La carretera de la discordia

SI al TIPNIS y al socialismo. NO a la IIRSA y al imperialismo


Desde el propio Presidente y voceros del gobierno se ataca a los indígenas con acusaciones graves, como la de participar a una conspiración internacional orquestada por la embajada de EEUU. No queremos ahora entrar en este aspecto porque nos interesa concentrarnos sobre la cuestión principal. La carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari que, como se ve en la grafica, en su segundo tramo partiría en dos el más de un millón de hectáreas de biodiversidad del Territorio Indígena y Parque Natural Isiboro Sécure, es el eje de una estrategia global de desarrollo del gobierno y de la proyección internacional de Bolivia. En cuanto tal, no es asunto privado entre el gobierno y los indígenas del TIPNIS. Es tema de vital importancia para la clase trabajadora y toda la militancia revolucionaria.

TIPNIS: parque, petróleo, tierra y carreteras

La instauración, en 1990, del TIPNIS con el doble estatus de parque natural y territorio indígena, no ha acabado con las amenazas que lo ciernen. En 2010 (DS 676) parte del TIPNIS fue declarada “área de interés” para la exploración de hidrocarburos. Multinacionales como REPSOL YPF y PETROBRAS ya empezaron los correspondientes estudios técnicos preliminares a la perforación, según admisión del mismo presidente de YPFB Carlos Villegas.

Los “cuartoneros”, como se les llama a los comerciantes ilegales de la preciada madera del TIPNIS, ya han provocado la desaparición de decenas de hectáreas del bosque. Su actividad ilegal se concentra obviamente en las zonas más accesibles alrededor de los caminos y de una franja en proximidad del rio Isiboro. Dos empresas madereras (Fátima y Suto) ingresaron ilegalmente al TIPNIS abriendo caminos con maquinaria pesada en el límite norte del área protegida.

El artículo 5 del DS 22610 de 1990 dispuso “fijar una línea roja que evite nuevos asentamientos campesinos colonizadores en los Parques Nacionales, en especial en el Parque Nacional Isiboro-Sécure”. Sin embargo las penetraciones constantes de colonizadores, principalmente cocaleros de la zona del Chapare, ha hecho retroceder esta “línea roja” 7 veces desde 1999 hasta 2009. Los colonizadores, de acuerdo al Censo de 1993, eran poco menos de 10mil personas, un número que ha ido constantemente creciendo junto al hambre de tierra. Hasta hoy todas las fuentes oficiales, inclusive los dirigentes de la Federación del Trópico, admiten que hay cocaleros organizados que trabajan por encima de la “línea roja”.

La carretera: ¿desarrollo?

De acuerdo al mismo Censo de 1993, en el TIPNIS vivían 4.563 indígenas de etnia moxenos, yuracaré y chimanes, agrupados en unas 64 comunidades que se dedican principalmente a la agricultura, caza y pesca[1]. En base a la misma fuente, la tasa de analfabetismo en el TIPNIS es muy alta, del 60%, y las escuelas, presentes en cada comunidad, son en su mayoría hasta el tercero de primaria. Existen postas sanitarias solo en 5 comunidades o poco más.

Desde la marcha que llevó a la instauración del TIPNIS, la unidad de los indígenas que lo habitan ha sido perjudicada por los mismos peligros que sufre el parque. La Subcentral TIPNIS que formalmente representa a las 64 comunidades se escindió en el trascurso de las últimas dos décadas dando lugar a otras dos organizaciones, la CONISUR y la Subcentral Sécure. Las escisiones tuvieron lugar principalmente por las diferentes actitudes frente a las incursiones en el TIPNIS.

La Subcentral Sécure por ejemplo avaló la penetración en el parque de la empresa maderera Fátima. Esta organización fue creada por iniciativa de Marcial Fabricano, dirigente indígena vinculado al contrabando de madera y por esto expulsado del TIPNIS, que fue también viceministro de Asunto Campesinos de Goni. Comunidades en el sur del parque se fusionaron a los colonos, renunciando a su titularidad sobre la Tierra Comunitaria de Origen a cambio de un cato de coca. Es por esto también que las 18 comunidades agrupadas en CONISUR no participan formalmente a la marcha, por el contrario declararon su apoyo a la construcción de la carretera.

