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Un programa obrero frente a la caída de precios de los minerales


El Presidente de COMIBOL Héctor Córdova prevé que las exportaciones minerales del país bajaran en un 15% este año, por la crisis mundial del capitalismo. Este pronóstico coincide con los que realiza el Fondo Monetario Internacional que, como informamos en el anterior número de esta revista, considera que los precios de las materias primas bajarán un 14% este año, con una tendencia a reducirse aún más en futuro.

Como se puede apreciar del grafico publicado en esta página, ya en el primer trimestre de 2012 ha habido una reducción del 8% respecto al año precedente tanto en la cantidad como en el valor del total de los minerales exportados. Particularmente evidente la reducción de los volúmenes y valores exportados de los principales minerales extraídos en Bolivia. El valor de la exportación de zinc ha bajado de un 26% respecto al primer trimestre de 2011, el precio de venta de la tonelada de estaño se ha reducido de un 32%, así como el valor de la exportación de plomo. Los únicos minerales que siguen incrementando su valor y venta son el oro, utilizado como refugio por los especuladores mundiales, y el antimonio, que se utiliza también en la industria bélica.

Desde la FSTMB se ha emplazado el gobierno a planear una estrategia para contrarrestar esta tendencia generalizada a la baja de los precios. El justo temor es que esta situación de precios desfavorables alimente y justifique retrasos en la industrialización y sea el fondo que permita a las multinacionales obtener mayores concesiones del gobierno en la adecuación de los contratos. Por esto mismo es necesario que los mineros se doten de su propio programa frente a la crisis.

Lo primero que hay que decir es que los mineros NO aceptarán ningún plan de austeridad que imponga retiros, congelación salarial o intensificación de la explotación laboral. La caída de los valores exportados es solo respecto a 2011, mientras respecto a 2010 hay un incremento del 24%. Las empresas y las multinacionales han obtenido enormes utilidades en los últimos años, hasta más de 3.400 millones de dólares en 2011 de los cuales dejaron migajas (9%) a Bolivia y nada a los trabajadores. No participamos de estas ganancias, no pagaremos por las “perdidas”.

Donde la caída de precios fue mayor, ha habido un incremento de la producción para evitar pérdidas, como ha ocurrido en el caso del estaño. Esto solo es posible incrementando la productividad con inversiones en tecnología y maquinarias. Es lo que está ocurriendo en la mina estatal (Huanuni y Corocoro), aunque los sindicatos lamentan la “falta de voluntad” de los gerentes, para utilizar las palabras del dirigente sindical de Corocoro, en concretar mejoras de la productividad.

En las multinacionales la migración a nuevos contratos con plazos limitados de explotación, podría inducir o a desinvertir o a exigir una intensificación de la explotación laboral para recuperar rápidamente la inversión. Es por esto mismo que los aumentos de la productividad necesarios para enfrentar la crisis de precios solo son posibles sobre la base de una nacionalización completa y real de la minería y una participación directa de los trabajadores en la administración de la producción.

Este hecho concreto hace de la cuestión de la nacionalización bajo control obrero el eje central de un programa de los mineros para enfrentar los escenarios de crisis que se aproximan. La dirección sindical de la FSTMB debe recorrer todos los sindicatos de base, promoviendo debates y discusiones a su interior para lanzar este programa desde las bases. Ejemplos como el de la lucha en la Reservas Tres Amigos o Colquiri demuestran que entre las bases existen las condiciones para aquello.