Volver a clases si. Pero ¿Cómo y en qué condiciones?


La crisis sanitaria ha demostrado no ser un juego, sus consecuencias han puesto a una dura prueba a los gobiernos del mundo y su capacidad de maniobrar entre ganancia empresarial, inactividad económica, paro forzoso, cuarentena y una recesión futura. Pero además de esto a expuesto la debilidad de los sistemas educativos en todo el mundo y expone la relativa precariedad de muchos sistemas educativos y reflejan años de baja inversión presupuestaria (como el caso nuestro).En Latinoamérica y el Caribe, casi todos los países desplegaron -con más o menos intensidad- una estrategia educativa para atravesar la pandemia con las escuelas cerradas. Solo Bolivia no habilitó ninguna solución a distancia. En tanto, Nicaragua y Guyana Francesa son los únicos dos que continúan con clases presenciales.

Los países de la región han implementado diferentes programas para proseguir con la educación a distancia en tiempos de cuarentena. Es natural la presión que debe existir sobre el ministerio de educación en Bolivia si lo comparamos con nuestros vecinos, seguramente es esta presión la que ha motivado al ministro Víctor Hugo Cárdenas a emitir el juicio que volveríamos a clases en mayo, posición que luego fue retractada por la propia autoridad educativa del país no sin antes generar una ola de preocupación y malestar en padres de familia, estudiantes y ante todo maestros. Y es perfectamente natural que los maestros nos preocupemos por esta sugerencia lanzada por el ministro, quienes estamos en aulas de 30, 35 o 40 estudiantes que se convierten en posibles “focos de contagio”. El ministro entonces anunció que, durante y después de esta cuarentena, la educación presencial será combinada con la educación virtual y a distancia mediante medios de comunicación tradicionales como radio y TV, esta modalidad será implementada en los próximos días. “Antes de la cuarentena y por muchos años, nos hemos reducido principalmente al trabajo educativo en aulas, eso es lo que llamamos educación presencial (…) eso a partir de ahora no va a continuar como era en el pasado, tiene forzosamente que combinarse con la educación virtual”, aseveró.

¿Educación a distancia?

Pero estas tentativas de órdenes y contraórdenes demuestran que el ministerio de educación esta realmente perdido en sobre como afrontar el tema de las clases en nuestro país. Pagamos por años de un presupuesto educativo bajo, que le impidió un desarrollo tecnológico. Un estudio publicado en mayo de 2017 y publicado en “El diario” expresa que tan solo el 1,5% de los Quipus a nivel nacional se hallan en funcionamiento. Si bien es cierto que en 2005 se invertía solo el 4.2% del PIB en educación, en 2013 se aspiraba llegar al 8.7 de PIB para educación, alrededor de 28.848 millones, hasta 2017 la inversión en educación llego al 7.6% del PIB que se traduce en 20.842 millones, de este presupuesto en 2015 una investigación realizada por “campaña por el derecho a la educación” declaró que el 90 % de ese presupuesto se destina a los salarios de los maestros, “solo el 10% se destina a la ‘inversión’, lo que significa en capacitación de maestros, desarrollo de la calidad educativa, infraestructura escolar, etc” .

Esto revela que a pesar del salto cuantitativo que realizó el gobierno desde 2005 hasta la fecha los recursos que dispone la educación son siempre miserables y desde luego insuficientes para poder pensar en una verdadera “educación de calidad”. Es evidente que en estas circunstancias no es posible pensar en construir en nuestro país un sistema educativo tecnológicamente adecuado, debido también al gasto que esto supone paras las familias. Pero hay también un problema pedagógico. Aunque para la ideología capitalista basada en el individuo, el proceso de aprendizaje es “personal”, la psicología ha ampliamente demostrado que los seres humanos y los niños en particular, aprenden más y mejor el uno del otro, en grupo y socializando sus conocimientos. No hay, ni puede haber, Robinson Crusoe en el mundo de la educación.

El modelo capitalista

La educación a distancia encaja como anillo al dedo al proyecto de atomización y disgregación social capitalistas, pero no con la pedagogía. En un país como el nuestro, además, puede servir a descargar sobre las familias el peso y la culpa del Estado en sus responsabilidades para con la infraestructura escolar, el hacinamiento de las aulas, la falta y el caos en la distribución de los ítems. Por otro lado no hay que olvidar que para las familias trabajadora la escuela cumple también con un papel de cuidado familiar durante los horarios de trabajo. Si, como sucede ahora mismo con esta cuarentena que no vale para la clase trabajadora, padre y madre de un niño o un joven están trabajando ¿con quién se quedará este niño durante el horario escolar “a distancia”?

