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Potosí necesita una alternativa


Al momento de escribir esta nota, COMCIPO ha rechazado la invitación de Evo Morales a reunirse en Uyuni junto a la COD y el movimiento campesino-indígena. Los dirigentes cívicos temen repetir la experiencia de 2010 cuando fueron forzados a desmovilizar bajo la presión de organizaciones sociales afines al MAS. Esta actitud que será utilizada por el gobierno para acusar de intransigentes y caprichosos a los cívicos, responde a las dinámicas reales de un conflicto con muchas valiosas lecciones para el activismo político en la Villa Imperial y también para la clase obrera y los movimientos sociales de Bolivia entera.

marchapotosinidadEl éxito del paro

La radicalización del conflicto en la última semana ha ido salvando las medidas de presión de COMCIPO de un fracaso anunciado y ya experimentado en los últimos tiempos. La dirigencia de COMCIPO se ha jugado el todo por todo planteando un “ahora o nunca” que ha logrado impactar en las organizaciones más leales al actual directorio de la entidad cívica cuya pasividad en los últimos paros se debía, como explicamos, exclusivamente a un generalizado escepticismo y no a la ausencia de razones para la lucha. Esto hace más difícil una solución del conflicto pero pone esta dirigencia en las mejores condiciones para ratificarse a la cabeza de un COMCIPO que, después de una serie de fracasos, se preparaba a un inevitable cambio de línea política.

Toda la gestión de la lucha ha sido manejada en reuniones de Directorio Ampliado, es decir de los actuales dirigentes y sus leales, para superar el freno de organizaciones sociales afines al MAS representadas en el Consejo Consultivo de la entidad cívica. Sin estos obstáculos una oposición política que en el regionalismo ha encontrado la clave para fortalecerse en ciudad, ha podido meterse de lleno en el conflicto reforzándolo y ofreciéndose para canalizar la rabia popular.

Con una acción coordinada los exponentes de la oposición se han declarado en huelga de hambre en la Asamblea Legislativa, en la Asamblea Departamental y en el Consejo Municipal, mientras ex candidatos de la misma están al frente de la marcha en La Paz. Una moción de censura en contra de los diputados opositores fotografiados en Santa Cruz a la misa del Papa mientras declaraban estar en huelga de hambre en La Paz, ha desaparecido de las resoluciones finales de la última reunión de Directorio Ampliado de COMCIPO, que exige, entre otros, la renuncia irrevocables del Gobernador y el Alcalde de Potosí, los dos del MAS.

Su composición social

¿Es entonces un “paro político” como denuncia el gobierno? Toda movilización, venga de donde venga, lo es siempre. La rabia popular en las calles de la Villa Imperial es auténtica y ha visto una forma de expresarse a través de los aparatos burocráticos de diferentes organizaciones, que a su vez en la radicalización de la lucha han encontrado sus últimos recursos para rescatar gestiones sin resultados, y también en una derecha que mejor que cualquier otro ha ido incubando liderazgos locales regionalistas. Lo cual es evidentemente responsabilidad de la izquierda citadina, principalmente del MAS, así como de las organizaciones del movimiento obrero como la COD, cuyas oficinas son ahora ocupadas por los movilizados, y del movimiento campesino e indígena.

Un elemento que destaca en las actuales movilizaciones es su composición social. A diferencia de los 19 días de 2010 cuando hubo una fuerte participación de mineros y asalariados, hoy el alma viva de los bloqueos, el sector que con sus rondas y determinación ha ido arrastrando por inercia a las demás organizaciones y sindicatos son mujeres minoristas, comerciantes de los diferentes mercados, estudiantes y maestros. Por un lado esto es fisiológico: según los datos del Censo de 2012 entre las ciudades capitales del país Potosí es la que tiene el más bajo porcentaje de trabajo asalariado (15,6%) y los más altos niveles de informalidad que afecta no solo a gremiales y minoristas, sino también a profesionales.

El cuerpo de esta movilización está constituido por los sectores más vulnerables de la población, los que no tienen perspectivas de un empleo estable o de una viejez digna, los que tienen que pagarse cualquier gasto en salud etc. Es la clase media empobrecida que se ve precipitada sin reparo en una crisis que avanza inexorablemente: según Fundempresa en el primer semestre de este año ha habido una reducción de la base empresarial del 46% a escala nacional y del 47% en Potosí. Es la primera vez desde 2002 que esto ocurre y las mayores pérdidas se tienen entre empresas unipersonales (-48%) del comercio  y servicios (-53%).

