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Venezuela: Jugar para ganar – o aún estamos a tiempo de corregir


Luego del fallecimiento del presidente Hugo Chávez, la revolución parece encaminada en su encrucijada final, entre un giro radical hacia la profundización de socialismo o la simple liberación del capitalismo de mercado. Sin embargo ciertos elementos enquistados en la dirección del gobierno, quienes durante el mandato de Chávez pasaron desapercibidos con un discurso clasista y radical, ahora parecen haberse quitado la máscara y presionan desde adentro para la liberación de los controles, y del capitalismo.

Estos sectores oportunistas, en amplios sectores de las dirigencias medias, bajas y quizás altas del gobierno y el PSUV, parecen apurados en acumular los mayores privilegios y riquezas que puedan extraer de sus puestos de dirección, previendo que el gobierno puede dejar de estar en las manos del PSUV, en el próximo período presidencial o incluso antes en un revocatorio al presidente Nicolás Maduro. Por lo que juegan un papel contrarrevolucionario fomentando las macollas, la corrupción y el desmantelamiento de las empresas del estado (para la futura privatización).

Las mesas de paz con la burguesía y derecha

La burguesía venezolana e imperialista y su brazo político agrupado en los partidos políticos de derecha de la MUD (Mesa de Unidad Democrática), incluso desde antes de que Hugo Chávez llegara al poder vieron en el comandante, y principal líder del golpe de estado del 4 de Febrero, a su enemigo de clase. Y desde entonces han hecho campaña mediática, política y económica, para engañar al pueblo y sabotear el proceso revolucionario que vive el país.

No hay que olvidar que la misma burguesía y derecha que hoy se sienta en las mesas de paz económica, que ha liderado el presidente Maduro, fueron los que apoyaron el golpe de estado que removió al presidente Chávez temporalmente del poder, y también firmaron en favor del dictador autojuramentado Carmona Estanga. Más aún esta misma burguesía, fue la que promovió el paro petrolero y empresarial que destruyeron el importante crecimiento económico que venía teniendo el país luego de la re-nacionalización de PDVSA.

Esta misma burguesía, es también la que ha patrocinado a los políticos de derecha, una y otra vez para liquidar por la vía democrática electoral a la revolución. No olvidemos que las cámaras de comercio como VENAMCHAM, FEDECAMARAS, etc. en donde están afiliada toda oligarquía del país, es la que ha promovido una fuga de capitales dejando al país con muy pocos recursos para reinvertir en el desarrollo económico, generación de empleo y mejora de la calidad de vida del pueblo venezolano.

Sin duda, son los banqueros, los terratenientes y la burguesía del país, los que financian las guarimbas, los paramilitares, los actos terroristas y los asesinatos selectivos de dirigentes políticos como Eliecer Otaiza, Robert Serra, etc. pero que además son los que han asesinado y desaparecido con total impunidad cientos de campesinos, indígenas, sindicalistas, y líderes de movimientos sociales en general.

Entonces, ¿Es a esta misma burguesía contrarrevolucionaria y que ha promovido el derrocamiento del gobierno cientos de veces, que le vamos a pedir que de la noche a la mañana juegue a favor de la revolución y del pueblo?, este no es el momento para ingenuidades. Ahora que el descontento dentro del chavismo sigue creciendo sin precedentes en la historia de la revolución, no podemos seguir esperando paciente y pacíficamente a que la burguesía siga generando las condiciones para un aplastamiento de las conquistas logradas por el pueblo de la mano de la revolución bolivariana.

Si empresarios como Mendoza, con 4.000 millones de dólares en sus cuentas personales, o Cisneros con 4.500 millones, tuvieran realmente intenciones de invertir en el país, sus capitales personales no los guardaran en bancos en el extranjero, sino en bancos nacionales y/o estuvieran dispuestos a invertirlos en sus empresas, sin necesidad alguna del chantaje de pedirle al estado que les otorgue los dólares que recibe PDVSA de la venta del petróleo de la nación.

Lecciones de la historiamaduro-elections

La historia ha mostrado que todo proceso de revolución que no ha completado las tareas socialistas, ha sido aplastado a sangre y fuego por un movimiento reaccionario de mano del fascismo, este fue el caso de a segunda república Española, Chile, etc. así como las revoluciones abortadas por el fascismo en Italia y Alemania, igual que en Latinoamérica, Asia y África. – El fascismo, no es meramente un proceso autoritario estatal como lo define la literatura burguesa, sino una respuesta reaccionaria del capitalismo cuando se siente amenazado por las fuerzas de la revolución, cuando la legalidad democrático-burguesa del estado se le convierte una traba para mantener el “statu quo” reprimiendo y destruyendo las organización revolucionaria de la clase trabajadora y/o de las masas desposeídas–.