Está claro que, al igual que en temas financieros y laborales, esta emergencia sanitaria ofrece a los gobiernos y a la clase capitalista la oportunidad de atacar brutalmente nuestras condiciones de vida haciéndonos retroceder a épocas oscuras de la humanidad mientras nos seducen con el espejismo de un falso progreso. Pero nos brinda también la oportunidad de luchar por terminar con este sistema de explotación. Lo que nos corresponde ahora, sin duda es cuidar la salud de todos los que vivimos y trabajamos en el mundo de la educación, maestros y estudiantes. Pero al mismo debemos cuidar que la gestión de la emergencia no sirva al gobierno para reducir aún más las responsabilidades del Estado con la educación pública, o para que, a pesar de lo que queramos los maestros, seamos convertidos en herramientas de una más dura selección de clase entre estudiantes con acceso a determinadas tecnologías utilizadas para paliar los problemas actuales y los que, en cambio, no cuentan con estas facilidades.

Un pliego para la emergencia

Es con esta finalidad que exponemos algunas reivindicaciones mínimas para la gestión de la emergencia sanitaria que vivimos. Son cuatro puntos esenciales:

1. – El cierre de las escuelas debe mantenerse hasta cuando no se tenga la seguridad para estudiantes y maestros, sin ningún recorte ni afectación al salario de ningún tipo y bajo ningún pretexto para todo el personal de las instituciones educativas. Los muchos colegas de materias como computación u otras, cuyo sueldo era cancelado con aporte directo de los padres de familia, deben recibir ítems que le permitan acceder a este salario;

2. – Reestructuración del plan curricular anual e implementación de un sistema “modular”. Aun si la cuarentena concluyera el 30 de abril, cosa que es muy difícil, las medidas de distanciamiento social deberán mantenerse por mucho tiempo mas, lo que imposibilita la retoma de las clases presenciales y el desarrollo “normal” de lo programado a inicios de gestión. Evidentemente aquí tenemos que empezar a pensar en el recorte a los 200 días hábiles y una racionalización de un nuevo calendario escolar, pues de no hacer esto, el efecto no será otro que el de saturar a los estudiantes con el avance de contenidos incrementando significativamente la posibilidad de reprobación de los estudiantes y además de sobrecargar a los profesores con el desarrollo de contenidos y evaluaciones apresuradas todo esto en desmedro de la calidad de la educación. Una educación modular quiere decir que el maestro participa activamente como guía quien ayuda al estudiante a desarrollar determinadas tareas, sin la necesidad que ambos se encuentren juntos en un salón de clases. Para ello se deben dotar urgentemente a los estudiantes de cartillas de trabajo o guías de trabajo.

3. – Dotación de material tecnológico a los estudiantes de bajos recursos apoyados de las tecnologías ya existentes. El Gobierno debe dotar a los estudiantes de tablets para iniciar una educación virtual, con acceso gratuito a Internet e implementando páginas web, como la que se ha abierto para dar información sobre el coronavirus, a las cuales es posible acceder aun sin una conexión a la red. Para aquellas zonas sin cobertura se debe poder disponer de frecuencias y equipos de radio y televisión.

4. – Respecto a las evaluaciones. Exigir a los estudiantes dar evaluaciones será un ejercicio inservible; ningún estudiante que no tuvo acceso a las clases virtuales por ausencia de medios deberá ser reprobado. Habrá que hacer todos los esfuerzos para que los estudiantes puedan pasar de año y al siguiente año escolar, hacer todas las adaptaciones curriculares desde el propio ministerio y docentes para nivelar los conocimientos destinados a la formación de competencias.

Nuestro papel de maestros Bajo las actuales circunstancias, se ha hecho evidente que la historia de la humanidad ha de cambiar por efectos de la crisis sanitaria. La educación también, y dentro de este nuevo escenario, mientras la distancia social sea necesaria puesto que, aunque existiera una vacuna, esta tardaría al menos hasta el verano del 2021 es evidente que tenemos que preguntarnos ¿cuál es el rol del maestro es este nuevo escenario? A inicios de la cuarentena, muchos maestros preocupados por el avance curricular y seguimiento dieron cantidades consideradas excesivas de tarea a los estudiantes, obligando a autoridades a prohibir este método.

Esto demuestra una vez mas que somos los maestros quienes debemos cargar en nuestras espaldas el peso de la precariedad en la educación y la poca importancia que le dan los gobiernos. Cuantas veces no hemos tenido que gastar de nuestro propio bolsillo para hacer andar los requerimientos de la ley educativa sea esta positiva o no. Pero ahora no podemos permitirnos improvisaciones que en este momento pueden costarnos la vida y la salud.

El 19 de abril ha salido una nota de la Confederación Nacional de Maestros de Bolivia, en la cual trata de tranquilizarnos sobre el retorno a clases, pero lo cierto es que se evidencia la incapacidad de la confederación de plantearle al ministerio una alternativa a esta crisis.

Los maestros queremos enseñar pero es deber del Estado darnos las herramientas para hacer este trabajo; el maestro, los estudiantes merecen disponer de todos los medios materiales, textos de estudio gratuitos, recursos tecnológicos etc., tienen que implementarse en lo inmediato.

Nuestra plataforma de lucha es por conseguir una inversión del estado que sea adecuada para una buena educación al menos el 12% del PIB, asegurar la gratuidad de la educación no solo en palabras sino en hechos, salarios dignos a los maestros que les permitan siempre actualizarse y tener a disposición todos los recursos que lo motiven a enseñar cada día mas y mejor.