produccion y ventas

Por un programa obrero frente a la crisis industrial


La industria: ¿crisis?

Las ramas industriales más afectadas por crisis y conflictos son la de la producción de textiles, cuero, joyas. Los gremios empresariales atribuyen la crisis a una pérdida de mercados como EEUU, que sancionaron a Bolivia eliminando las preferencias arancelarias (ATPDEA) a sus productos. En algunos casos los empresarios lograron hacer frente común con los sindicatos obreros exigiendo al gobierno de buscarles mercados y salvar empleos.

El problema no es la falta de mercados. Como se muestra en el grafico las ventas inclusive en estos sectores en crisis han crecido, mientras la producción ha ido reduciéndose. Entre 2005 y 2010 la participación privada a la inversión productiva en el país ha registrado un menos 9%. En una palabra los empresarios industriales no invierten y a esto se debe la pérdida de competitividad y el hecho que la importación de hilados y textiles tan solo desde Brasil, ha aumentado de 5 millones de dólares en 2005 a 11 millones de dólares en 2010 (Fuente: INE). Estos mismos resultados se pueden apreciar en todas las ramas industriales.

La agenda empresarial
El último boletín de la Cámara Nacional de Industria reconoce que “en los últimos 7 años las inversiones industriales se circunscribieron principalmente a la reposición de activos y no al incremento de la capacidad productiva”. Para el gremio empresarial esto se debe a “la incertidumbre existente en el país desde 2003 y acentuada a partir de 2006” porque los empresarios necesitan “certezas políticas” para desarrollarse. ¿De qué hablan?

Todos los conflictos obrero-patronales de los últimos años en las industrias tienen el mismo fondo. Los empresarios tratan de compensar su desinversión con una más intensa explotación laboral. Desconocen conquistas laborales, fallos arbitrales, descabezan a sindicatos y cuando no pueden, cierran, venden y despiden. El sistema de arbitraje estatal demuestra su fracaso.

Más allá de la corrupción, ineficiencias y pugnas en las Jefaturas de Trabajo el hecho es que un empresario puede permitirse pagar una multa y desinteresarse del fallo de un juez, cuando este sentencie a favor de los trabajadores. O incluso, como ocurrió en Santa Mónica, puede cerrar y vender la empresa. Los trabajadores en cambio no pueden permitirse semanas de huelga y frente a la amenaza de despidos cedieron en algunos casos.

Por el programa obrero
Lo que piden los empresarios es el “derecho” a seguir explotando con la “seguridad” de no ser molestados por sindicatos y un gobierno que habla de socialismo. Frente al decaimiento de la industria nacional hay sectores del gobierno que, lo han demostrado, piensan ceder a las presiones empresariales, en tema salarial y de Ley del trabajo por ejemplo. Por esto desde la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia es necesario plantear un programa reivindicativo de los trabajadores para defenderse de la crisis y especulación de los empresarios. Un programa que incluya

  • Aberturas de los libros de cuentas de las empresas. Las empresas no deben tener secretos para los trabajadores, solo así podemos evitar que nos engañen y sigan sin invertir para explotarnos más;
  • Contracto Nacional Colectivo. Los empresarios utilizan la competencia entre ellos para inducir a la competencia entre trabajadores y rebajar los salarios con la excusa que en otras empresas son más bajos. Todos los fabriles debemos tener un mismo contrato así cuando hay lucha por aumentos salariales se una a todo el movimiento fabril y se beneficie a todos;
  • Una ley que impida cualquier despido. Cuando las cosas iban bien no recibimos nada, ahora que los empresarios lamentan una crisis ficticia no vamos a ser quienes paguen por su sabotaje;
  • Derecho pleno a la huelga, sin restricciones. Las huelgas nos cuestan entonces no necesitamos el “permiso” de un funcionario público para parar. Abrogación del cierre patronal;
  • Las comisiones de higiene y seguridad laboral deben estar conformadas solo por trabajadores elegidos y revocables en asamblea, con pleno derecho a sancionar la empresa. No tiene sentido que los patrones sean juez y parte. Solo así se superará la ineficiencia e insuficiencia de las Jefaturas de Trabajo, que deben incluir a representantes obreros democráticamente elegidos y revocables;
  • Nacionalización bajo control obrero de todas las empresas que incumplan con la ley.