Marcha por ítems Santa Cruz

Un acuerdo sabor a poco levanta la huelga del magisterio cruceño


El acuerdo que ha permitido levantar la huelga del magisterio cruceño por ítems y otros no puede ser considerado una verdadera victoria de la lucha porque compromete de manera absolutamente general y dilatoria soluciones superficiales.

Los maestros se movilizaron exigiendo un dialogo con el Ministerio de Educación sobre su pliego de cuatro puntos: nivelación de la carga horaria, dotación de ítems, implementación del bachillerato técnico y reconocimiento del título del Profocom. La huelga se extendió por dos semanas, logró parar las actividades en un buen porcentaje de colegios fiscales de la ciudad y algunas provincias, varias decenas de maestros conformaron un piquete de huelga de hambre y la disposición combativa se demostró también en las marchas, en una de las cuales una compañera fue herida con 40 días de impedimento por la gasificación de la policía.

El acuerdo aceptó el plan de nivelación de carga horaria de la DDE que propuso repartir horas fraccionando unos 60 ítems, se conformará una comisión para determinar el déficit de ítems en Santa Cruz, que para la DDE son 700 y para los maestros 1800, y de la misma manera delega a comisiones futuras el estudio sobre las necesidades económicas para implementar el bachillerato técnico y a la negociación entre el ministerio y la confederación nacional de maestros el tema del Profocom. Es decir que lo único más o menos concreto del acuerdo es el plan de fraccionamiento de ítems.

Sobre el carácter controvertido de las reivindicaciones por la implementación del bachillerato técnico y el reconocimiento del Profocom ya dijimos más profusamente en otra publicación, en particular el tema del Profocom trata dar una respuesta a un problema real, el de la insuficiencia de nuestros salarios, pero lo hace abriendo a la perforación de nuestra principal conquista sindical que es el escalafón.

Lamentablemente esto ocurre cuando se buscan propuestas que sean “aceptables” y pretenden precautelar a la contraparte, es decir el gobierno del MAS, partido de la actual dirección del magisterio cruceño, en vez de afrontar el toro por las astas planteando el tema salarial en este contexto de negociaciones entre la COB y el gobierno.

La cuestión de la nivelación de la carga horaria es una temática de carácter general que afecta a todos los maestros de Bolivia. Muchos ítems son ofrecidos en compulsa con una cantidad de horas absolutamente insuficiente a sobrevivir. Los maestros estamos así obligados a participar a más compulsas, sumar ítems y competir con otros colegas para conformar un salario acorde a las necesidades, en desmedro de la propia calidad educativa porque si debemos pasarnos de un colegio a otro, de mañana a tarde, no hay posibilidad de preparar las clases del mañana, actualizarnos, leer como nos encomienda la ley.

El fraccionamiento de 60 ítems solo podrá paliar algunos casos y además no impide que se reproduzcan estas situaciones que nos enfrentan a los maestros entre nosotros mismos y con los que ambicionan ser maestros, sobre los cuales el gobierno se apoya para hacer pasar la jubilación forzosa sin resolver el problema de jubilaciones insuficientes.

Este tema podrá ser resuelto desde una lucha nacional para cubrir todas las deficiencias con ítems de calidad, es decir que sean ofrecidos en compulsa con una carga horaria no inferior a un mínimo de 80 horas y en condiciones de plena igualdad entre colegas. Donde el ítem obligue el maestro a desplazarse de un colegio a otro para cumplir con su tarea, este desplazamiento debe ser resarcido por el Estado. Donde no hay la posibilidad de unir horas de diferentes colegios para conformar un ítem, las horas que falten deben ser asignadas a cursos gratuitos de nivelación para los alumnos con dificultad o retrasos de aprendizaje.

Desde los primeros días de huelga tanto el director Morales de la DDE de Santa Cruz, como el Ministro Romero, hicieron alusiones al hecho que la huelga nacía de “gente del MAS que quiere perfilarse para las elecciones sindicales”. Romero hizo estas declaraciones mientras amenazaba a los maestros de contrademandarlos si se atrevían a recurrir a vías legales defendiendo a la compañera que fue herida en la gasificación, la cual de hecho ha quedado desprotegida.

Los compañeros del MAS tienen todo el derecho de hacer su batalla sindical abiertamente y nosotros todo el derecho de decir, experiencia a la mano, que su dirección causa retrocesos y sus “canales abiertos” con el gobierno causan divisiones y mayor indefensión en nuestras filas, desvirtuando nuestras luchas como con este acuerdo dilatorio firmado entre dirigentes sindicales, autoridades y diputados del MAS.

Pero denunciarlo no es suficiente, debemos dotarnos de los métodos que nos permitan luchar contra esta burocracia. En cada huelga debemos exigir la conformación de comités de movilización elegidos en cada distrito y revocables por sus respectivas asambleas de base, con tareas de dirección de las luchas mismas. Esta es también la única manera para conseguir la participación necesaria a las futuras victorias.