Por un Código del Trabajo que fortalezca a la clase trabajadora


En una importante ponencia/entrevista dejada al Canal 7 el pasado 8 de febrero el compañero Álvaro García Linera definía a trabajadores y campesinos como los pilares de la Economía y del Estado en la lucha por el socialismo. La etapa de transición al socialismo que estaríamos viviendo, que el Vicepresidente llamó “Estado Integral” sería caracterizada por una creciente democratización del poder político y del usufructo de la riqueza. En estos meses están en discusión importantes reformas del trabajo, una ocasión para evaluar estas afirmaciones en la práctica.

Reacciones a la reforma laboral

El Anteproyecto de Nuevo Código del Trabajo que el gobierno ha presentado a las fuerzas sociales ha recibido reacciones controvertidas. Para el ejecutivo de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia Daniel Sánchez “No es que estemos totalmente en desacuerdo, pero hay puntos que son demasiado favorables hacia un sector, es decir la reforma estaría sesgada a favor de los trabajadores. Por su lado ha habido movilizaciones de fabriles en Cochabamba y La Paz rechazando la reforma laboral, mientras el ampliado nacional de la FSTMB ha decidido apoyarla exigiendo al gobierno mayor audacia en la implementación del control social en las empresas y de alejar del entorno gubernamental a los asesores anti obreros que serian los inspiradores del nuevo Código del Trabajo. Los dirigentes de la COB en cambio, sin tomar en cuenta la diversidad de posiciones en el sindicato, están de hecho acompañando el gobierno en la socialización del proyecto de ley. ¿Dónde está la verdad?

Lo bueno

Aunque no podamos hacer un análisis exhaustivo de todo el texto de la ley, se pueden sin embargo resaltar algunos aspectos significativos. En primer lugar el tema de la lucha a la precariedad del trabajo. En Bolivia un promedio de aproximadamente el 54% de los trabajadores del sector privado son precarios, a plazo fijo o eventuales. Este porcentaje asciende a más del 70% de la Población Económicamente Activa si tomamos en cuenta el trabajo informal. Muchos empresarios asumen a plazo fijo, despiden y luego reasumen para no reconocer a los trabajadores los bonos de antigüedad y chantajearlos con el despido. Según el nuevo Código Laboral en discusión cuando se reasume un trabajador a plazo fijo dentro de un año del vencimiento de su contrato, el mismo se convierte a plazo indefinido, además no puede contratarse a plazo fijo en tareas propias de la empresa (Art.187). El mismo contrato a plazo fijo es limitado al periodo de 6 meses (Art.185). Es un primer intento de lucha a la precariedad y por la estabilidad laboral. Otro aspecto fundamental es el artículo 111 que reconoce a los trabajadores el derecho a hacerse con el control de la empresa cuando esta quiebre o cierre, sin tener que reconocer las deudas contraídas por el anterior dueño. En este articulo se afirma que “las empresas reactivadas serán administradas por las trabajadoras y los trabajadores”. Es la necesaria aserción del papel de los trabajadores en la construcción del socialismo.

Lo malo

Sin embargo a lado de estos elementos positivos hay muchos negativos que condicionan pesantemente la estructura de la ley y sus alcances reales. En otro artículo de esta misma revista se analizan las fuertes limitaciones en cuanto a la política de igualdad de trato entre trabajadores, trabajadoras y los derechos específicos de estas últimas. El Anteproyecto del Nuevo Código Laboral es incongruente desde el punto de vista jurídico en algunos aspectos e introduce otras desigualdades a lado de la que pretende subsanar. Por un lado se reafirma – como establecido en la nueva Constitución Política del Estado – la imprescriptibilidad de  los derechos laborales por el otro en el artículo 252 se establece un plazo máximo de 30 días para que un trabajador denuncie la violación de una norma laboral. En la lucha al trabajo infantil el texto es extremadamente ambiguo. Se prohíbe el trabajo infantil, considerando como tal el trabajo hasta los 12 años de edad. Se permite trabajar a partir de los 14 años, edad a partir de la cual una persona puede trabajar aun sin permiso de los padres. ¿Qué se deduce de esto? Que con autorización de los padres es posible trabajar ya a partir de los 12 años de edad y que las minas seguirán llenas de niños como en la colonia. Esta norma choca con la lucha por una educación universal y para todos. A 14 años un adolescente debería estar en secundaria y el obligo escolar debería elevarse hasta los 18, hasta completar la secundaria. Con la introducción de esta ley los hijos de trabajadores y campesinos podrán ir a trabajar para seguir siendo trabajadores y campesinos, mientras los hijos de los ricos se formarán para ser más ricos.

