas en una política de colaboración de clases que hace abstractos los llamados al “reforzamiento de las tendencias socialistas en la sociedad” con que pretende justificarse. Es para defender la primera, la memoria histórica, hoy violentada por burdos cálculos electoreros a reconocer “honradez” en sus verdugos, y para prepararse mejor a las segundas, las luchas pendientes, que insistimos en la insuficiencia en sí del voto y en nuestra invitación a organizarse con nosotros sobre la base de un balance compartido y de lucha de la revolución boliviana.