No es casualidad que Cuba se siga manteniendo con tal heroica resistencia durante más de 50 años, incluso contra el criminal bloqueo económico al que le tiene sometido el imperialismo yankee. Esto no es sólo por la grandeza de los personajes que lideraron y lideran Cuba. La razón es que Cuba sí aprendió las lecciones a tiempo, y acabó con los enemigos internos de la revolución. ¿Pudiera Venezuela hoy por hoy aguantar si quiera un mes de bloqueo como el de Cuba?, absolutamente no.

Todas las misiones, y el presupuesto en general del estado, vienen de los ingresos generados por PDVSA. De tener Venezuela un bloqueo, cerca del 90% de los ingresos del país se irían de la noche a la mañana, dejando en quiebra al estado. Más aún, como todas las palancas de la economía están en manos de la pequeñisima oligarquía que controla el poder económico del país (Banca, Industria y Latifundios), todos estos empresarios se irían también, dejando al país sumergidos en la mas rotunda miseria y sin ninguna fuente de ingresos que permita reactivar la economía nacional.

¿Quienes son estos enemigos internos de la revolución?, todas las grandes empresas y monopolios trasnacionales y nacionales, toda la banca privada (cuyo capital es principalemente trasnacional), y los latifundios. Esta pequeñisima oligarquía, que ha ostentado el poder en Venezuela, desde, en muchos casos, antes de la independencia de Venezuela. Son sectores que controlan el poder económico, y con esto tienen acceso a privilegios que son sólo sostenido con la explotación del pueblo trabajador.

La historia reciente de la revolución bolivariana, también nos muestra que Hugo Chávez, quien llegó al poder con un proyecto nacionalista, que no pretendía seguir la construcción del socialismo sino una “tercera vía” (luego en la práctica entendió la imposibilidad de una tercera vía y que el camino era el socialismo), que tan sólo mejorara las condiciones de vida del pueblo.

Incluso el proyecto inicialmente nacionalista que planteaba Hugo Chávez, y que pretendía sólo humanizar al capitalismo, fue suficiente para que la misma burguesía y derecha – a la que ahora llamamos a las mesas de diálogo –, llevara a cabo decenas de planes de golpes de estados, de magnicidios, de sabotaje económicos, de satanización mediática, etc. Ya ellos han dejado claro su negación ante la posibilidad de la humanización del capitalismo. No podemos esperar que sean ellos los que ahora si lo hagan, mucho menos que permitan el florecimiento y triunfo de una economía socialista, que a la larga les destruiría sus privilegios y poderes económicos.

Las expropiaciones y el Control Obrero

Si hay una política que ha fallado y sigue fallando, es la política que ha tomado el gobierno hacia las fábricas y empresas en manos del estado. La burocracia en la gran mayoría de los casos ha jugado un papel contrarrevolucionario y a favor de capitalismo, en la medida en que se han encargado de aplastar el proceso de organización de la clase trabajadora, que se ha materializado en el Control Obrero, sobre las fábricas recuperadas.

En la mayoría de aquellos casos donde los trabajadores han recuperado fábricas que han sido abandonadas por la patronal, y a la vez han demostrado el innegable funcionamiento del Control Obrero, la burocracia ha saboteado estas instancias de dirección colectiva y ha impuesto autocráticamente direcciones anti-obreras, las cuales han jugado en contra de los intereses de la nación, y del pueblo trabajador en específico. Beneficiando sin dudas a la burguesía y a la derecha. Ya que esta burocracia, al ser la cara publica del gobierno y el PSUV, generan descontento entre los chavistas hacia el gobierno en manos del presidente Maduro, y le dan herramientas a la derecha para justificar su alegatos de “corrupción y decadencia” del proyecto socialista en el país.

En casos como las fábricas recuperadas Inveval e Inaf, la burocracia se encargó de llevar a pérdida empresas que en manos de los trabajadores y sin el más mínimo apoyo económico de ningún sector, habían generado un proceso productivo estable y que garantizaba ingresos para pagar salarios dignos a todos los trabajadores y para incluso generar ganancias para el estado. Algo parecido han intentado hacer en Lácteos Los Andes y Aceites Diana, donde, como los trabajadores han explicado, la burocracia puesta por el estado había sido comprada por la burguesía para llevar a la quiebra a estas empresas y justificar su privatización, para así ser vendidas a Lorenzo Mendoza y pasar a manos de Industrias Polar. Sin embargo, la organización de los trabajadores, la importancia estratégica de estas empresas para el país y la mediatización a través de las redes informativas no oficiales, lograron derrotar tales planes.