Son los que viven inmersos en una constante lucha por sobrevivir, que periódicamente protagonizan enfrentamientos contra comerciantes que llegan de La Paz o del interior del departamento a hacerle competencia y que por la suma de estas razones son expuestos al discurso regionalista de una intelectualidad media que pretende unir como pueblo lo que no sabe dividir como clases. La toma de las oficinas de la COD y la quema de sus puertas es el grito airado de este pueblo pobre que no encuentra alternativas ni perspectivas de lucha en su clase obrera, cuyos dirigentes están totalmente volcados a la defensa de la “alianza estratégica” con el MAS.

Los problemas de Potosí

COMCIPO defiende un pliego petitorio de 26 puntos que incluyen 3 fábricas, 3 hospitales, una serie de proyectos viales y de infraestructura energética, la preservación del Cerro Rico, el traslado de las oficinas de COMIBOL a Potosí y un aeropuerto internacional en esta capital, entre las principales demandas. De estos proyectos solo cinco se refieren a Potosí capital que es la única ciudad del departamento afectada por el paro. Aquí pero realmente de este pliego petitorio – que contiene reivindicaciones que ya definimos justas y necesarias por ítems en salud y educación – importa poco. En las marchas y los bloqueos la gente pide “atención del gobierno” y sobre todo “fabricas, trabajo, salud, vivienda”.

Cualquier estadística oficial demuestra que Potosí es un departamento entre los más ricos de Bolivia habitado por los más pobres del país. Para citar algunos datos extraídos de fuentes oficiales (como el INE) tenemos la tasa más alta de informalidad del trabajo (60,9%), de desempleo abierto en ciudades capitales (10,5%), la menor cantidad de camas hospitalarias (1 por cada 1.350 habitantes), las mayores probabilidades de morir antes de los 5 años de edad (11%), un déficit habitacional en la capital (10%) que es inferior solo a los populosos departamentos del eje troncal donde el crecimiento demográfico ha sido explosivo, un porcentaje (11%) inferior solo a Oruro y Sucre de viviendas sin sanitarios ni agua potable, uno de los más altos niveles de analfabetismo y abandono escolar etc. Sin embargo somos el cuarto departamento exportador de Bolivia y tenemos el quinto Producto Interno Bruto departamental más alto del país, lo cual hace que el costo de la vida se amolde a los niveles más altos de ingreso, agudizando desigualdades.

El engaño regionalista

asambleistashuelgaLa consigna del regionalismo para resolver esta contradicción es: debemos unirnos todos los potosinos para que las riquezas de Potosí se queden aquí para nuestro desarrollo. El grito “Potosí Federal” es la expresión política de esta consigna. Uno de los legisladores potosinos de oposición en huelga de hambre definía la firma del contrato para la tercera fase de la industrialización del litio como un “saqueo a Potosí”, perpetrado por el gobierno central. La oposición ha enriquecido el pliego petitorio de COMCIPO con el pedido de que el 50% de las utilidades del litio sean para el departamento: una versión local del 50 y 50 que proponía Doria Medina en beneficio de las multinacionales de los hidrocarburos.  

Después de la toma pacifica de la Minera Manquiri, principal empresa – multinacional – que opera en el Cerro, el Directorio Ampliado del viernes 10 de julio en Potosí resolvía “exigir la nacionalización de las empresas mineras que operan en el Dpto. de Potosí, la minera San Cristóbal, Manquiri, Sinchi Wayra (Illapa). En beneficio del Departamento de Potosí”. Si los dirigentes de COMCIPO fueran animados por un verdadero espíritu de acabar con el saqueo, habrían tratado de dar concreción a este reclamo haciendo un llamado a los mineros y la COB para luchar desde Colquiri hasta San Cristóbal por la nacionalización de toda la minería. Se trata sin embargo solo de un expediente para ejercer presión sobre el gobierno, denunciar la traición de la burocracia de la COD y afirmar la independencia de la dirigencia cívica con relación a la derecha. De hecho pocas horas después, los dirigentes de COMCIPO en La Paz emitían una carta al pueblo boliviano en que no hacían mención a este reclamo, lamentando en cambio que la inversión destinada al litio “no es para Potosí, sino para el Gobierno Central”.

