21 f confrontacion

Nuestras tesis sobre la situación política


1. El trasfondo de los nuevos escenarios que se abren en el país es el agotamiento de un ciclo de estabilidad y expansión política, económica y social. Si se comparan las cifras creciente de la inversión (publica y también privada) con las decrecientes del desempeño económico y la tasa de empleo se comprueba una ley del capitalismo evidenciada por Marx: cuando, inevitablemente, se alcanzan los límites del ciclo se requieren inversiones mayores y concesiones siempre más profundas a los capitalistas para resultados siempre más modestos.

2. El tema de la reelección es el evento casual que desencadena una polarización social latente, dándole sin embargo una forma política precisa. De hecho otro fallo del TCP para habilitar a Evo en 2014 no provocó las mismas reacciones. A oleadas de flujos y reflujos, como por ejemplo con la “unidad nacional” que hipnotizará el país en la presentación de los alegatos en la causa instalada contra Chile en La Haya, esta polarización e inestabilidad serán las constantes del próximo periodo y el punto firme de una perspectiva política que no sucumba a la esquizofrenia de la coyuntura.

3. Las movilizaciones del 21F dejan dos evidencias claras. La primera es la enésima prueba para los estrategas de la burguesía y la derecha que solo derrotando a Evo Morales en elecciones presidenciales podrán atreverse a cerrar el ciclo de luchas reflejado en el ascenso del MAS sin exponerse a nuevas convulsiones sociales.

4. La segunda, sin embargo, es que, en las condiciones actuales, solo recurriendo a mantener a la clase media urbana, electoralmente decisiva, en el estado de agitación permanente al cual está dispuesta es como la derecha puede intentar cumplir con aquel objetivo. Es en estas líneas y en este escenario de inestabilidad irresuelta que maduran las divisiones incluso en el seno de la burguesía nacional y el imperialismo respecto al gobierno, divisiones que, a su vez, contribuyen a aventajar a las corrientes conciliadoras y moderadas en el propio MAS.

5. Después de 2008, en un escenario de confrontación similar, el gobierno avanzó en la nacionalización de multinacionales del gas (BP, Bridas, Shell), de la minería (Glencore), de los servicios aeroportuario (Abertis), de la energía (Rurelec, Iberdrola, GDF Suez) etc. Además de entusiasmar a las masas, estas medidas construían concretamente la hegemonía obrera y campesina, que no es más de la afirmación de las mayorías en la sociedad, la economía, la cultura y la política, alineando a estas a las clases medias urbanas.

6. Ahora en cambio antes y durante las manifestaciones en apoyo a la reelección de Evo el gobierno ha venido profundizando las concesiones a la burguesía nacional y el imperialismo, no solo económicas (desde la condonación de impuestos a la financiación directa, desde la simplificación normativa a la liquidación de la reforma agraria), sino y sobre todo políticas, frenando y paralizando cualquier iniciativa autónoma de las organizaciones sociales y sindicales, sean sectores populares de Potosí que reclaman nacionalizar la minería o campesinos del Oriente que rechazan la legalización de latifundios u obreros movilizados por una cualquiera de las cuestiones laborales pendientes en nuestro contexto de precariedad, subempleo e insuficiencia y crisis de los servicios básicos como la salud.

7. El ciclo económico expansivo se ha agotado dejando las cuestiones irresueltas del carácter parasitario de la burguesía nacional, evidenciado en nuestro histórico déficit comercial, y del papel subordinado de Bolivia en el capitalismo global. Con este se ha concluido también el ciclo que expandía los derechos democráticos y políticos del pueblo pobre y trabajador.

8. Con este análisis definimos “de aparato” las manifestaciones en apoyo a la reelección de Evo. Este carácter emergió en la poca espontaneidad de las movilizaciones del MAS así como en el discurso envolvente y conciliador de la “dignidad nacional” devuelta por Evo a “todos los bolivianos”, repetido sin variaciones desde La Paz hasta Madrid en las palabras del dirigente de Podemos Pablo Iglesias.

9. García Linera habla de “asonada de la clase media decadente” refiriéndose a las movilizaciones contra la reelección de Evo. Históricamente la clase media en descenso fue siempre o reaccionaria o revolucionaria, como reflejo a su vez de la lucha de clases entre burguesía y proletariado. Sin embargo esta evaluación parcial pero no del todo equivocada y la movilización del MAS no nos pone en puertas de una nueva ofensiva social del gobierno.

10. Al contrario el propio García Linera ha anunciado que se abre la batalla para conquistar los votos de la clase media, privilegiando las formas persuasivas de la comunicación, la presencia en las redes sociales y sobre todo la moderación programática. Emblemáticamente la radicalidad del discurso, el recurso a la denigración de las posiciones políticas, se mantiene solo “hacia la izquierda”, hacia, por ejemplo, aquellos sectores de la COB que rechazan la alianza con el MAS, que Evo llama “pro imperialistas”

11. Antes y después de 2008, en el momento de mayor tensión entre la movilización de las bases que querían liquidar a la contrarrevolución con métodos revolucionarios y el gobierno que buscaba su legitimación en el marco del Estado burgués, nuestra organización planteaba aquellas reivindicaciones, como la administración obrera de las empresas nacionalizadas y de los campesino-indígenas de la reforma agraria, que juntasen la defensa y la profundización del proceso de luchas, evitando que la reconstrucción del Estado burgués, constituido por autoridades electas y funcionarios permanentes, se retorciera contra estas mismas luchas.

12. Hoy a la pregunta ¿Dónde se sitúa el terreno decisivo de las luchas futuras? Respondemos: en la recuperación de la independencia político sindical de las organizaciones sociales y la COB. En tal sentido la derrota de Mitma, que sin embargo no resuelve los problemas internos a la COB, deja una lección que debe ser valorada. La clase obrera, sobre la cual se descargará con siempre mayor fuerza el peso de la colaboración de clases, no necesita alianzas sin principios como el CONADE: necesita claridad.

13. La batalla por recuperar las organizaciones al servicio de sus bases y por levantar una organización política que presione al gobierno desde la izquierda con una táctica de frente único, necesita de cuadros que hayan asimilado con claridad el balance de la experiencia del MAS: la lucha antiimperialista es de masas que no pueden mantenerse políticamente activas y movilizadas con una perspectiva lejana de transformación social, sino con medidas revolucionarias que le permitan avanzar sobre las cenizas del capitalismo y del Estado burgués.