Lo muy feo

En el artículo 252 se reconoce el derecho al cierre patronal de las empresas si los patrones consideren el Pliego de Reclamación del sindicato improcedente o de imposible cumplimiento. ¿Qué quiere decir esto? Que si por ejemplo los trabajadores se ponen en lucha por una reducción del horario laboral afectando el lucro patronal, los empresarios pueden cerrar las empresas y chantajear, debilitándolo, al sindicato. Algo así existe solo en el ordenamiento jurídico de los países más reaccionario. Recordemos que fue justamente con un cierre patronal que la burguesía venezolana quiso acabar en 2002 con la revolución en la hermana Venezuela. Por otro lado mientras todavía reivindicamos la abrogación del 21060 el Anteproyecto en cuestión pretende legalizar la forma de la contratación individual que los empresarios utilizan en desmedro del contrato colectivo y por debilitar la organización de los trabajadores. En fin las limitaciones al derecho de huelga, que tiene que ser aprobada por el Ministerio, son clara herencia de una visión corporativa de las relaciones laborales, una visión según la cual el Estado es arbitro en las disputas sindicales y los trabajadores no pueden permitirse huelgas políticas. Pero fueron estas huelgas la que hicieron caer a Goni. La huelga es un derecho. Aquí no se trata de limitar el “albedrio” de los trabajadores, se trata de estimular su organización y protagonismo y limitar el albedrio de funcionarios estatales que los patrones pueden siempre corromper.    

¿Un paso hacia el socialismo?

El Anteproyecto de Nuevo Código del Trabajo es un enésimo, torpe intento de balancearse entre las clases sociales para apoyar un desarrollo nacional que vea protagonista la burguesía boliviana, limitando sus excesos. Para hacer esto se hacen concesiones impensables a una burguesía nacional que contracambia trasfiriendo al exterior parte de sus lucros, frenando y distorsionando recursos para la industrialización (véase la pagina economía de esta misma revista). Si se cumpliera todo lo que está escrito lo mejor que podría pasar es fortalecer una burocracia de funcionarios estatales y dirigentes sindicales corruptos que, aprovechando su papel de árbitro de las relaciones sindicales, se acerca siempre más a los patrones mortificando los derechos y el protagonismo de los trabajadores. Pero lo más probable es que poco a poco la debilitación del sindicato y el chantaje al cual están sometido los trabajadores siembre en ellos la decepción y el cinismo frente a un gobierno que pretende proclamar el socialismo y emite leyes que van en la dirección opuesta.

 El movimiento obrero y la reforma laboral

El Anteproyecto de Código Laboral contiene una serie de declaraciones de principio importantes que pero son destinadas a quedarse en papel si no se dan a los trabajadores los instrumentos concretos para hacer valer sus derechos, más bien se mortifica su protagonismo y disponibilidad a la lucha. El movimiento obrero organizado, a partir de sus núcleos fuertes – mineros, fabriles, petroleros que son los productores materiales de la riqueza nacional – debe exigir una profunda revisión de los objetivos políticos de este proyecto de reforma laboral. La COB debe llevar la discusión sobre el Anteproyecto de Código del Trabajo en cada fábrica, mina, lugar de trabajo, promoviendo también debates entre todo el pueblo. Si queremos hacer de esta reforma una etapa histórica de la avanzada al socialismo esta debe movilizar a la base del movimiento obrero, campesino, la juventud, no simplemente a sus dirigentes. Y en este proceso generalizado de discusión hay que reivindicar con fuerza una profunda revisión del Anteproyecto, para dotar la clase trabajadora de los instrumentos para defender sus derechos. En primer lugar eliminar el derecho al cierre patronal (art.252). Solo los trabajadores deben decidir si hacer o no recurso a la huelga, sin que un funcionario, un burócrata o un patrón les dé el permiso. Cuando hacen huelga los trabajadores pierden de su sueldo, no hay peligro de excesos de su parte. Esta voluntad de humillar su protagonismo e independencia de clase es lo que más aleja del socialismo, la demostración que hay quienes quieren hacer de los trabajadores no el pilar sino el burro de carga de la construcción del socialismo. La función del contrato individual es solo la de establecer la relación laboral, pero las reglas del contrato individual deben ser la que se establezcan en el contrato nacional colectivo, que debe ser obligatorio. Así se fortalece la capacidad de negociación del sindicato y la misma organización sindical. Trabajadores de base: ¡únanse a nosotros en la lucha por el socialismo en el sindicato y en las filas del Instrumento Político! Su participación es indispensable para evitar que nuestra revolución acabe con unos privilegios para engendrar a otros.