Publicaciones como esta que mostramos de la página Facebook de COMCIPO alimentan la indignación popular. Son puras mentiras. Según las disposiciones anteriores y vigentes (art. 229 de la actual Ley de Minería) el 85% de las regalías mineras se quedan al departamento productor y el 15% al municipio donde está ubicada la mina. Ni un solo centavo de regalías mineras va a las “arcas del Estado” ni a ningún otro departamento y desafiamos a cualquiera a demostrar el contrario. De los millones de dólares exportados por las multinacionales en 2014, la Gobernación de Potosí ha recibido una migaja de 480 millones de bolivianos, porque lo demás se va al exterior. Pero la Gobernación de Potosí ha recibido solo el año pasado unos 280 millones de bolivianos de Impuesto Directo a los Hidrocarburos, por venta de gas de territorios como el Chaco, donde gasoductos salen de la tierra para dirigirse a Argentina y Brasil mientras alrededor hay gente que vive en chozas sin garrafas para cocinar.

 

POTOSÍ APORTA EL 65% DE REGALÍAS MINERAS AL ESTADOEn sólo tres meses Potosí, recaudo para las arcas del estado…

Posted by Comité Cívico Potosinista on Sábado, 11 de julio de 2015

El regionalismo es una manera de enseñar el árbol para esconder el bosque. Mostrar los problemas sociales para esconder sus causas. Así en este ambiente sofocante e intimidatorio de regionalismo armado por COMCIPO vemos como empresas “potosinas” que asumen a sus trabajadores a plazo fijo para evitar que maduren derechos sindicales y sociales se ganen el plauso por hacer donaciones por nuestros “hermanos que luchan por el departamento”. Se vuelven aliados aquel sector del cooperativismo minero que en Potosí fue el más acérrimo enemigo de incrementar sus aportes, llegando a la quema del edificio del SIN, y que ha manejado por años la secretaria de minería de la gobernación contribuyendo a las irregularidades en el cobro de regalías. En la toma de la Empresa Minera Manquiri los dirigentes cívicos invitaban a no dañar las instalaciones “de una empresa potosina” (¡!).

La base de la movilización es auténticamente popular. En ausencia de grandes luchas mineras y de clase, este pueblo pobre ha encontrado en la consigna Potosí Federal el poder de convocatoria y la posibilidad de aunarse a través de un sentimiento de pertenencia que está llegando también a los centenares de miles de potosinos expulsados de su tierra para convertirse en fuerza trabajo del desarrollo industrial del eje troncal. Esta es la gran diferencia con el separatismo de las regiones ricas de la Media Luna. Pero pese a esto el regionalismo exacerbado no deja de ser un callejón sin salida para el mismo pueblo que lo usa.

Departamentalizar las nacionalizaciones quiere decir ir en contra de las nacionalizaciones y de la verdad, perpetrar el modelo rentista que nos ha empobrecido. Es una manera para que veamos nuestros problemas como solo nuestros y nos apartemos de la coyuntura nacional. La rabia es del pueblo, las consignas son para someterlos a la influencia más nefasta de una derecha sin proyección nacional que con el regionalismo busca construir liderazgos locales y legitimarlos frente a los verdaderos poderíos que hambrean al pueblo en vez de enfrentarlos. No podemos caer en este engaño.

El subdesarrollo “rentista”

Como decía Galeano en nuestro departamento la pobreza del hombre es el resultado de la riqueza de la tierra. El grueso (40%) de la riqueza producida en Potosí es minera, donde, a excepción del sector cooperativista, el empleo de mano de obra es reducido. El resto son actividades de servicios, administración pública y sobre todo comercio y transporte, dos sectores caracterizados por la extrema precariedad laboral y la falta de seguridad social.

Nuestras riquezas fueron siempre nuestra condena. Concentraron inversiones de manera exclusiva, sin beneficiar al pueblo. Sirvieron a corromper a una capa de dirigentes obreros para que den espalda al pueblo. Desarrollaron una actitud saqueadora y parasitaria a costa de la inversión pública entre la clase de poseyentes que hubiera tenido que levantar al departamento. Entregaron a los gobernantes de turno un enorme poder para enriquecerse, corromper, construir redes clientelares al servicio de los poderíos económicos y políticos departamentales. Agigantaron el poder de un Estado corrupto hasta la médula sobre el ciudadano, quitando a este cualquier posibilidad de defenderse.

