Reunión UNASUR

UNASUR: rechazamos las presiones imperialistas sobre Bolivia: ¿Y el gobierno?


Con el anuncio de 6 países sudamericanos que no participarán más a las reuniones de UNASUR solo un ciego podría no ver el muro de presiones imperialistas que se arman contra Bolivia ante la inconsistente respuesta del gobierno del MAS.

Primero la Comisión de Venecia, organismo jurídico del Consejo de Europa, se pronuncia contra la reelección con un claro intento de orientar la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Una intención ratificada, entre otros chantajes diplomáticos, por el embajador de Alemania en Bolivia entrevistado por Pagina 7. La CIDH ha sucesivamente asestado otro golpe a la credibilidad del gobierno admitiendo la demanda de algunos implicados en el caso terrorismo justo en el aniversario del operativo en el hotel Las Américas.

Luego un tribunal de derechos políticos de las Naciones Unidas condena al Estado boliviano a resarcir a los ex diputados del MAS Rebeca Delgado y Eduardo Maldonado por los dos fallos escandalosos del TSE y el TCP prohibieron participar a las elecciones municipales. El precedente, que según el MAS reafirmaría el derecho de Evo a la reelección, sugiere que en Bolivia hay poderes judicial y electoral sometidos al oficialismo. Además sugiere a estos poderes que la impunidad que el MAS le promete no es infinita, lo cual tendrá repercusiones en la psicología de muchos funcionarios públicos.

Finalmente, mientras el embajador británico lanza veladas amenazas contra Bolivia por su sacrosanta condena del ataque imperialista a Siria, 6 países entre los más grandes y económicamente importantes de Suramérica dejan UNASUR poco después que Bolivia asuma la presidencia pro tempore de este organismo. Un acto hostil contra todo lo que fue el ALBA, la alianza bolivariana centrada en Venezuela que hace solo una década protagonizaba la diplomacia y los procesos regionales de integración.

A todo esto se suman una serie de hechos internos no esclarecidos. El partido de Costas, Demócratas, obtiene misteriosamente y divulga audios que refuerzan la idea de la judicialización de la política instruida por el MAS. Y luego las denuncias de Evo sobre las andanzas conspirativas del encargado de negocios de EEUU y el misterio de las bombas que matan vecinos y mineros en Oruro.

Sin embargo la línea oportunista del gobierno boliviano no cambia tampoco frente a los intentos de desprestigiarlo internacionalmente. Siguen al contrario los reconocimientos sustanciales y formales al imperialismo que debilitan la capacidad de respuesta de las masas.

Por reconocimientos sustanciales nos referimos por ejemplo a las concesiones de exploración y explotación a las multinacionales de hidrocarburos, la subsistencia de concesiones mineras no actualizadas a la ley actual (como San Cristóbal), la elección de una firma alemana para la explotación del litio, pese a los cuestionamientos del embajador de ese y con el claro intento de recibir apoyo de la potencia europea al proyecto del tren bioceánico.

Por reconocimientos formales nos referimos a la escandalosa posición oficial del MAS sobre la cuestión catalana en defensa de la “unidad de España”, la misma de la derecha española que reprime quienes luchan por el derecho a decidir de los catalanes; la apertura de una embajada turca en Bolivia, anunciada como una conquista diplomática justo cuando Erdogan lanza su ofensiva contra la independencia de los curdos y Turquía, aliado estratégico de EEUU, participa a la repartición de Siria; el “pasaporte progresista” otorgado a Ángela Merkel y a títeres africanos del imperialismo, situación analizada en otros artículos; el silencio sobre Honduras etc.

El escenario regional e internacional en el cual la diplomacia del MAS perseguía sus objetivos respaldándose en algún bloque de países ha radicalmente cambiado. La crisis venezolana, a la cual el MAS ha contribuido con su moderación programática, ha echado por tierra todo el conjunto de países llamados “bolivarianos”. Alrededor de Bolivia ya no hay ni un “gobierno amigo” y más allá de sus confines quedan, a nivel latinoamericano, solo una Venezuela al borde de la bancarrota económico-social y Nicaragua que vive una explosión social en rechazo a la contrarreforma de la Seguridad Social de Ortega.

Pero el gobierno no ve en un giro a izquierda, hacia las masas bolivianas reactivadas políticamente con una nueva oleada nacionalizadora, la posibilidad de responder a la ofensiva imperialista, que así se fortalece. Por esto nuestro rechazo y llamado a la movilización antiimperialista de ninguna manera coincide con una defensa del gobierno. Al contrario, reafirmamos que ante la incapacidad del MAS de desprenderse del Estado burgués y levantar una oposición de masas al imperialismo, necesitamos una alternativa política propia de los trabajadores, indígenas y la juventud revolucionaria de nuestro país.