En base a estos antecedentes la preocupación de los indígenas que rechazan la construcción de la Villa Tunari – San Ignacio de Moxos es totalmente justificada. Organizaciones ambientalistas calculan que en pocos años la realización de la carretera haría desaparecer el 40% del parque. La carretera traerá más madereros, mas avasallamientos y mas multinacionales de hidrocarburos. Los supuestos beneficios al turismo (¿qué turismo hay sin parque?) o al pequeño ganadero beniano que tendría nuevas rutas para eludir el monopolio de la oligarquía cruceña, son poco creíbles, porque no son estos los verdaderos objetivos de la construcción de la carretera.

La Iniciativa IIRSA

La carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari debería unir a los departamentos de Beni y Cochabamba representando un tramo de un más

Este mapa, anexo a los documentos firmados en 2000, muestra claramente que el proyecto de la carretera es parte desde un principio del IIRSA
Este mapa, anexo a los documentos firmados en 2000, muestra claramente que el proyecto de la carretera es parte desde un principio del IIRSA
amplio “corredor bioceanico” para aproximar las costas brasileras del Atlántico al Pacifico peruano y chileno. Es uno de los proyectos de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, mejor conocida como la IIRSA. La IIRSA fue concebida por el último gobierno derechista de Brasil, del Presidente Cardoso, con la participación de organismos financieros internacionales como el BID, la CAF, FONPLATA y últimamente el Banco Europeo de Inversiones. La IIRSA fue finalmente consensuada en una reunión de presidentes de Sur América en Agosto de 2000 en la cual Bolivia fue representada por Banzer.

Como se ve claramente en la grafica[2] ya la reunión entre presidentes celebrada en Brasilia en agosto de 2000 proyectaba la construcción de una carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos, atravesando el TIPNIS. No podemos evitar a este punto unas preguntas polémicas: a) ¿con que cara la derecha pretende ahora aferrarse a la bandera del TIPNIS? Y b) ¿en base a cual criterio marchar hoy contra esta carretera es “de derecha” y defender su proyecto, que fue aprobado por la derecha, es ahora “de izquierda”?

La IIRSA, presentada como plan para la integración de pueblos, es en realidad un plan para integrar mercados. Por esto se pretende vertebrar el subcontinente suramericano con una serie de infraestructuras viales y energéticas, financiadas con recursos propios de los países o con préstamos de los organismos financieros internacionales. En nuestro caso la carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari es financiada principalmente por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) con que Bolivia se endeuda por 15 años por un monto 332 millones de dólares (más intereses) de los 400 y pico millones de dólares que costaría la obra.

El MAS y la IIRSA

De los 10 ejes principales de la IIRSA 6 atraviesan Bolivia, por su posición geográfica en el corazón de América. Se calcula que por la ejecución de todas las fichas de la IIRSA, Bolivia tendrá que asumir inversiones por un monto de 5mil millones de dólares, más los 10mil millones de dólares que es el presupuesto mínimo necesario para el proyecto de la Ferrovía Interoceánica, todavía en estudio. Los planes de la IIRSA avanzaron sin ninguna oposición durante el mandato de Goni con el apoyo de la mega coalición de partidos que sostenían su gobierno. Tras su posesión en 2006 en cambio así se expresaba Evo Morales en una cumbre de países suramericanos

debemos revisar el IIRSA para tomar en cuenta las preocupaciones de la gente que quiere ver carreteras en el marco de polos de desarrollo y no autopistas por las que pasan contenedores para la exportación en medio de corredores de miseria y un incremento del endeudamiento externo”.

Estaba totalmente en lo acertado el Presidente en 2006, entonces ¿Por qué se ha cambiado idea? ¿Qué es lo que hace de estas carreteras ahora “polos de desarrollo”? No podemos llegar a una respuesta sin tomar en cuenta la experiencia de estos años, a partir de las presiones de Brasil para mitigar los efectos de la nacionalización que llevaron a la renuncia de Soliz Rada. Años de reformas sociales que pero el pueblo boliviano ha tenido que pagar al caro precio de la inflación, el desabastecimiento, la escasez de productos y la escasez productiva, la corrupción, el estancamiento y en algunos casos el decaimiento de la producción agrícola particularmente en los alimentos de la dieta básica boliviana, la especulación de todo tipo, el contrabando y finalmente el surgimiento de nuevas capas de ricos que se visten de whipala y socialismo cuando hay que pelear una pega o en las elecciones.