En las industrias básicas el plan guayana socialista no ha sido menos pisoteado por la burocracia. Se ha impedido a toda costa la organización de los trabajadores en Consejos Socialistas de Trabajadores, a través de la satanización y destitución de líderes obreros. Sin embargo, acá el oportunismo de sectores de la dirigencia sindical, heredera de las prácticas reivindicativistas y oportunistas de la IV República, han desviado el objetivo real de las luchas clasistas que defienden los obreros de base. Dando razones también para que la burocracia justifique que no se puede establecer el Control Obrero, ya que estos sindicalistas pudieran dirigir las empresas de forma individualista y en contra de la nación (por supuesto, la burocracia hoy así lo hace).

A pesar de todas estas limitaciones para instaurar el Control Obrero, la clase trabajadora sólo puede aprender de su propia experiencia. No podemos evaluar a los trabajadores como niños indefensos e ignorantes que no saben lo que quieren. Si se establece la verdadera democracia obrera dentro las empresas del estado, las trabajadores a través de la contraloría obrera pueden destituir inmediatamente a todo funcionario que cometiera actos de corrupción y/o que se desviara de las funciones para las cuales fue elegido, y de la misma manera elegir nuevos líderes o voceros que si cumplan con tales funciones. Sin embargo esto no es posible si no se le permite a la clase trabajadora asumir la dirección de su propio destino y así aprender de la práctica.

Muchas veces, el presidente Hugo Chávez apoyó y nos propuso votar por candidatos que a la larga “saltaron la talanquera”, que cometieron actos de corrupción y que incumplieron las misiones para las cuales fueron elegidos. Sin embargo para las masas esta nunca fue una excusa para dejar de confiar el el buen juicio del comandante Chávez, por el contrario, este “ensayo y error” permitió a Chávez y al pueblo madurar y aprender sobre la base de las equivocaciones. Esto mismo es necesario para la clase obrera. ¿Que los trabajadores apoyarán a líderes, voceros, y representantes camaleónicos, y que cometan actos de corrupción una vez asuman alguna posición de dirección?, es cierto, pero esto también ocurre hoy en día, mientras son elegidos sólo por la burocracia. La única diferencia (y ventaja) es que bajo un verdaderamente democrático Control Obrero la clase trabajadora tendrá la potestad de elegir y revocar cualquier dirigente obrero inmediatamente, sin trabas burocráticas ni limitaciones. Además de que la contraloría obrera permitiría el acceso de las masas a evaluar permanentemente la gestión de tal o cual funcionario.

La única forma para que las expropiaciones funcionen y con esto ayudar a reactivar el aparato industrial estatal y así solucionar la crisis económica del país, es aplicando el Control Obrero sobre todas las empresas del estado. Sin embargo unas pequeñas islas de socialismo no pueden permanecer en el tiempo frente a un mar de capitalismo, por lo que también hará falta la nacionalización de las otras palancas de la economía en manos privadas, los monopolios, bancos y latifundios, y también ponerlos democráticamente en manos de la clase trabajadora.

El papel de los medios de comunicación oficialesbolivares-dollars

La línea editorial del SIBCI (Sistema Bolivariano de Comunicación e Información), establece el filtro de las críticas, denuncias, etc. sobre la Revolución Bolivariana, y/o sus dirigentes, argumentando que esto da cabida a que la derecha, la burguesía y el imperialismo lo usen en contra de la revolución. Sin embargo, esta equivocada estrategia, en vez de restarle fuerzas a la derecha, la fortalece, y a la vez socava las bases de apoyo al gobierno nacional, generando descontento que pudiera traducirse en un reflujo electoral en las próximas elecciones venideras. Publicar información parcializada, o no publicar nada en absoluto, sobre las condiciones del país, no le resta de que hablar a la derecha, por el contrario le da de más.