Un mayor porcentaje para Potosí sobre sus recursos y sin cambiar completamente la estructura política y económica del departamento y el país, solo afianzaría nuestra dependencia de multinacionales, políticos corruptos y oscilaciones de precios. Tenemos el caso concreto del contrato firmado en 2013 entre COMIBOL y Sinchi Wayra para constituir la empresa mixta a mayoría estatal Illapa en Porco. ¿En que se ha beneficiado Bolivia de esto? ¿Dónde están las inversiones comprometidas por la multinacional? ¿Dónde está el crecimiento del empleo? Lo único cierto es que el año pasado los trabajadores tuvieron que declararse en huelga por retraso en el pago de primas y salarios, y que por manipulación en el contrato que ha beneficiado a la multinacional cayó un ministro, potosino. Este saqueo y corrupción son el futuro que nos propone el regionalismo.

El MAS y la colaboración de clases

crucificadosEl MAS y el gobierno que ha hecho este convenio de 50 y 50 en Porco, no ofrecen alternativas creíbles al regionalismo. El nuevo gobernador está dando a su gestión un enfoque a la ejecución presupuestaria y la transparencia. Ha declarado que no “loteará” la gobernación, que castigará los diezmos y no permitirá la ampliación del plazo para la ejecución de obras que sirve a especular con su costo final. Ha decretado una auditoria al cobro de regalías mineras, denunciando irregularidades. Como todo esto lleva a chocar con algunos poderíos económicos y políticos constituidos, estos sus primeros actos evocan una imagen “de izquierda”. Se trata sin embargo de meter la eficiencia de la administración pública al servicio de empresarios y poseyentes locales.

De hecho la Confederación de Empresarios Privados de Potosí, otrora pionera del regionalismo, ha sido la primera en saludar la actitud del gobernador y en desechar el paro cívico. Con  un MAS por primera vez al gobierno municipal y departamental, la mayoría de los empresarios esperan que acaben los conflictos sociales e institucionales y empiece una nueva temporada de negocios e inversiones públicas. Lo que estamos viviendo es la expresión más coherente y política de la colaboración de clases que una autoridad del MAS haya puesto en práctica en nuestro departamento. Un liderazgo popular reforzado con gestos de moralización de la administración pública, para negociar con los poderes económicos de la sociedad y generar para ellos las mejores condiciones para inversiones productivas.

Así mientras el MAS se apoya en una burocracia obrera, expresión a su vez de los sectores más acomodados del proletariado, para sostener una política de colaboración de clases que persigue la ilusión de hacer productiva a la burguesía local, la derecha cabalga la rabia del pueblo pobre. Sin embargo no hay posibilidad de cumplir con la industrialización de Potosí bajo estos lineamientos. La industrialización de Potosí será imposible hasta cuando dependerá de estrategias políticas por la construcción del consenso y de una clase empresarial consagrada al saqueo y el parasitismo. Si esto es verdad en general lo es más aún ahora que las exportaciones siguen reduciéndose drásticamente en todo el país y con ellas las posibilidades de inversión y de lucro privado.

Un cumulo de errores

Es evidente como la actual explosión de la lucha en Potosí haya pillado por sorpresa tanto al MAS como a la burocracia sindical. Sin embargo todo esto es fruto de errores que hemos venido denunciando enfáticamente a los largo de nuestros pocos años de vida. El MAS en ciudad se ha separado de las razones populares. Si uno simplemente ve la composición de las listas de las últimas elecciones nota la ausencia de representaciones genuinas de las organizaciones sociales, sustituidas por el aparato propio del partido y por exponentes de veinte años de poder del ex alcalde Joaquino. Advertimos hace tiempo que este reciclaje de aparatos políticos en crisis no haría más que liberar espacio para el discurso y la penetración de la derecha en el campo popular. El MAS ha abrazado un cadáver, ha practicado la cooptación y la corrupción de las dirigencias de las organizaciones sociales y se encuentra ahora con herramientas inútiles en sus manos.

La actitud del gobierno ante los ultimátum de COMCIPO ha sido siempre dilatoria. Los resultados los tienen bajo sus ojos.  Ahora el gobierno reivindica las inversiones para el departamento y pide tiempo para que los cambios den sus frutos. Nada puede hacerse de la noche a la mañana pero ya ha pasado tiempo durante el cual el pueblo pobre potosino ha observado hacia dónde va este cambio: proyectos que se retrasan a lo infinito, empresarios de la construcción como de la minería que se enriquecen, gente que habla de “revolución” mientras lotea pegas y cuotas de poder, organizaciones que se corrompen, personajes ajenos a la lucha que van a ocupar sus espacios mientras en el último Censo  Potosí sigue siendo el departamento con el más alto porcentaje de la población (58%) con necesidades básicas insatisfechas .