La carretera de la coyuntura

La reconducción comunitaria de la revolución agraria ha saneado 27 millones de hectáreas – de los cuales 17 millones de Ha fiscales – titulándose 21 millones de hectáreas a Tierras Comunitarias de Origen. Esto ha afectado a la producción agrícola, como se ve en grafica, por la inseguridad en el sector agropecuario que obtiene grandes rendimientos solo a mayores superficies cultivadas con sistemas erosivos como el chaqueo. De allí la capitulación a la propiedad privada de la tierra que es el antesala de la reconstitución del latifundio.

Variaciones en los volumenes de producción agricola al 2010 (Fuente INE, realización gráfica El Deber)
Variaciones en los volumenes de producción agricola al 2010 (Fuente INE, realización gráfica El Deber)
La subvención al carburante, que funciona como control indirecto de los precios, desincentiva la inversión de las multinacionales generando escasez. De allí el gasolinazo. La reglamentación de precios induce a la realización de ganancias con otros medios, de allí el contrabando y las tendencias a la liberalización. Miles de ejemplos podrían hacerse todavía para sacar la misma conclusión: hay solo una cosa peor del capitalismo y es un capitalismo que no funciona. Esto es lo que tenemos ahora.

Un Estado no se caracteriza por la nación en que apoya o por la forma o el tipo de gobierno que lo rige, sino por sus relaciones productivas (de clase) prevalentes. El Estado debe garantizar abastecimiento alimentario, carburante, mercados etc., y si los principales actores económicos siguen siendo multinacionales, latifundio, industriales y bancos privados pues a ellos se tendrá que hacer concesiones, garantizándole su derecho a la ganancia.

La proyección internacional de Bolivia

Conociendo el discurso ideológico de las corrientes mayoritarias en el gobierno y el MAS es licito suponer que el espejismo de la integración de Bolivia con los mercados regionales y la posibilidad de negociar – como se hizo con Brasil – preferencias arancelarias para la exportación de productos bolivianos, todo esto haya representado un argumento fuerte para intentar atribuir a los proyectos de la IIRSA una función antiimperialista y de palanca para el desarrollo nacional. La IIRSA permitiría a Bolivia superar su enclaustramiento y vincularse al mercado mundial vinculándose un macro mercado regional en expansión, garantizado por la presencia de gobiernos de izquierda. Se trata de una ilusión peligrosísima.

Sobre base capitalista los planes de la IIRSA servirán solo a someter aun más las economías más débiles a las más fuertes. La abertura de estas vías de comercio y capitales hará sucumbir las economías menos desarrolladas como la boliviana, sin impulsar mínimamente su desarrollo. Carreteras como la que afecta al TIPNIS atraerán soyeros y madereros de Brasil. Ya ahora hay más de un millón de hectáreas de tierra boliviana tituladas legalmente a empresarios de Brasil, que es el principal comprador de nuestra madera. A estos sectores de la burguesía brasilera se unirán las multinacionales que utilizan a Brasil como plataforma de expansión internacional y en la región.

La mayor productividad del trabajo, los apetitos por materias primas de los países vecinos y el interés imperialista a intensificar la explotación de las ex colonias en esta época de crisis profunda del capitalismo, serán armas que producirán una devastación social aun más grande de la devastación medioambiental ocasionada por la construcción de carreteras. La crisis del Euro como moneda única del más grande proceso de integración internacional emprendido por el capitalismo, es decir la Unión Europea, debería ser motivo de reflexión y claro ejemplo al respecto.

¿No al capitalismo o al “modelo extractivo”?

Lo que escribimos hasta aquí no fue para buscar una coherencia o justificaciones al gobierno que, como vemos en estos días, puede tranquilamente encontrarlas por sí solo. Creemos que la experiencia de estos años deba servir en primer lugar al gobierno para rectificar sus posiciones, apoyándose en las movilizaciones para avanzar al socialismo antes de enfrentarlas para defender, en última instancia, intereses ajenos a los de las bases populares del proceso.