Cuando los medios del estado no muestran la realidad sobre la situación económica, por ejemplo, afirmando que “todo esta bien”, “hay pleno abastecimiento”, “la inseguridad es sólo una sensación”, el pueblo a través de su propia vivencia diaria se da cuenta que esto no es del todo cierto, y a la vez los medios de derecha lo usan para decirle al pueblo, especialmente al chavista, que su gobierno l”es miente”. Mientras que en los casos en que los medios oficiales no dicen absolutamente nada, ni se pronuncian (como en el asesinato del líder Indígena Sabino), la derecha y los medios inventan cualquier tipo de falsedades tergiversando la realidad, por supuesto poniendo al pueblo en contra del gobierno, por lo que, mientras esta sea la única versión que el pueblo en general puede obtener, estas mentiras van calando en él y se van acumulando, generando una acumulación de descontento paulatino que puede ayudar a generar un reflujo electoral.

La mayor parte de descontento general de los chavistas hacia el PSUV ha sido a raíz de la mala gestión, corrupción, y burocratismo de uno otro líder o dirigente, y de la impunidad y amiguismo que los dirigentes del gobierno han demostrado ante estos personajes. Hasta ahora este descontento en gran medida ha sido captado por el Gran Polo Patriótico, lo que ha permitido mantener una correlación electoral favorable. Sin embargo en la misma medida en que los partidos del GPP han resultado ser apéndices del PSUV, este descontento sencillamente puede convertirse en un reflujo, o en los casos más graves pudieran pasarse a la derecha.

Para que el PSUV y el gobierno en general puedan recuperar el descontento y especialmente los sectores más críticos, el SIBCI debe darle la inmediata cabida a la crítica revolucionaria, y a la publicación de denuncias de los movimientos sociales, que hacen vida dentro del chavismo. Los periodistas de los medios del estado tienen la capacidad y el apoyo económico suficiente para hacer trabajos investigativos (como debería ser el verdadero periodismo) que permitan comprobar si las denuncias a publicar son ciertas o falsas, o al menos si tienen bases ciertas.

De igual manera se deberá informar sobre la realidad tal cual como es, aceptando los errores cometidos, en la misma medida que se explican las razones reales de tales errores. La derecha y sus medios hablarán siempre en contra de la revolución, lo hagamos bien o lo hagamos mal – ellos saben cuál es su papel frente a la lucha de clases. Así la revolución acepte o no que tiene errores, poco o nada puede perjudicarnos una mayor apertura y crítica revolucionaria entre los medios del estado, en este sentido.

Esto permitirá a la misma dirección nacional, a través de la contraloría social, hacerle seguimiento a las actuaciones de todos los dirigentes del PSUV y del gobierno, pudiendo tomar las medidas necesarias de forma oportuna para solucionar los casos de corrupción, sabotaje, etc. Y que el pueblo chavista sienta que ya no está siendo ignorado por los medios oficiales. Como ha venido ocurriendo hasta ahora.

La satanización de la crítica revolucionaria

Si hay un momento en el que la revolución bolivariana está en peligro real de perder una elección presidencial, es en estos próximos años. Incluso, si el gobierno nacional no toma medidas justo ahora, en las próximas elecciones para la Asamblea Nacional se perdería sin lugar a dudas la mayoría absoluta, e incluso la mayoría relativa. Este último escenarios significaría el comienzo del final de la Revolución Bolivariana. Esto no es un secreto para nadie, y así como la vanguardia chavista lo sabe, la dirección del PSUV también. Es esta la razón por la cual la dirección nacional ha tomado fuertes posturas en contra de la crítica y opiniones dentro del chavismo, que no acaten al 100% las posturas oficiales.

Así ha sucedido con la página web de izquierda www.aporrea.org – la cual siempre fue aliada de la Revolución Bolivariana y de Chávez (y no parece haber dejado de serlo) –, ya que en este espacio se expresan las principales críticas radicales o reformistas, revolucionarias u oportunistas dentro del movimiento obrero y popular. En esta página se puede encontrar de todo un poco. Si bien no se puede negar que algunos críticos de derecha utilizen este espacio para tergiversar y generar confusión, tampoco es posible negar que la gran mayoría de revolucionarios críticos y comprometidos utilizan este espacio para expresar ideas, opiniones, denuncias, que por las vías oficiales del gobierno son imposibles de publicar, ya que la línea política (y esto no es secreto tampoco) esta totalmente sesgada y no permite cabida a críticas que pudieran ayudar a fortalecer el proceso revolucionario, y la confianza de las masas en sus dirigentes. Muestra de esto es la salida del aire de programas como, “La Hojilla”, “Los Papeles de Mandinga”, “Un grano de maíz”, entre otros.

El medio digital Aporrea, ha sido uno de los pocos espacios que ha permitido drenar todas las opiniones que de otra forma no pudieran expresarse públicamente.