Todos estos son en última instancia efectos del no haber transcendido los límites ni del capitalismo ni de la democracia representativa burguesa. Ahora que nos estamos dejando atrás el periodo de bonanza económica, la colaboración de clases va desgastando siempre más a fondo el otro punto de fuerza del MAS y el gobierno, que es el ser instrumento de la participación democrática de las mayorías campesinas, indígenas, populares y en parte obreras. Las concesiones que se hacen a las multinacionales, la liquidación de la reforma agraria para una “soberanía alimentaria” dominada por los intereses agroindustriales y otras cosas por el estilo, van apartando siempre más a las bases sociales activas del movimiento. Ayer fue en La Paz, El Alto y Cochabamba, hoy en Potosí y seguramente habrá también un mañana.

Si aceptamos que necesitamos la inversión de multinacionales nunca vamos a poder frenar el saqueo. Si aceptamos que las viviendas, el trabajo, la salud sean vinculadas al lucro privado, nunca vamos a eliminar la especulación sobre estas nuestras necesidades. Si seguimos manteniendo un Estado hecho de funcionarios públicos y fuerzas armadas profesionales, jueces, policías etc. nunca vamos a poder acabar con el privilegio y la corrupción. Y si la clase obrera es incapaz de reflejar las necesidades urgentes de todo el pueblo pobre en un programa por la expulsión de las multinacionales y la nacionalización de las principales palancas de la economía bajo la administración directa de obreros y sectores populares, este mismo pueblo pobre se dirigirá en contra de la clase obrera, como en toda la historia de Bolivia.

¡Por la alternativa!

Nuestro primer e inmediato pedido es para que se excarcelen a todos los detenidos en las movilizaciones en La Paz y el gobierno reciba a los dirigentes de COMCIPO en un dialogo público y en condiciones que no generen ningún tipo de susceptibilidad. Esta es la única manera para desactivar un conflicto que parece buscar su propia Chaparina y para enmendar errores pasados. Sin embargo estamos firmemente convencidos que cualquier cosa salga de este dialogo, incluso concesiones amplias sobre el tema del litio, serían insuficientes a cambiar sustancialmente el modelo “rentista” de desarrollo de Potosí y su dependencia de las multinacionales y la inversión extranjera. Lo que es más fácil de pronosticar es en cambio que el dialogo sirva a trasladar la lucha en el seno de las organizaciones sociales, preparando nuevas explosiones a futuro.

Hemos públicamente declarado que consideramos materialmente fundadas las razones del paro, pero erróneos sus métodos y dudosos los fines de quienes lo encabeza. No hemos apoyado ni apoyamos una marcha donde se pretende unir a “todos los potosinos”, que viajen en abarca como nosotros o en Hummer, bajo el liderazgo de esta burocracia cívica, con una fuerte presencia e intromisión de la derecha y en un contexto intimidatorio fundado en un regionalismo demagógico que sirve a acallar a cualquier voz crítica. No nos preocupa que la juventud vaya quemando las banderas del MAS, que paga su reformismo y sus errores, sino que abrace banderas que la alejan de la verdadera solución de sus problemas que es imposible en este sistema podrido.

Reiteramos por esto nuestra convicción de que la clase obrera, la juventud revolucionaria y el movimiento campesino e indígena deban construir una alternativa tanto a este regionalismo, cuyo crecimiento habíamos advertido, como a la política de colaboración de clases del MAS. El terreno por donde repartir está ahí: liberar a la consigna de la nacionalización de la minería de su envolvimiento regionalista y de su uso oportunista, añadirle la necesidad de que esta sea administrada directamente por obreros en beneficio de las mayorías, para enfocar en ella la solución no solo de los problemas de Potosí sino la única salida para salvar las luchas del pueblo de Octubre de 2003 y sucesivas de una corrosión inexorable aprovechada por los enemigos del pueblo. Exigir que el pueblo pueda elegir y revocar directa y democráticamente a sus dirigentes cívicos (aunque no solo ellos) para liberarlo de las maniobras que se hacen sobre su cabeza y sembrar los gérmenes de una verdadera democracia obrera.

Pero no serán unas consignas a construir esta alternativa por nosotros. Debemos hacerlo nosotros deteniéndonos lo suficiente en entender las cosas, explicarlas con paciencia y con sentido de las perspectivas. A esta tarea convocamos al joven, el obrero, el indígena de esta nuestra tierra severa  en la cual nacimos y donde queremos ganarnos el derecho a vivir dignamente y morir en paz.