Las llamadas telefónicas entre algunos dirigentes indígenas y la embajada de EEUU no enlodan la marcha de centenares de indígenas que frente al nada futuro defienden el poco presente y este maravilloso parque. Ni sirven para definir al proyecto de la carretera como antiimperialista y la marcha como filoimperialista. EEUU es socio del BID y está interesado a la realización de la IIRSA y del corredor bioceanico sobre el cual pensaba tener un seguro control a partir de la presencia de la DEA en el Chapare. Esto debería hacer entender que el apoyo del imperialismo, incluso de sus resoluciones en defensa de los derechos indígenas, es interesado y contraproducente. Debería también hacer reflexionar a los que defienden una función progresista de los planes de la IIRSA: ¿Qué antiimperialismo hay en proyectos que suscitan tan positivo interés y la participación del imperialismo?

Todo esto debe ser argumento de debate entre la clase trabajadora, la militancia revolucionaria y la juventud que se solidariza activamente a los compañeros indígenas. En estos días escuchamos anatemas contra el “modelo extractivo”, pero Bolivia necesita energía y los peligros de racionamiento energético, que son efecto del saboteo de las multinacionales del gas, servirán como pretexto y leva mañana para avanzar en otros proyectos del IIRSA, cuando tal vez, como es posible, el tema del TIPNIS se solucione con un desvío de la carretera. Proyectos devastadores como la represa El Bala que afecta al Madidi, el megaproyecto Cachuela Esperanza en el Beni, el desvío del Rio Madera entre Brasil y Bolivia, la geotermia en la Laguna Colorada en Potosí etc.

La lección que sacamos de esto es que en el marco del capitalismo no existe para Bolivia un modelo de desarrollo alternativo al “extractivo”. Hasta ahora tanto desde el gobierno como desde los sectores críticos del proceso que reivindican coherencia al gobierno, se ha pensado que podemos ir afirmando “lo nuestro” – donde lo nuestro es las practicas comunitarias, la armonía con la naturaleza, la capacidad de dirección de los movimientos sociales etc. – para luego romper con el capitalismo. La experiencia más de cualquier palabra debería decirnos que en cambio romper las cadenas del capitalismo es condición previa imprescindible para todo aquello. Y si es esto lo que queremos por esto luchamos y así lo decimos.

Nos solidarizamos con cada medio necesario a los marchistas y defendemos el valor de los compañeros indígenas en cada circunstancia. Pero no somos indígenas del TIPNIS, nuestra solidaridad no es sentimental sino política, de militantes revolucionarios del proceso. Estamos con ellos contra la carretera y la IIRSA. Sin embargo consideramos que no serán la autodeterminación, el manejo autónomo de la plata de las REDD (que los países desarrollado dan a países como Bolivia para comprar el mantenimiento de forestas y el derecho a contaminar) ni la suspensión ahora, vigente todavía este sistema, de las perforaciones en el Chaco, lo que resolverán de una vez la “cuestión indígena”, como plantea la plataforma de 16 puntos de la CIDOB.

La autodeterminación no salvará el TIPNIS del cerco de madereros, cocaleros y multinacionales. El sistema de las REDD es solo una compensación que trae más contaminación al planeta y más corrupción en las comunidades. La suspensión de la actividad extractiva en el Chaco catapultaría contra los indígenas la rabia de un pueblo privado de bonos, trabajo, subvenciones y paliativos varios a la miseria. Estamos con los indígenas, convocándolos a estar con nosotros con su capacidad organizativa, valores y fuerza, en la lucha por la solución a los problemas de la humanidad, la lucha por la definitiva superación del capitalismo.



[1] Beneria-Surkin, J. 2002. Caracterización sintética y análisis integral del TIPNIS. SERNAP-GTZ/MAPZA. Trinidad, Bolivia.

[2] Vías para la integración, pág. 25, documento aprobado en la su mencionada reunión de Presidente de Sur América que consensuó el IIRSA, y disponible, en la página web oficial de IIRSA siguiendo este enlace: http://www.iirsa.org/BancoMedios/Documentos%20PDF/vias_para_la_integracion_2000.pdf