Sin embargo, la crítica revolucionaria y la oportunista no tiene capacidad para incidir por sí sola en el desenvolvimiento de la revolución en los próximos años. En Cuba por ejemplo, hay gusaneros pagados por el imperialismo yankee, que permanentemente difunden falsedades en las redes sociales, el internet y entre el mismo pueblo. Sin embargo en Cuba, más de 50 años después, la crítica gusanera no ha podido debilitar las bases de apoyo al gobierno. De igual forma en Venezuela, no será la crítica la que divida, destruya, o haga avanzar o retroceder las conquistas, será la lucha de clases, la que en definitiva resuelva la situación para bien o para mal. Y las principales consecuencias de la lucha de clases, serán producto de las medidas que tome el gobierno en los próximos, meses y años, y la reacción de la burguesía y el imperialismo ante estas medidas.

Si no se resuelve la crisis económica del país, difícilmente se podrá mantener el PSUV en el poder. Es decir, mientras una oligarquía siga teniendo el poder económico en sus manos, lo seguirá usando para sabotear la economía. Para nada nos sirve que el gobierno sea amable con estos sectores económicos. La única forma en que la burguesía apoye al gobierno, es que sea este mismo el que desmantele todas las conquistas de la revolución y aplique medidas capitalistas y neoliberales (lo cual el PSUV no les concederá).

La principal y verdadera amenaza para la revolución, no son las opiniones críticas de uno u otros, sino su enemigo de clase, la misma burguesía a quien ingenuamente llamamos a mesas de diálogo.

El peligro del sectarismo

Una crisis económica como la que está atravesando Venezuela actualmente, también se refleja en una crisis de dirección revolucionaria dentro del movimiento obrero. Y no sólo en las direcciones del gobierno y partidos aliados, sino en los liderazgos de las instancias de participación de la clase trabajadora, como sindicatos, consejos de trabajadores, etc. La Revolución Bolivariana sigue padeciendo una carencia crónica de cuadros formados y militantes que aporten a encaminar las luchas revolucionarias en las diferentes instancias de participación del pueblo trabajador. Lamentablemente el PSUV y otros partidos aliados han demostrado su incapacidad de llenar tal vacío, al ser partidos con enfoques netamente electorales y con muy poca vinculación orgánica permanente con los movimientos sociales, sindicatos, campesinos organizados, consejos de trabajadores, etc.

Sin embargo nada de esto debe traducirse en un llamado a la separación de las masas del PSUV. Por el contrario, la tarea es dar la batalla adentro y no ceder los espacios, ante el oportunismo, las macollas y la corrupción que lamentablemente aún existe dentro del partido y del gobierno. Desde “Lucha de Clases” condenaríamos categóricamente cualquier postura divisionista, que pretenda aprovechar este descontento hacia el PSUV para promover una escisión y formar un nuevo partido. Estamos convencidos que la lucha debe darse, llamando a las masas a organizarse en el partido y a luchar por completar la revolución socialista en el país, y porque los dirigentes escuchen a las bases sobre el verdadero centralismo democrático. Para la transformación del PSUV en un partido con vinculación directa con la clase obrera y el pueblo trabajador.

Un partido sano, debe basarse en la máxima apertura al debate, la crítica y la discusión. Un verdadero liderazgo sólido, no es aquel que hace callar a sus críticos, sino el que es capaz de responder con palabras y acciones las críticas que recibe, y a la vez exponer sus posturas claramente ante las masas. Por lo que este llamado a la unidad, no debe tampoco entenderse como un llamado al cese de la crítica, la discusión y el debate.

Si es un peligro latente, el que sectores oportunistas se aprovechen del descontento existente para desmovilizar a las masas y/o para dividirlas, igual de peligroso son los llamados que han hecho algunos voceros del gobierno expresando que aquellos que no estén de acuerdo con las posturas oficiales del partido deben formar partidos propios y no hacer vida dentro del PSUV. Condenamos esta postura de estos voceros también, no sólo porque la consideramos sectaria y divisionista, sino porque esta actitud pudiera alejar a capas críticas dentro del chavismo conformando uno o varios partidos nuevos que pudieran producir escisiones (pequeñas o no) arrastrando a algunos sectores de las masas chavistas hacia estos partidos nuevos.

Más aún considerando las pasadas elecciones presidenciales donde tan sólo 100.000 votos que se alejen del oficialismo pudieran hacer salir al PSUV del gobierno en favor de los partidos de derecha, esta actitud debería ser revisada y corregida a tiempo por parte de la dirección nacional del partido y por el mismo gobierno.